sábado, 3 de octubre de 2026
Fragata Heroína al mando del Coronel David Jewett, toma posesión de las Islas en nombre de Las Provincias Unidas

El navegante y explorador francés Luis Claudio Desaulces de Freycinet, que realizara un viaje de circunnavegación del globo entre 1817 y 1820, fue uno de los que arribó a las islas Malvinas en busca de refugio.

A principios de 1820 su corbeta Uranie sufrió daños al surcar las aguas del estrecho de Le Maire y puso proa a las Malvinas con mala fortuna, pues naufragó en las rocas Volunteer.

Freycinet logró reemplazar el barco perdido con otra corbeta -la Physicienne- у llegó a Montevideo en abril de 1820.

El hecho -opina R. R. Caillet-Bois- “volvió a actualizar la importancia de las islas […] quizá por alguna noticia anterior a su aparición en el Río de la Plata y relativa a su desastre, fue cuando las autoridades de Buenos Aires, aprovechando la salida del corsario La Heroina [. . .] ordenaron a su comandante para que pusiera proa a Puerto Soledad”.

El sistema de corsarios, usual en la época, fue uno de los medios empleados por los gobiernos argentinos en la guerra contra España (y más tarde contra el Brasil).

El objetivo de esta modalidad de lucha era -explica Ricardo Piccirilli- “conjurar la desproporción del poderío y dañar al adversario ininterrumpida y eficazmente, estableciendo de tal suerte el corso, que no fue más que la existencia de navíos armados de propiedad privada, con patente y bandera del gobierno, que atacaban a los barcos enemigos, hacían presas, trababan el comercio y obtenían elevadas ganancias en el tráfico de las mercaderías apresadas, con lo cual España experimentó la destrucción de su comercio de ultramar”.

La Heroina era uno de los buques que participaban en estas operaciones; estaba comandado por el norteamericano David Jewett y “llevaba -señala Teodoro Caillet-Bois- para esta campaña prerrogativas de buque de guerra [. . .] probablemente para la toma de las Malvinas o por un período limitado”.

Jewett abandonó Buenos Aires con su nave en enero de 1820 (José Rondeau era entonces Director Supremo), actuando en el Atlántico durante varios meses. Este viaje, parte de las campañas navales de la Independencia, fue una de las últimas expediciones de corso. Fue un crucero muy penoso en el que Jewett debió dominar con mano firme a una tripulación minada por. el escorbuto y la indisciplina.

En octubre del mismo año, finalmente, arribó a las Malvinas.

Toma de posesión en nombre del gobierno argentino

Cuando la fragata entró en Puerto Soledad enarbolando el pabellón bicolor de las Provincias Unidas del Río de la Plata, las aguas vecinas a las islas y a la Patagonia eran recorridas por “una nube” de balleneros cuya actividad en esos mares australes se había incrementado notablemente.

Un informe posterior -publicado en 1832- apunta que solamente en aguas malvinenses había entonces, al llegar Jewett, “más de cincuenta buques extranjeros”. Ocupados en la pesca de anfibios o la matanza de ganado se encontraban, entre muchos otros, los ingleses Indian, Jane, Hetty, George, Elisa, Sprightly y los norteamericanos General Knox, Eucane, Newhaven, Fannings, Wasp, Hero, etcétera.

El 6 de noviembre de 1820, entre las ruinas del antiguo asentamiento español, Jewett realizó la formal toma de posesión de las islas Malvinas en nombre del gobierno de Buenos Aires y en “presencia -dice el informe citado- de los buques fondeados en Soledad [. . .] con salva de 21 cañonazos de artillería que bajó a tierra”.

El comandante de la Heroina comunicó por circular a los capitanes de los barcos surtos en las inmediaciones de los motivos de su presencia y de la autoridad de que estaba investido. Ello está testimoniado, por ejemplo, por el relato que hiciera un destacado marino presente en el lugar, el capitán James Weddell, del ya citado Jane.

El documento en cuestión decía: “Señor, tengo el honor de informarlo sobre el arribo a este puerto para tomar posesión de estas Islas en nombre del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas de Sud América.

Esta ceremonia se llevó a cabo públicamente el día 6 del actual mes de Noviembre, y el Pabellón Nacional, izado en el fuerte, fue saludado por esta fragata en presencia de varios ciudadanos de los Estados Unidos y súbditos británicos.”

Por la presencia de los numerosos barcos, y a pesar del aislamiento de las islas, el suceso fue conocido mucho más allá del Plata. No podía ser ignorado por las potencias que luego manifestaron interés en las islas o pretendieron desconocer los derechos de la Nación.

Fue publicitado, además, por varios periódicos. Es el caso del Redactor de Cádiz; la carta de Jewett se reprodujo en Estados Unidos en la Gaceta de Salem. En Buenos Aires se hizo eco del hecho El Argos de Buenos Aires y Avisador Universal.

Jewett permaneció varios meses en Malvinas hasta que fue relevado a pedido suyo, pues estaba desalentado por la indisciplina de su gente, en marzo de 1821. El teniente coronel de marina Guillermo Mason se hizo cargo de la Heroina, abandonando las islas para continuar la guerra de corso.

En cuanto a Jewett, prestó luego servicios a la marina del Brasil.

 

Texto de “Crónica documental de Las Malvinas”

 

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