La crisis económica que atraviesa Comodoro Rivadavia comienza a mostrar números cada vez más preocupantes en uno de los sectores que históricamente funcionó como termómetro de la actividad de la ciudad. Más de 370 comercios cerraron o bajaron sus persianas durante 2026, mientras que el sector habría perdido entre 1.500 y 2.000 puestos de trabajo en aproximadamente el último año y medio.
El escenario combina caída de ventas, pérdida del poder adquisitivo, reducción de personal y un deterioro de la actividad petrolera y de servicios que terminó trasladándose directamente al consumo.
Daniel Góngora, comerciante e integrante de la Cámara de Comercio, describió con crudeza el panorama que atraviesa la actividad. “Es penoso ver cómo está el centro, la cantidad de comercios que han cerrado”, sostuvo.
Según explicó, durante 2026 más de 370 establecimientos cerraron o bajaron sus persianas y las ventas se encuentran hasta un 30% por debajo de los niveles registrados el año pasado.
Góngora advirtió además que la apertura de nuevos negocios en locales que quedaron vacíos no necesariamente significa una recuperación de la actividad ni del empleo, porque muchos de los emprendimientos que aparecen funcionan con estructuras mínimas y son atendidos por sus propios dueños.
“Creo que ya tocamos fondo y ahora estamos caminando por el fondo”, graficó el comerciante sobre la situación económica de la ciudad.
Entre 1.500 y 2.000 empleos menos
El deterioro también se observa con claridad en el mercado laboral. Matías Silva, referente del Centro de Empleados de Comercio, estimó que en el último año y medio o dos años desaparecieron hasta 2.000 puestos vinculados con la actividad. “Se ha producido una baja de aproximadamente entre 1.500 y 2.000 trabajadores en este año y medio o dos años”, aseguró.
El dato permite dimensionar que detrás de cada cierre comercial existe también un impacto directo sobre las familias que dependían de esos puestos laborales.
Silva relacionó el fenómeno con la pérdida de poder adquisitivo y la retracción del consumo, que obliga a las empresas a ajustar sus estructuras. “Todos los supermercados tuvieron que ajustar su cantidad de personal en virtud de las ventas que vienen teniendo”, señaló.
Incluso en las grandes superficies comerciales, tradicionalmente más resistentes a las crisis, la disminución del consumo comenzó a reflejarse en los planteles de trabajadores.
Para Silva, además, mirar exclusivamente la facturación puede generar una imagen distorsionada de lo que realmente ocurre. “Las ventas en los supermercados se miden por unidades vendidas, y las unidades vendidas bajaron muchísimo”, explicó.
Y sobre las perspectivas laborales inmediatas fue contundente: “No se avizora la generación de nuevos puestos de trabajo”.
Comerciantes que intentan llegar hasta diciembre
La preocupación ya no pasa solamente por cuánto se vende, sino por cuánto tiempo más pueden resistir abiertos algunos negocios. Góngora reconoció que existen comerciantes que intentarán sostenerse hasta diciembre y, una vez finalizado el año, decidirán si están en condiciones de continuar.
La caída del poder adquisitivo también modificó profundamente los hábitos de consumo.
Para el Día del Niño, por ejemplo, el comerciante estimó un ticket promedio cercano a los 40 mil pesos, prácticamente la mitad de los 70 mil u 80 mil pesos que podía representar una compra habitual en otros momentos.
Las familias buscan productos más económicos, reducen los montos destinados a consumos no esenciales y priorizan cada vez más los gastos indispensables.
Comodoro dejó de ser una “isla”
Los números empiezan a dibujar una realidad difícil de disimular: más de 370 cierres comerciales durante 2026, entre 1.500 y 2.000 puestos de trabajo perdidos en aproximadamente el último año y medio, supermercados reduciendo personal y ventas que llegan a ubicarse hasta un 30% por debajo del año pasado.
“Creo que ya tocamos fondo y ahora estamos caminando por el fondo”, resumió Góngora.
La definición adquiere otra dimensión cuando se combina con el diagnóstico proveniente de los trabajadores: “No se avizora la generación de nuevos puestos de trabajo”, expresó Silva.
Dos frases que, desde lugares diferentes, describen un mismo escenario: Comodoro atraviesa una crisis que ya no se limita al petróleo ni al comercio, sino que comienza a sentirse sobre toda la estructura económica y laboral de la ciudad.

