domingo, 15 de marzo de 2026
Tropas de carros bajando a Trelew

Acá en Trelew había indios en esa época, eran doce que venían con carros que traían lana… no eran salvajes… eran paisanos. No había otros, ellos traían la lana del campo. Yo me acuerdo que venían con la carreta con dos bueyes, con ruedas grandes que yo decía adónde hacían esas ruedas? Venían, descargaban donde está el banco Anglo, la secaban al sol y luego la clasificaban. Los compradores eran de Italia, Alemania, franceses… y se mandaba la lana. El dobladero donde paraban los carros estaba a tres cuadras del hotel Touring y luego lo lleva- ron allá. Los animales los llevaban a la chacra de alguien de la Anónima, a lo del primer chalet que estaba arriba de la loma, un tal Cop que tenía una tropa muy grande! Ese se hizo un chalet arriba de la loma cuando no había casa ninguna! La Anónima tenía otra tropa muy grande. Aquí se trabajaba mucho la carpintería de carro y la herrería en Trelew, carros grandes, chicos. Pero después los paisanos dejaron de hacerlo y lo empezó a hacer la gente de afuera. Esto se fue perdiendo entre el 16 y el 17. Ellos venían con las chatas y se acercaban a las casas de negocios. Pero se quedaban afuera. Entonces el comerciante lo llamaba y el paisano recién entonces pasaba adentro del local. Se compraba una muda de ropa, se sacaba una y se ponía otra. Después le empezaron a dar vino, cana y los echaron a perder. Otro que entendía de tropas era uno que se llamaba Croker.

Yo me case con una paisana

Yo me casé con una paisana que tiene colegio. Es de apellido Ibañez y también conocí al abuelo en el año 36. Vivían en Medano cerca de Bahía Blanca. Mi señora nació en La Pampa y tenía tres hermanos. Eran tehuelches. Yo estaba en Dolavon y ellos en Cerro Parvo, pero habían cambiado varios lugares. Gastre, y después pasaron allá. Ella de chica tocaba la guitarra, el violín y la verdulera y era pintora de labores. ¡Estaba que podía ser una maestra, pero resulta que allá era una miseria en ese tiempo! Tenían chivas, 500 ovejas y tuvieron que vender todo, le pagaron unos pesos, y se quedaron sin nada! Yo me casé en el 33 y en esa época era todo una miseria! Y efectivamente me casé muy bien. Tenemos cinco hijos… uno mejor que otro, viven los cinco, tienen sus hijos… El mayor es mecánico, mecánico, cualquier cosa la arregla. La mujer vive al lado de mi casa y es modista… Cuando vaya a Puerto Madryn la voy a invitar a mi casa y así va a ver que es paisana, pero ¡ella escribe mejor que yo!

 

Texto de “Los ferroviarios que perdimos el tren” testimonio de Cayetano Siciliano

 

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