
Es fácil de imaginar la impresión que dejó en los misioneros de Keppel la matanza de Wulaia. A consecuencia de ello se suspendieron durante tres años los viajes a los canales fueguinos. En 1862 Despard se trasladó con su familia a Inglaterra en la Allen Gardiner, quedando a cargo de la Misión en Keppel el joven catequista Tomás Bridges. Le fueron hechas importantes reparaciones a la goleta y en enero del año siguiente volvió a las Malvinas, llevando a bordo al nuevo superintendente, White W. Stirling.
La nave hizo una escala de tres semanas en el Río de la Plata para visitar a sus connacionales y recolectar fondos en Buenos Aires, Montevideo y Santa Fe. Stirling se entrevistó también con las autoridades de Buenos Aires y Montevideo; se detuvo en Patagones y en la desembocadura del río Santa Cruz con el fin de estudiar esas zonas. El 30 de enero de 1863 llegaron a Keppel. Durante el tiempo que T. Bridges estuvo a cargo de la misión se dedicó a estudiar el idioma yagán, mediante la ayuda de Okokko y su mujer Camilena que habían sido llevados a Keppel en 1856 y se habían adaptado a las maneras de la vida civilizada. Stirling creyó que con ello tenía ya la llave del idioma fueguino para entrar en aquella tierra y, pasado el invierno, Stirling y Bridges reiniciaron los viajes a Wulaia. Llegados a la bahía de tan tristes recuerdos, Bridges y Okokko desde cubierta se dirigieron a los indios en su propio idioma causando en ellos una gran sorpresa y también recelos por temor a alguna represalia que desapareció al explicarles los motivos de su venida y no pocos querían ir a Keppel. Sólo pudieron llevar a once.
Todo parecía indicar que la obra se encaminaría. El trabajo era útil, pero los resultados muy lentos. Consideró que era necesario estar más cerca de los indígenas y para eso había que radicarse entre ellos. Creyó que estaban dadas las condiciones para fundar una residencia misionera en tierra de los yaganes. En 1865 viajó a Inglaterra para informar a la Sociedad Misionera de sus planes. Después de buscar con mucha diligencia el lugar apropiado, decidió fundar una residencia misionera en un llano de la costa norte del canal de Beagle, llamado Ushuaia. En enero de 1869 llevó desde Puerto Stanley una casa de madera y allí se estableció con quince indios amigos que habían estado en Keppel. Éstos levantaron sus chozas en las inmediaciones de la casa del misionero. Poco a poco se iban acercando otros indígenas para establecerse en el lugar y fue aumentado el número de los que pedían ser llevados a Keppel para ser instruidos. En marzo de 1872 Stirling visitó la misión. Ésta fue su impresión: “En Ushuaia encontramos que en el grupo misionero, todos estaban bien y alegres. Externamente, la apariencia del incipiente establecimiento es muy prometedora”, administró numerosos bautismos, los nativos bautizados realizaban espontáneamente reuniones de oración… Cuando todo parecía exitosamente encaminado la Iglesia Anglicana nombró a Stirling obispo de toda Sudamérica. Estableció su residencia en Puerto Stanley como sede de su extensa diócesis. Del establecimiento de Ushuaia se hizo cargo Tomás Bridges que se hallaba en Keppel desde 1856, adonde había llegado a los 13 años de edad. Era hijo adoptivo de Despard y llegó a ser el personaje más destacado del sur de Tierra del Fuego.
La misión bajo soberanía argentina
La vida en la misión empezó a tomar un cariz diferente al firmarse el tratado de límites entre Argentina y Chile en 1881, la Misión de Ushuaia quedó en territorio argentino. No existen constancias documentales de que la Misión haya entablado relaciones oficiales con el gobierno argentino; continuó con su conducta abstencionista mantenida durante el conflicto con Chile. El Gobierno argentino procedió a la ocupación efectiva de la parte que le había tocado en suerte de la isla Grande de Tierra del Fuego. La primera medida concreta fue la creación de subprefecturas en la isla de los Estados y en Ushuaia el 24 de setiembre de 1883.
La instalación de las mencionadas subprefecturas fue encomendada al coronel de Marina, Augusto Lasserre. El 25 de mayo de 1884 dejó inaugurada la de la isla de los Estados y un faro en el extremo oriental de la isla. Desde allí se dirigió a la bahía de Ushuaia donde echó anclas el 28 de setiembre, en las proximidades de la misión anglicana que agrupaban unos 300 indígenas. El 12 de octubre, concluidos los trabajos para las dependencias de la Subprefectura y dependencias del personal, se procedió a instalarla. Reunidos frente a las casillas los empleados de la nueva dependencia marítima, la tripulación de los buques y los misioneros Tomás Bridges, Roberto Whaits y Juan Lawrence, el coronel Lasserre dejó “solemne y oficialmente inaugurada la primera subprefectura en estos territorios, que representará en ellos la autoridad argentina y ejercitará nuestra propiedad”. Terminada la alocución del jefe, “se izó el pabellón argentino con los honores prescriptos”. Con el acto cumplido por Lasserre había desaparecido todo motivo para que los misioneros no izaran la bandera nacional; por tal razón, antes de emprender el regreso, dejó expresas indicaciones a los misioneros; y para que no pudieran aducir excusa alguna, les entregó tela para que confeccionaran la bandera argentina. Además les dejó copia del decreto “sobre el uso debido de las banderas nacionales y extranjeras”. Estas disposiciones fueron acatadas sin resistencia por los misioneros. La nota dirigida por Tomás Bridges a Lasserre el 29 de octubre para agradecerle, entre otras cosas, “la donación de un lío de lanilla azul y blanca para la confección de banderas argentinas para ser usadas en nuestra Estación, las que usaremos con agrado por ser las de un Gobierno establecido y especialmente por la instalación de la Sub-Prefectura, que nos trae asistencia muy material de todo género y comunicación a vapor regular y frecuente con el mundo”.
El 16 de octubre de ese mismo año la Patagonia fue dividida en cinco Territorios Nacionales, entre ellos el de “Tierra del Fuego, con sus límites naturales, según el tratado del 23 de julio de 1881, y además la isla de los Estados”. El poblado formado en torno de la Misión, con alrededor de 300 habitantes estables, fue designado como sede de las autoridades. Las relaciones de los misioneros con las autoridades argentinas fueron siempre buenas; pero la vida de la Misión sentirá muy pronto el cambio. Tomás Bridges viajó a “Punta Arenas en uno de los barcos argentinos y desde allí comunicó su deseo de renunciar o mejor dicho de cambiar de planes. Según una antigua idea, creyó que era preferible establecer a los indios en un lugar lejos de los blancos, donde él levantaría una estancia”.
Renunció a la Sociedad Misionera y el 29 de enero de 1886 obtuvo la concesión de ocho leguas cuadradas frente al canal de Beagle, en reconocimiento de sus servicios, donde estableció la primera estancia fueguina que llamó Haberton. Consiguió ganado vacuno y lanar en las Malvinas. El resultado fue satisfactorio y unos años después establecieron otra más al norte.
“Patagonia azul y blanca”, Clemente Dumrauf
