La pequeña Luciana, de 10 años, padece una condición congénita que afecta el desarrollo de la columna vertebral y el sistema nervioso. Debe ser atendida en el Hospital Garrahan y la comunidad se une para colaborar con los gastos.
En la localidad de El Hoyo, una historia vuelve a movilizar a vecinos y vecinas en torno a la solidaridad. Se trata de Luciana Millaleo, una niña de 10 años que atraviesa un delicado cuadro de salud y cuya familia impulsa distintas iniciativas para poder afrontar los costos de su tratamiento.
La campaña solidaria crece con el acompañamiento de la comunidad, que responde una vez más ante una situación que combina urgencia médica, dificultades económicas y la necesidad de acceder a atención especializada fuera de la región.
Luciana padece mielomeningocele, una forma de espina bífida, una condición congénita que afecta el desarrollo de la columna vertebral y el sistema nervioso.

Desde sus primeros días de vida, debió atravesar intervenciones quirúrgicas y tratamientos médicos constantes. Con el paso del tiempo, su situación se fue complejizando: presenta dificultades de movilidad, depende de una silla de ruedas y requiere controles permanentes para evitar complicaciones, especialmente en sus riñones.
Además, en el último tiempo su estado de salud se vio agravado por dolores intensos y otros síntomas que encendieron las alertas médicas, lo que hace imprescindible su seguimiento en centros especializados.
Como parte de su tratamiento, Luciana debe ser atendida en el Hospital Garrahan, en la ciudad de Buenos Aires, donde recibe controles desde hace varios años.
Estos viajes implican un alto costo económico para su familia, que debe cubrir traslados, estadía y otros gastos asociados a la atención médica. En este contexto, sostener el tratamiento se vuelve un desafío permanente.

Frente a esta situación, la familia de Luciana, encabezada por su madre, impulsa distintas acciones solidarias con el objetivo de recaudar fondos.
Entre las iniciativas se destacan rifas solidarias, con premios donados por vecinos y comercios; colectas económicas, a través de transferencias y aportes directos; y venta de alimentos, como empanadas u otras elaboraciones caseras.
Estas actividades no solo buscan reunir el dinero necesario, sino también visibilizar la situación de Luciana y generar conciencia sobre las dificultades que enfrentan muchas familias en contextos similares.
La respuesta de la comunidad ha sido clave. Vecinos, medios locales y organizaciones sociales se han sumado a la difusión de la campaña, fortaleciendo una red de apoyo que crece día a día.

En localidades como El Hoyo y la Comarca Andina, este tipo de iniciativas suelen encontrar una fuerte respuesta colectiva, donde la solidaridad se transforma en una herramienta concreta para acompañar situaciones complejas.
Más allá del aspecto económico, estas acciones representan un sostén emocional para la familia, que enfrenta un proceso difícil y prolongado.
El caso de Luciana pone en evidencia no solo la importancia del acceso a la salud, sino también el rol fundamental que cumplen las comunidades cuando se organizan para acompañar.
En cada rifa, en cada colaboración y en cada gesto solidario, se construye algo más que una ayuda puntual: se construye una red que sostiene, acompaña y da fuerza para seguir adelante.
