
Comodoro Rivadavia surge de la necesidad de los pobladores de las regiones del Génua y Sarmiento de tener un lugar más cercano que Camarones para acopiar y recibir las mercaderías. Es así que Juan Plate, Ángel Veláz, Cosme Llamas Massini, Máximo Abásolo y Julio Fernández, compran en forma conjunta un galpón y le encargan a Pietrobelli su construcción, para lograr que los barcos recalen allí. El mismo se construyó en Punta Borjas en julio de 1900′. En mayo atraca el Guardia Nacional con los ingenieros que sondearon las aguas para el futuro puerto. En enero de 1901 varios vecinos arrendatarios y propietarios del Chubut y Santa Cruz solicitan que se establezca un pueblo con puerto en la rada Tilly. El Ministerio de Marina considera luego que el lugar más apropiado es Punta Borja. El 23 de febrero de 1901 el Estado nacional dispuso el trazado de un pueblo entre Punta Borja y Punta Marqués que se llamaría Comodoro Rivadavia. Ese año llegan también los materiales para la línea telegráfica.
En la visita de Raúl B. Díaz a Colonia Sarmiento en el año 19023, el inspector realiza una breve descripción de su paso por Comodoro Rivadavia. En ese momento eran solo once casas de madera y chapa, en un triste páramo. También allí se encuentra con los primeros bóers en arribar a la localidad.

El vapor “Comodoro Rivadavia” se acerca al centro del golfo. Echa las anclas. A estribor una línea objetiva, la costa; a babor y a proa el mar sin límites, con agitación de fondo. La costa cada vez más clara, muestra sus mayores curiosidades: el cerro “Salamanca” que domina las otras alturas; la punta Nodales que se mete altivamente en el mar, la punta “Márquez”; el cerro “Borja”, y a sus pies, blanqueando a orillas del mar, once casas de madera y cinc. ¡Comodoro Rivadavia! ¡El espíritu aburrido de la monotonía del mar y de la costa, se alegra en presencia de aquellas únicas sierras!
-Señores, nos dice el comisario, hoy no pueden desembarcar. Este puerto es muy malo. Desembarcarán mañana, si calma el viento.
Y así fue; recién al día siguiente, después de mojarnos un poco, desembarcamos.
¿Me permite? -dice un amable joven. -Es cierto que viene el coronel Ricchiardi, y la comisión Boer, de paso para Sarmiento?
-Aquél es el coronel Ricchiardi, y aquél otro el señor Baumam. (Señalándolos).
-¿Es usted el inspector de escuelas, que va para Collhuapi?
Le contesto con una mirada:
-Disculpe, señor. Yo soy el corresponsal de “La Nación” y…
¡Está disculpado! ¿Dónde está el Hotel?
Me condujo a lo alto de la barranca y dijo sonriendo:
Este es nuestro pueblo. Aquél, es el Hotel.
Poco trecho había andado cargado con mis valijas, cuando se me cruzó en el camino el corresponsal de “La Prensa” [Pietrobelli]. ¡Esto es fantástico, dos representantes de los rotativos más importantes del país, en un triste páramo de la Patagonia!
Como el otro parecía interesado en averiguar mi vida, y la de los demás pasajeros, le dije que no sabía quién era yo, ni quiénes eran los otros, y entré al hotel perseguido por las miradas de algunos curiosos.
¿Comodoro Rivadavia? Tres almacenes, un hotel modestísimo, la subprefectura, el correo y el telégrafo en una misma casa, y varios galpones que sirven de depósitos.
Habitantes, 30; matrimonios, 1; mujeres, 4: niños, 1. Los dos “menucos” que distan tres leguas, lo proveen de agua potable. Cada litro cuesta tres centavos. Esto y la falta de pasto obliga á huir con el ganado en busca del manantial o de otro menuco.
Es el puerto comercial de una vasta zona donde se hallan las nacientes colonias Escalante o Boer, Sarmiento y San Martín y algunas estancias aisladas en formación.
Texto de “La educación en el Chubut 1810-1916” – Sergio E. Caviglia. Biblioteca Sarmiento, Puerto Madryn
