domingo, 31 de mayo de 2026
Estación de Ferrocarril de Trelew (hoy Museo Pueblo de Luis), década de 1920

A medida que fue ocupándose de Este a Oeste, la población rural del valle quedó cada vez más lejos de Rawson, único núcleo urbano de la colonia durante los primeros años. Es en esta coyuntura que surgió Gaiman en un punto estratégicamente ubicado entre la costa del mar y las denominadas Creigiau Coch (rocas coloradas) que marcaban el fin del valle hacia el Oeste. Si a partir de la llegada de los representantes de Buenos Aires a mediados de la década de 1870, Rawson se convirtió en sede de una oficialidad compuesta por autoridades, empleados y militares, que muy raramente incluía a los galeses; Gaiman, en cambio, se consolidó como centro de servicios para una población rural cuya amplia mayoría era de origen galés. Ello explica que el Municipio del Chubut -legalmente constituido en 1885 bajo los auspicios de la nueva ley 1532 de Territorios Nacionales- haya instalado su sede en Gaiman y no en Rawson. La formación del nuevo municipio fue el modo que encontraron los líderes políticos galeses de encuadrar dentro de la legislación argentina las aspiraciones autonómicas de una estructura de gobierno que había sido puesta en funciones antes de zarpar de Liverpool (González 2014: 83-4). Desde Gaiman, las autoridades de este nuevo concejo municipal aspiraban a controlar toda la Colonia Chubut, lo que equivalía a la totalidad del valle mensurado. Ese control pudo ejercerse por poco tiempo ya que las autoridades de Rawson promovieron en 1888 la creación de un concejo municipal propio, lo que inició un proceso de subdivisión del valle en diferentes jurisdicciones municipales.

Aunque indirecta, otra consecuencia de la consolidación de una economía de base agrícola fue la aparición del ferrocarril. Confrontados con la necesidad de evitar a los intermediarios del puerto de Rawson que se beneficiaban con la comercialización de la producción agrícola de la colonia, algunos de sus líderes plantearon la necesidad de ejercer más control sobre toda la cadena de comercialización. Los primeros intentos estuvieron relacionados con la compra de una nave propia con la que transportar el grano a Buenos Aires y otros puertos. Con el mismo propósito, Lewis Jones, Edward Jones Williams y Thomas Davies propusieron luego la construcción de un ferrocarril capaz de transportar la producción hacia el Golfo Nuevo donde las condiciones naturales para el funcionamiento de un puerto eran mejores que las que existían en la desembocadura del río Chubut (Skinner 1984: 50).

Iniciada en 1886, la construcción de la vía férrea determinó el surgimiento de una “punta de rieles” en el borde del valle, a medio camino entre los dos núcleos urbanos existentes. En torno a esta estación surgió el pueblo de Trelew cuyo trazado urbano fue realizado por The Port Madryn Company, empresa que oficiaría de cabeza de playa para el capital inglés en el territorio chubutense donde concentraría extensas estancias dedicadas a la explotación ovina.

La aparición del ferrocarril tuvo múltiples consecuencias. La primera fue un gradual desplazamiento de Rawson como núcleo urbano principal dentro del valle, proceso que terminó de cristalizarse con la destrucción causada por la inundación de 1899 y el consecuente traslado de la capital a Trelew. Si bien Rawson volvió a ser sede del Gobierno territoriano, la capital quedaría de allí en más al margen de los principales circuitos de comercialización y transporte monopolizados por Trelew, núcleo urbano que en 1914 pasó a ser el principal del valle con una población de casi 3.000 habitantes. Integrando el valle del Chubut a circuitos de comercialización de escala global, el ferrocarril no sólo permitió exportar la producción agrícola sino también importar una gran cantidad de bienes de uso y de consumo. Ello provocó una verdadera revolución de la que la arquitectura construida en la colonia es un buen testimonio. La utilización de materiales industrializados como la chapa acanalada y una gran variedad de elementos fabricados con madera aserrada acompañaron la gran expansión de la construcción de fines del siglo XIX y comienzos del XX, tanto en las áreas urbanas del valle como en las rurales. Los primitivos cottages de adobe techados con juncos y barro que los colonos habían erigido durante los primeros años dieron paso a cúbicos cottages dobles construidos con ladrillos cocidos y techados con tirantería de madera y planchas de chapa acanalada. Las sash windows o “ventanas ferrocarrileras” tipificaron sus simétricas fachadas. Los interiores de esos cottages se transformaron radicalmente con la incorporación de pinotea en pisos y cielorrasos, de fogones de hierro forjado y estufas, y de piezas de mobiliario que incluían al tradicional aparador en el que se atesoraba la vajilla para el té. No caben dudas de que el nuevo confort que caracterizó al espacio doméstico se proyectó hacia el exterior de las propias viviendas y formó parte del mencionado imaginario del jardín.  Las arboledas y las orillas del río fueron escenario del evento que mejor exterioriza esa extrema domesticación: el picnic. La sensibilidad propiamente femenina de esas reuniones campestres fue celebrada incluso desde la fotografía, y quizás fue Ernest Theobald quien más se acercó a esas coordenadas de representación del territorio del valle. En definitiva, si el jardín consagró una relación armónica con la naturaleza, bien puede comprenderse que la vivienda situada en tal ámbito contara con un conjunto de “comodidades” que la conviertan en un “hogar” (F. Williams 2011: 171).

Esta revolución desatada en gran parte por el ferrocarril incluyó también a un material autóctono como el de la piedra. En efecto, la necesidad de calzar piezas del tendido ferroviario condujo a la explotación de una cantera de piedra que se encontraba cerca de Llyn Aaron (Laguna de Aaron), a mitad de camino entre Trelew y Puerto Madryn. Inicialmente utilizado por el constructor Thomas Davies en la sede de la compañía y las viviendas para los obreros, este material se usó luego para erigir buena parte de los primeros edificios de Trelew. Extraída cerca de las lomas aledañas, también en Gaiman se utilizó la piedra, material de construcción que puede considerarse como el más utilizado en Gales y el más representativo de su arquitectura.

Fragmento del libro “150 años de Y Wladfa”, de Marcelo Garivati y Fernando Williams.

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