miércoles, 10 de junio de 2026

Nacido en el Colegio N.º 774 de Epuyén como una propuesta para celebrar el centenario de la localidad, el proyecto “Más árboles para mi pueblo” se transformó en una destacada iniciativa de educación ambiental y restauración ecológica. A través de la plantación de especies nativas, estudiantes, docentes y vecinos contribuyen desde hace años a la recuperación del bosque andino patagónico, fortaleciendo el compromiso comunitario con el cuidado del ambiente.

 

En Epuyén, la plantación de árboles dejó de ser una actividad puntual para convertirse en una política educativa y comunitaria que lleva más de quince años creciendo. El proyecto “Más árboles para mi pueblo”, impulsado desde el Colegio N.º 774, nació con una idea sencilla pero poderosa; recuperar el bosque nativo y fortalecer la conciencia ambiental de las nuevas generaciones.

La propuesta surgió en 2008, año en que la localidad celebraba su centenario. Inicialmente se llamó “100 árboles para mi pueblo en sus 100 años” y tenía como objetivo realizar una plantación simbólica que acompañara el aniversario del pueblo. Con el tiempo, el proyecto creció, sumó nuevas metas y adoptó su nombre actual: “Más árboles para mi pueblo”. Desde entonces nunca dejó de desarrollarse.

El proyecto es coordinado por la comunidad educativa del Colegio N.º 774: docentes, estudiantes, auxiliares y familias participan en las distintas etapas de producción y plantación. A lo largo de los años también se sumaron organismos provinciales, viveros, organizaciones ambientales y vecinos de la comarca.

En 2026 la plantación número 18 incorporó más de 300 ejemplares nativos en un sector severamente afectado por el fuego.

Una figura clave en la historia de la iniciativa fue la docente de Ciencias Naturales Dolores Errasti, fallecida en 2018. Ella impulsó la producción de plantines en el invernáculo escolar y trabajó especialmente en la recuperación de zonas degradadas por incendios forestales. Su labor es recordada como uno de los pilares del proyecto.

La propuesta se enfoca en especies nativas del bosque andino patagónico. Entre las más utilizadas se encuentran el ciprés de la cordillera, que es la especie más recurrente en las jornadas de reforestación; el maitén, árbol nativo muy utilizado en restauración ecológica; el roble pellín, incorporado en varias plantaciones recientes; la laura y el maqui, sumados en distintas campañas junto a otros ejemplares autóctonos, y el radal, utilizado para diversificar las restauraciones.

Las intervenciones se concentran principalmente en áreas afectadas por incendios forestales y sectores degradados del entorno de Epuyén. A lo largo de los años se trabajó en lugares como Bahía Las Percas; en la costa sur del Lago Epuyén, donde en 2015 se plantaron 640 cipreses tras un incendio que afectó miles de hectáreas, y en la Reserva Provincial Lago Epuyén; allí se realizan jornadas anuales de restauración con participación de estudiantes, docentes y organismos provinciales.

Los plantines provienen tanto del vivero escolar como de viveros comunitarios y programas de restauración forestal de la provincia.

La motivación inicial fue conmemorar los 100 años de Epuyén plantando árboles, pero el proyecto encontró rápidamente un propósito más profundo: responder a la pérdida de bosque provocada por incendios y promover una cultura de cuidado ambiental. Los grandes incendios que afectaron la comarca —particularmente el de 1998 y los posteriores— evidenciaron la necesidad de restaurar ecosistemas y educar sobre prevención del fuego.

El alcance del proyecto va mucho más allá de las plantaciones. Durante más de quince años permitió reforestar miles de ejemplares nativos en distintos sectores de la comarca; formar estudiantes comprometidos con el ambiente que participan activamente en la producción de plantines, las plantaciones y el monitoreo posterior; generar trabajo colaborativo entre escuela, familias, organismos públicos, viveros y organizaciones sociales; visibilizar la problemática de los incendios forestales y la importancia de prevenirlos; recibir reconocimiento nacional, ya que en 2012 obtuvo una mención del Premio Presidencial “Escuelas Solidarias” por su carácter socio-comunitario.

Además, las jornadas de plantación funcionan como espacios educativos donde se conversa sobre biodiversidad, especies invasoras, manejo del bosque y restauración ecológica. En las campañas recientes también se incorporaron tareas de limpieza y remoción de pinos exóticos, complementando la plantación de nativas con acciones de manejo ambiental integral.

La propuesta apunta a incentivar la conciencia del cuidado del ambiente y del bien público, difundir el valor del bosque y educar en la prevención de incendios.

A dieciocho jornadas de reforestación, “Más árboles para mi pueblo” se consolidó como una experiencia educativa y comunitaria de referencia en la comarca andina. Lo que comenzó con un centenario y cien árboles terminó convirtiéndose en un programa sostenido de restauración del bosque nativo y construcción de ciudadanía ambiental.

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