domingo, 30 de noviembre de 2025
Imagen de Puerto Madryn de 1930

Funcionó en toda la década del 30 en la esquina de la hoy Av. Gales y Alvear.

Había una garita en la esquina y los sargentos Obregón y Machado, que pertenecían a la milicia y por lo tanto eran “milicos”, recorrían a caballo la zona en prevención de que no hubiera menores.

Adentro se bailaba y la música provenía de una “Vitrola” RCA VICTOR a cuerda. Las “chicas” caminaban en ropa de cama por el centro del salón, sonriendo y cabeceando, como sacando a bailar, y si había conformidad el “cliente” y su “dama” eran conducidos, previo pago a la “madame”, en un carruaje a la vuelta, en la misma manzana, en Sarmiento y Alvear, donde estaban las habitaciones.

Después se cambió el carruaje por un coche a motor, un Ford “A” Mod. 1928 con cortinas laterales que impedían ver a sus ocupantes.

Para darle visos de legalidad sanitaria, el caballero debía pasar por una habita- ción donde un “enfermero” le ofrecía un vaso donde debía orinar y que él “analiza- ría” mirando a trasluz el contenido.

El plantel de prostitutas estaba integrado por mujeres “golondrinas”, es decir que estaban un tiempo y seguían en gira para el sur. Y desde allí llegaba el relevo. Los días viernes tenían revisada médica obligatoria y era el único día en que podían sa- lir del prostíbulo.

En la calle eran muy educadas y jamás saludaban a ningún cliente, para no “que- marlo socialmente”. Vestían en forma recatada, no insinuando su oficio.

Anteriormente había existido otro prostíbulo, que fue incendiado allá por el año 27, donde se produjo un verdadero escándalo social, dado que algunos personajes locales tenían a sus pupilas allí y el periódico local las “escrachó” a todas publicando sus nombres.

 

Texto de “Puerto Madryn. Vuelo hacia el recuerdo”, de  Hugo Antonio Albaini

 

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