
El tejido es el arte que hoy más fuertemente condensa la identidad de la mujer de estos pueblos, pues tienen su raíz en sus tradiciones ancestrales.
Las mujeres mapuche-tehuelche, día a día van urdiendo en la memoria y construyen en la trama de sus tejidos la historia de un pueblo. En estas tramas confluyen el pasado y presente y continuidad de una cultura que se manifiesta en sus maravillosos tejidos.
Esta tradición textil tiene sus orígenes varios siglos atrás. El pueblo mapuche-tehuelche desarrolló técnicas de hilado, tejido a telar y métodos tintóreos con vegetales. Esta textilería habría recibido influencias de la cultura Tiahuanaco, luego de la cultura Inca y de las culturas de desarrollos regionales del noroeste. La incorporación y reelaboración de elementos son los que marcan en distintas épocas la identidad y un estilo cultural que se expresa en las particularidades de sus tramas.
Luego, el contacto con los europeos deja una fuerte impronta. La oveja traída por los conquistadores a nuestro territorio es adoptada y se constituye en la fuente de materia prima para la confección textil, y poco a poco va reemplazando la lana de guanaco.
El arte textil se orientó también al comercio e intercambio permanente con los colonos.
Por tradición oral, han transmitido y enseñado a las nuevas generaciones aspectos importantes de la existencia humana, de su historia, costumbres y tradiciones. A través de ella sabemos que el trabajo textil se vincula con el ámbito de lo sagrado y religioso.
La sabiduría, el conocimiento es vivido como un don que entrega Ngenechén a las personas; en el caso del tejido, este vínculo está representado por dos deidades femeninas tutelares, el fuego vieja y la araña vieja
De abuelas a madres e hijas, se va transmitiendo una sabiduría que es el legado de antiguas generaciones. Desde muy pequeñas se aprenden las artes textiles, compartiendo, mirando, escuchando, en sueños y en canciones. Ello ha permitido la continuidad de una tradición cultural y una identidad particular a sus mujeres. Así, la vejez representa la sabiduría, los ancianos son respetados y valorados, a través de ellos se establece una continuidad entre pasado y presente.
Los sueños también son muy importantes. La relación entre lo humano y lo divino a través de los mensajes de los sueños pueden es reveladores, Ngenechen transmite su sabiduría a través de ellos.
Así, dar vida, vestir, abrigar y proteger son parte del aprendizaje y de la vida de las mujeres tejedoras.
El desarrollo de la actividad textil contempla una serie de etapas: la obtención y preparación de las materias primas, el hilado, el teñido, hasta el tejido en telar.
Ello supera la aplicación práctica de conocimientos. Cada telera selecciona la técnica de tejido y cómo une y combina los distintos diseños y coloridos. Un modelo mental de su tejido le sirve de referencia en las distintas etapas del trabajo. Decía doña Sara Inalef de Mallín Ahogado: No me alcanza la vida para tejer todos los motivos que tengo en la cabeza. Este aprendizaje creativo, basado en las tradiciones actúa en la memoria de las mujeres como una matriz común, desde la cual surgen sus creaciones y saben qué motivo es para cada ocasión y/o persona.
Texto de “La educación en el Chubut 1810-1916” – Sergio E. Caviglia. Biblioteca Sarmiento, Puerto Madryn

