La búsqueda de minerales empezó a correrse, al menos en parte, de la imagen clásica de perforaciones, campamentos y grandes despliegues sobre el terreno. Desde hace un tiempo, una empresa argentina apuesta a una nueva tecnología que permite detectar recursos minerales desde el espacio y con impacto ambiental casi nulo.
El CEO de Satellite Miner, Matías Perco, explicó que el sistema combina lectura satelital, tomografía de ruido ambiental y almacenamiento de datos en blockchain para investigar zonas con potencial minero. “Nuestro enfoque principal es la precisión y el nulo impacto ambiental”, aseguró.
Uno de los principales objetivos de la empresa está puesto en las llamadas “tierras raras”, un conjunto de minerales clave para el desarrollo tecnológico. “Nuestro proyecto ancla son las tierras raras”, afirmó Perco, y señaló que ya realizaron presentaciones ante organismos como el Segemar.
En ese marco, apuntó especialmente a la formación Chon Aike, ubicada entre Chubut y Río Negro, como una zona con “un potencial muy profundo” en este tipo de recursos.
Según detalló Perco, la compañía -creada en 2024- integra tres herramientas que ya existían por separado, pero que hasta ahora no se habían utilizado de manera conjunta. “Somos los únicos en el mundo que lo hacemos”, afirmó, en referencia a la combinación de análisis satelital, geofísica pasiva y resguardo de datos en cadena de bloques.
La primera etapa del proceso se realiza sin necesidad de intervención en el terreno. A través de sensores satelitales, la empresa aplica lo que se conoce como “targeting espectral”, una técnica que permite identificar minerales en superficie o cercanos a ella a partir de su reflectancia. Esto no determina por completo la existencia de un yacimiento, pero sí permite reducir significativamente el área de búsqueda.
“Algunos satélites pueden recortar hasta un 70% de la zona original de prospección”, explicó Perco al mencionar el uso de sensores como Aster, Prisma y Enmap.
Sobre el área restante se aplica la segunda fase: la geofísica pasiva. A diferencia de los métodos tradicionales, que implican intervenciones directas sobre el suelo, este sistema utiliza “los mismos ruidos de la naturaleza” para obtener información del subsuelo.
Para ello, se instalan nodos inteligentes a unos 30 centímetros de profundidad. “Son como especies de hongos apoyados en la capa más superficial del suelo”, graficó Perco durante la entrevista radial. Estos dispositivos captan vibraciones naturales del entorno y permiten construir una imagen geofísica sin alterar significativamente el ambiente.
Los datos obtenidos son luego almacenados en blockchain, lo que —según explicó— garantiza su trazabilidad y evita manipulaciones. “La idea es que los datos brutos queden guardados de manera transparente e incorruptible, para que puedan ser auditados incluso en el futuro”, indicó.
Además, destacó que esta información podría adquirir mayor valor con el tiempo: “En tres o cuatro años, con inteligencia artificial más avanzada, se podrían hacer nuevas lecturas sobre los mismos datos”, sostuvo.
Fuente: programa La Voz de la Meseta, de LU17

