viernes, 26 de junio de 2026

Lleva más de una década trabajando en la recuperación de áreas arrasadas por los incendios forestales de 2015. Con la participación de instituciones, estudiantes y vecinos, la iniciativa combina restauración ecológica, educación ambiental y compromiso comunitario para devolverle vida al bosque andino patagónico.

 

En una región donde el bosque forma parte de la identidad, el paisaje y la vida cotidiana de las comunidades, recuperar lo perdido después de un incendio se convirtió en mucho más que una tarea ambiental. En Cholila, la Campaña de Restauración Intensiva del Bosque Nativo (RIBON) volvió a reunir a instituciones, técnicos, estudiantes y voluntarios con un objetivo común; devolverle vida a sectores arrasados por el fuego y generar conciencia sobre la importancia de cuidar el bosque andino patagónico.

La iniciativa, que ya transita su undécima edición, forma parte de un trabajo sostenido de restauración ecológica desarrollado en la cordillera chubutense tras los grandes incendios forestales que afectaron a la región en 2015. Aquel siniestro, considerado uno de los más devastadores de la historia argentina, arrasó más de 40 mil hectáreas de bosque nativo en Cholila y dejó una profunda huella ambiental y social.

Frente a ese escenario nació la necesidad de impulsar acciones concretas de recuperación del ecosistema. Así comenzaron las campañas de restauración intensiva, impulsadas inicialmente por equipos técnicos del INTA, el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP), organismos provinciales y organizaciones de la comunidad. Con el paso de los años, la propuesta creció hasta transformarse en una experiencia colectiva que involucra a vecinos, estudiantes, clubes, voluntarios y entidades ambientales de toda la comarca.

Durante esta nueva campaña, se lograron plantar mil plantines en condiciones de frío extremo.

En esta 11ª edición de RIBON, el trabajo volvió a centrarse en sectores afectados por los incendios, especialmente en áreas cercanas al Lago Cholila, el Río Tigre y otros espacios donde el fuego destruyó grandes superficies de bosque. Allí se realizaron tareas de plantación de especies nativas como coihues y cipreses de la cordillera, fundamentales para recuperar la biodiversidad y restablecer el equilibrio ecológico de la zona.

El CIEFAP tuvo una participación destacada en las jornadas, aportando conocimientos técnicos, monitoreo de restauración y asesoramiento científico. Desde hace años, el organismo trabaja en estudios vinculados al manejo sustentable del bosque, recuperación postincendios y adaptación al cambio climático, desarrollando investigaciones clave para comprender cómo regenerar los ecosistemas dañados y qué especies poseen mejores condiciones para sobrevivir en las áreas afectadas.

Uno de los aspectos más valorados de la campaña es su fuerte componente comunitario. Las jornadas de plantación no sólo buscan recuperar árboles, sino también fortalecer el vínculo entre las personas y el ambiente. En cada edición participan estudiantes de escuelas rurales y agrotécnicas, vecinos de Cholila y voluntarios llegados desde distintos puntos del país, quienes trabajan de manera conjunta durante varios días en las tareas de restauración.

El equipo profesional de INTA Esquel, CIEFAP, y la Secretaría de Bosques del Chubut apoyaron esta nueva acción en el marco del programa RIBON.

La propuesta también funciona como una herramienta educativa. Durante las actividades se brindan charlas sobre incendios forestales, biodiversidad, restauración ecológica y prevención del fuego, promoviendo una mirada más consciente sobre el cuidado del bosque nativo. La idea es que quienes participan no sólo planten árboles, sino que comprendan la importancia ambiental y social de proteger estos ecosistemas.

El impacto ambiental de estas campañas resulta significativo. Gracias a las distintas jornadas desarrolladas desde 2017, miles de árboles nativos fueron incorporados nuevamente al paisaje cordillerano. Según datos oficiales, el Programa de Restauración impulsado en Chubut permitió plantar cerca de 750 mil ejemplares en unas 800 hectáreas afectadas por incendios forestales. Gran parte de esas tareas se realizaron en sectores de Cholila y Lago Puelo.

Pero además del aspecto ecológico, la campaña tiene un fuerte impacto humano. Después de los incendios, muchas comunidades vivieron de cerca la pérdida del bosque como una herida colectiva. Las jornadas de restauración permitieron transformar ese dolor en acción concreta, generando espacios de encuentro, trabajo colaborativo y reconstrucción del vínculo con el territorio.

Durante dos jornadas de trabajo se llevaron adelante actividades de plantación y recuperación con el objetivo de contribuir al restablecimiento del bosque nativo en sectores afectados por incendios forestales.

Con el paso del tiempo, RIBON se consolidó como una de las experiencias de restauración ambiental más importantes de la Patagonia. La continuidad de las campañas demuestra que recuperar un bosque es un proceso largo, que requiere planificación científica, compromiso institucional y participación comunitaria.

A once ediciones de su nacimiento, la iniciativa continúa creciendo y sumando voluntades. Cada árbol plantado representa mucho más que una acción simbólica; es una apuesta a la recuperación del paisaje, a la protección de la biodiversidad y a la construcción de una conciencia ambiental que busca garantizar el futuro de los bosques nativos de la cordillera chubutense.

Compartir.

Los comentarios están cerrados