Ubicado en Aldea Escolar, a pocos kilómetros de Trevelin y de la Portada Sur del Parque Nacional Los Alerces, el nuevo almacén y casa de comidas “Virginia y Mabel” ofrece una propuesta gastronómica basada en productos regionales y la calidez de un ambiente familiar.
A pocos kilómetros de Trevelin y en un punto estratégico para quienes recorren la cordillera chubutense, un nuevo emprendimiento comenzó a escribir su historia. Se trata de “Virginia y Mabel”, un almacén y casa de comidas ubicado en Aldea Escolar, a tan solo nueve kilómetros del Pueblo del Molino y a escasa distancia de la Portada Sur del Parque Nacional Los Alerces, una propuesta que combina gastronomía regional, productos locales y la calidez de un hogar patagónico.
El emprendimiento nació con una idea clara; ofrecer un espacio donde vecinos, viajeros y turistas puedan hacer una pausa en el camino para disfrutar de la tranquilidad característica de Aldea Escolar y, al mismo tiempo, descubrir los sabores que identifican a la Patagonia.
Detrás del proyecto se encuentran Fidalgo e Irene, quienes decidieron convertir un sueño compartido en un lugar de encuentro para la comunidad y para quienes visitan uno de los corredores turísticos más importantes de la región.

La ubicación elegida no es casual. Además de encontrarse sobre el camino que conduce hacia el Parque Nacional Los Alerces y el paraje Los Cipreses, “Virginia y Mabel” se transformó en el único servicio gastronómico existente actualmente en Aldea Escolar, cubriendo una necesidad tanto para los habitantes del lugar como para quienes transitan diariamente por la zona.
Con atención de 10 a 23 horas, la propuesta invita a disfrutar de una experiencia que va mucho más allá de una comida. El ambiente fue pensado para transmitir la tranquilidad de la vida aldeana, con una atención personalizada donde cada visitante es recibido como si llegara a la casa de un amigo.
Uno de los principales atractivos del lugar es su propuesta gastronómica. El menú está compuesto por platos elaborados con productos de la zona, privilegiando materias primas regionales y recetas que rescatan la identidad culinaria de la cordillera.
Entre las especialidades sobresale una completa parrillada elaborada con cortes seleccionados de carne, preparada por Fidalgo con el cuidado y la dedicación propios de la cocina casera. A ello se suman distintas opciones para almuerzos y cenas que buscan poner en valor los sabores tradicionales de la Patagonia.

Pero la experiencia comienza mucho antes del mediodía. Durante las mañanas y las tardes, el establecimiento también ofrece desayunos y meriendas para quienes buscan iniciar el recorrido por la región con un café acompañado de panificados y productos locales o hacer una pausa antes de continuar viaje.
El proyecto contempla además un importante crecimiento. Sus responsables ya trabajan en la habilitación de un salón destinado a la realización de eventos sociales, reuniones familiares y cumpleaños, con capacidad para recibir hasta cincuenta personas, ampliando así la oferta de servicios disponibles en Aldea Escolar.
Junto al espacio gastronómico funciona también un almacén cuidadosamente abastecido con productos regionales seleccionados. Allí es posible encontrar elaboraciones artesanales, alimentos típicos de la Patagonia y distintos productos provenientes de emprendedores locales, fortaleciendo el circuito de la economía regional y brindando un nuevo punto de comercialización para pequeños productores.
Ese aspecto constituye otro de los pilares del emprendimiento. Más allá de ofrecer gastronomía, “Virginia y Mabel” busca convertirse en una vidriera para la producción local y un espacio donde los visitantes puedan llevarse parte de la identidad cordillerana a través de alimentos y productos elaborados en la zona.

Quienes llegan hasta el lugar destacan también la calidez de sus anfitriones. Irene y Fidalgo reciben personalmente a cada visitante, compartiendo historias de vida, anécdotas y el recorrido que los llevó a concretar este proyecto. Ese trato cercano y familiar termina transformando una simple parada gastronómica en una experiencia mucho más profunda y memorable.
La apertura del emprendimiento representa además una noticia importante para el desarrollo turístico de la región. Aldea Escolar continúa consolidándose como un destino que combina naturaleza, producción, historia y gastronomía, y la incorporación de nuevos servicios fortalece el crecimiento del corredor que une Trevelin con el Parque Nacional Los Alerces.
En los últimos años, el sector experimentó un importante desarrollo de propuestas vinculadas al turismo rural, los productos regionales y la gastronomía con identidad patagónica, generando nuevas oportunidades para emprendedores que deciden apostar por el territorio.
En ese contexto, “Virginia y Mabel” aparece como mucho más que un restaurante o un almacén. Es un espacio pensado para recibir, compartir y poner en valor las tradiciones culinarias de la cordillera, ofreciendo una experiencia auténtica en uno de los paisajes más visitados de Chubut.

