viernes, 17 de mayo de 2024
Nave central del templo del Canónigo Vivaldi. Fotos tomadas del libro RAWSON CASA MADRE DEL CHUBUT

Fue el primer Capellán de Chubut, llegando a bordo del Villarino a fines de marzo de 1884. Había sido enviado por el Arzobispo de Buenos Aires, Dr. Federico Aneiros, y venía acompañado por el Seglar Vicente Anglesio. Poseía una buena formación sacerdotal, conocimientos culturales muy amplios, además de dominar castellano, portugués, inglés e italiano. Se trataba de una personalidad muy controvertida que en alguna faceta de su vida, parecía más que un sacerdote con vocación evangelizadora, se trataba de un inquieto comerciante de netas tendencias materialistas, que no trepidó en incursionar en la política, cuando ello le reportara alguna utilidad. Prueba de ello la tenemos en un artículo que apareciera en “Y Drafod”, del 8 de diciembre de 1892, en el que se comenta “que el Padre Vivaldi había conseguido 40.000 libras esterlinas por el terreno de su propiedad en Michigan, USA”. Algo similar a lo que tenía en mente realizar en nuestro territorio con las tierras que gestionó en Paso de Indios donde intentaba establecer una reducción procurando al efecto animales y terrenos.

Era un anciano de 60 años cuando llegó a Chubut y el dominio del idioma inglés tiene que haber sido la cualidad más interesante para que se accediera a su designación, máxime calculando que debía actuar en una colonia cuya población era casi toda británica.

Había nacido en una zona entre San Remos, Italia, y Niza, Francia, el 12 de enero de 1824, siendo el segundo hijo de un general de Brigada y Marqués de Taggia, llamado Juan Pinavia de Vivaldi. Se ordenó sacerdote en 1848, para ir, en 1851, a Estados Unidos de América, donde ofició de misionero en Minnesota, lugar donde le asignaron la administración de las reducciones indígenas de los “Winnebagos”, siendo ahí suspendido, en 1856, por las deudas contraídas.

En 1858 aparece como periodista en Nueva York y más tarde en Kansas, donde fundó el periódico “Manhattan Express”, para luchar contra la esclavitud y apoyar la candidatura de Lincoln a la presidencia de la República. En 1859 formó parte de la constituyente que debía establecer el Estatuto Antiesclavista, como representante por Manhattan. Ya era ciudadano norteamericano y al iniciarse la Guerra de Secesión, vistió la casaca militar. Como recompensa, recibió una representación consular en Santos, Brasil, donde ofició de Cónsul y comerciante. Posteriormente se trasladó, con su familia, a Río de Janeiro, donde se dedicó al comercio fundando allí tres periódicos de muy efímera vida.

A los dos años de su llegada a Rawson bendijo la piedra basal del primer templo de la Patagonia (10 de marzo de 1886), para lo cual contó con la inestimable colaboración del Gobernador, Teniente Coronel Luis Jorge Fontana, poniéndose por nombre Nuestra Señora de Lourdes de Chubut. En setiembre de 1889, cuando contaba con 65 años, inicia los trámites para conseguir 40.000 hectáreas para una misión católica en el paraje conocido como Paso de Indios, sobre el Río Chubut, las que fueron otorgadas con precisas normas que debían cumplirse en un período determinado. Allí se encaminó nuestro Canónigo, desafiando los rigores del invierno, en julio de 1890 dándole el nombre de Colonia Santa María de los Indios. En esos meses hizo construir una Iglesia, de piedra labrada, edificando con el mismo material una buena casa parroquial y diversidad de pequeñas habitaciones para unos 50 indígenas.

Croquis de la Misión Nuestra Sra de los Dolores . Dibujado por Santiago Pozzi en 1890

Como era necesario más capital que el reunido para poder concretar la obra proyectada, en agosto de 1891, previo consentimiento del Arzobispo de Buenos Aires, se embarca con destino a Roma y Estados Unidos en su búsqueda. También llevaba como segunda intención la idea de convencer a la Congregación de los Trapistas, para que fundasen allí un Convento y cultivasen las fértiles tierras del valle de Paso de Indios, con doble utilidad para los indígenas y extranjeros.

Rawson inundado. Vista de la iglesia y el Banco Nación

Surgió la falsa noticia del “fallecimiento” en octubre de 1892, del Capellán Vivaldi, terminando con ello la disputa que venían sosteniendo el Arzobispado de Buenos Aires y el Vicariato de Patagones, siendo entonces que se procedió a la designación del sacerdote salesiano Padre Pedro Bonacina.

En este enredado asunto, ¿Qué era lo que en realidad había sucedido? Su explicación se conoció muchos años más tarde, cuando se dijo que el canónigo Vivaldi, al ver que se desmoronaban sus aspiraciones a la creación de un Vicariato en la Patagonia Central y ser él su titular, hizo circular la versión de su muerte, ausentándose de Roma hacia Estados Unidos en compañía del Arzobispo Norteamericano de Saint Paul, Monseñor Ireland, a quien había conocido en un seminario realizado en Francia. Después de unos años, no tardó en regresar a Paris, refugiándose en el asilo de las Hermanas de San Vicente de Paul, Fundación de Santa Genoveva, donde falleció el 15 de enero de 1902.

Según aportes testimoniales, publicados por el Padre Pascual Paesa en su libro “El Amanecer del Chubut”, el canónigo Vivaldi llegó al país de particular, habiendo sido Cónsul en Río de Janeiro por Estados Unidos, donde un tiempo fue misionero y había tomado parte como periodista en la prensa de Brasil, yendo por un año, por recomendación del señor Nuncio, Luis Matera, al Colegio Salesiano de San Carlos, en Almagro (CABA), con el fin de rehabilitarse y pedir clemencia, para conseguir su nombramiento como Misionero de Cristo.

Textos de Matthew Jones y Padre Paesa.

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