viernes, 2 de octubre de 2026

Hace más de 30 años, Ana y Mario Reguiló eligieron construir su vida alrededor de una chacra en Los Cipreses. Lo que comenzó como un proyecto productivo familiar fue incorporando con el tiempo al turismo como una nueva forma de compartir el trabajo cotidiano, los sabores y el paisaje del valle. Hoy, Caricias del Bosque es parte de la propuesta de agroturismo que busca poner en valor la vida rural y el trabajo de las familias de la zona.

En Los Cipreses, a unos 30 kilómetros de Trevelin, el paisaje cordillerano, los bosques, los cursos de agua y la cercanía con la frontera con Chile forman parte de una identidad que durante los últimos años comenzó a encontrar en el turismo rural una nueva manera de mostrarse.

En ese contexto aparece Caricias del Bosque, una chacra familiar que tiene detrás una historia de más de tres décadas y que hoy combina producción, naturaleza y turismo. Sus propietarios son Ana y Mario Reguiló, quienes desde hace años trabajan la tierra y fueron construyendo un emprendimiento en el que la producción de alimentos y el contacto con quienes llegan a conocer el lugar forman parte de una misma propuesta.

Durante más de 30 años, Ana y Mario fueron desarrollando su chacra en Los Cipreses, incorporando distintas producciones y encontrando en la actividad rural una forma de vida.

Actualmente producen frutas finas, frutales y hortalizas, además de elaborar distintos productos derivados de aquello que cultivan.

Entre las frutas que históricamente han trabajado aparecen cerezas, guindas, corintos, ruibarbo, frambuesas, cassis, moras, arándanos y otras variedades.

También cuentan con huerta orgánica, producción de huevos y cría de corderos patagónicos, mientras que parte de la producción se transforma en dulces, licores, licuados y otras elaboraciones artesanales.

Pero con el paso del tiempo apareció una pregunta; ¿por qué no abrir las puertas de esa vida cotidiana a quienes visitan la región? Así empezó a tomar forma la propuesta agroturística.

La particularidad de Caricias del Bosque está en que el visitante no llega solamente para observar un paisaje. La propuesta busca que pueda participar de algunas de las actividades que forman parte de la vida cotidiana de la chacra.

El concepto de agroturismo consiste justamente en permitir que quienes llegan puedan experimentar tareas que para la familia son habituales; cosechar frutas, conocer los gallineros, alimentar animales, caminar por el campo, tomar mate y escuchar las historias del lugar.

Los visitantes pueden recoger fruta directamente de la planta y luego consumirla o llevarla, convirtiendo una actividad productiva en parte de la experiencia turística. Una parte de la producción, además, se utiliza para elaborar dulces y otros productos, mientras que otra se comercializa fresca o congelada.

La diferencia está en que el turista deja de ser solamente espectador. Pasa a involucrarse con aquello que está viendo; una chacra en medio del paisaje.

Caricias del Bosque cuenta con un recorrido y miradores desde los cuales se puede observar el valle y la cordillera en dirección a Chile, integrando el paisaje natural a la propuesta. También ofrece la posibilidad de disfrutar de un almuerzo o una merienda al aire libre y adquirir productos caseros y artesanales, entre ellos frutas finas, verduras de huerta, dulces y tejidos.


Los Cipreses se encuentra asentado sobre la Ruta Nacional 259, a unos 30 kilómetros de Trevelin y a pasos del Paso Internacional Río Futaleufú que conecta a la Argentina con Chile.

En 2025, durante una visita de funcionarios municipales al emprendimiento, se presentó, por ejemplo, la “Lamburguer”, una hamburguesa de cordero elaborada con productos de la zona, acompañada por papas y condimentos preparados con ingredientes de la propia producción, como frambuesas, ajos y huevos orgánicos.

Es otra forma de contar el territorio; no solamente a través de una fotografía del paisaje, sino también mediante los sabores que se producen en él. Los Reguiló forman parte del grupo Agroturismo Los Cipreses, una experiencia asociativa que comenzó a consolidarse con distintos emprendedores del paraje.

En 2022 se conformó allí un grupo de Cambio Rural dedicado al agroturismo, integrado por nueve emprendimientos de diferentes rubros. La propuesta buscó articular las distintas experiencias existentes en el lugar para ofrecer al visitante una mirada más completa de la vida rural.

Hay chacras de frutas finas, cabalgatas, gastronomía, alojamiento, navegación, senderismo, relatos sobre la historia del lugar y otras actividades. La idea es que cada emprendimiento pueda aportar una parte de una experiencia mayor.

La incorporación del turismo no significó abandonar la actividad productiva. Por el contrario, uno de los aspectos destacados recientemente por el secretario de Producción de Trevelin, Nicolás Ewdokimoff, fue precisamente que la familia Reguiló logró poner en valor su chacra desde una perspectiva agroecológica y orgánica, incorporando el turismo como una alternativa que contribuye a la subsistencia del emprendimiento.

La historia de Caricias del Bosque también forma parte de un proceso más amplio que atraviesa a Los Cipreses.  El municipio de Trevelin viene trabajando junto a los prestadores para posicionar al paraje como una alternativa de turismo rural comunitario, aprovechando no solamente sus atractivos naturales sino también las actividades y saberes de quienes viven allí.

La chacra lleva más de 30 años vinculando la producción de frutas, huerta y frutales con una propuesta de agroturismo y cuidado del ambiente.

Desde Turismo Trevelin se presenta a Los Cipreses como un destino de naturaleza y experiencias rurales, ubicado a unos 30 kilómetros de la localidad, donde el visitante puede encontrar propuestas vinculadas al descanso, la aventura y el contacto con la vida del campo.

La propuesta de Ana y Mario Reguiló resume una tendencia que viene creciendo en distintos puntos del valle; turistas que buscan algo más que recorrer atractivos y sacar fotografías.

Quieren conocer cómo se produce un alimento, saber quién está detrás de una elaboración, caminar por una chacra, probar algo hecho en el lugar o simplemente sentarse a conversar con quienes viven allí.

Después de más de 30 años de trabajo, la familia Reguiló encontró en la apertura de sus puertas una manera de darle otra dimensión a aquello que construyeron durante décadas. Caricias del Bosque no invita solamente a conocer Los Cipreses; invita a conocer cómo se vive, se trabaja y se produce en ese rincón de la cordillera.

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