sábado, 20 de julio de 2024

Tras el reclamo de los gobernadores de todas las fuerzas políticas, Massa consiguió $ 230.000 millones para garantizar sueldos y aguinaldos. Para el 2024 se unieron 22 provincias y que le quieren imponer a Milei la distribución de un impuesto

Veintidos gobernadores, peronistas, radicales, del PRO y provinciales, acordaron impulsar una reforma para volver coparticipable el impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios de manera tal de ser compensados por la reducción de recursos que implicó la suba del mínimo no imponible de Ganancias que ya es ley por impulso de Sergio Massa.

Por primera vez en años hay consenso entre los más diversos dirigentes. Los unió el temor a la motosierra de Javier Milei y sus promesas y amenazas de recortes presupuestarios. A la inversa de lo que suele ocurrir se unieron para imponerle al futuro Presidente un cambio en la futura distribución de un impuesto. Descartaron otras dos opciones: coparticipar el impuesto PAIS y las retenciones que el libertario prometió eliminar.

Para que el impuesto sea coparticipable alcanza con sancionar una ley en el Congreso que si el Presidente quisiera podría vetar. En otra instancia los diputados y senadores podrían insistir con la norma. Los votos, si se mantienen unidos, los tienen.

Cómo se gestó el acuerdo
La génesis del acuerdo comenzó cuando los gobernadores de Juntos por el Cambio advirtieron el riesgo para sus cuentas y su autonomía si avalaban la cercanía de Mauricio Macri, Patricia Bullrich y algunos diputados con Milei. Especialmente se plantaron los radicales que por primera vez gobernarán más provincias que el PJ.

Este miércoles 29 el pacto salió a la luz: 22 provincias avalaron un Acta Federal para que el Poder Ejecutivo Nacional presente un Proyecto de Ley que convierta en coparticipable el Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios.

Todas las fuentes consultadas coincidieron ante El Cronista: el borrador ya estaba avanzado antes de la cumbre del quinto piso del Ministerio de Economía. Massa se convirtió en figura central y trabajó codo a codo con el ministro del Interior Eduardo ‘Wado’ de Pedro.

La primera concesión al G22 fue asegurar fondos para que puedan afrontar el pago de salarios y aguinaldos a pesar de lo que cada provincia perdió por la quita de Ganancias. Una vez que Massa les prometió la plata avanzaron con la segunda parte del acuerdo: garantizarse recursos para el 2024.

Los gobernadores de Juntos por el Cambio se reunieron dos veces en la última semana

Entre unos y otros oficiaron de enlace el gobernador electo de Chubut, Ignacio Torres, y el exministro del Interior Rogelio Frigerio y próximo gobernador de Entre Ríos. Ambos estuvieron entre los primeros que alzaron la voz preocupados por sus cuentas y los haberes de los estatales. El bonaerense Axel Kicillof fue otra voz importante.

Tanto los mandatarios de Juntos por el Cambio como los de Unión por la Patria quisieron tentar a los provinciales que esta vez preservaron su autonomía para tener voz y voto.

Oscar Herrera Ahuad, Gustavo Sáenz, Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa en la Casa de Salta

El lunes, en un asado después de haber reunido al que será su gabinete, el gobernador electo de Río Negro Alberto Weretilneck contó lo que estaba en marcha. Y tranquilizó a su equipo respecto al pago de sueldos y aguinaldos. En defensa propia ni él ni el resto de los provinciales quisieron juntarse con la liga opositora de Juntos por el Cambio en la Casa de Mendoza. También rechazaron la invitación de la liga justicialista que juntó Kicillof en el BAPRO. La nueva tercera vía hizo base en la Casa de Salta. Son cuatro: el anfitrión Gustavo Sáenz; el misionero Oscar Herrera Ahuad; el rionegrino Weretilneck y el neuquino Rolando Figueroa.

Reuniones paralelas
Durante 48 hs hubo negociaciones reservadas. Este martes en la nueva reunión de mandatarios de Juntos por el Cambio con legisladores le pusieron límites a una parte del PRO a la que sí le seduce ocupar cargos. El cónclave terminó con peleas y una carta firmada sólo por los 9 gobernadores y el jefe de gobierno porteño Jorge Macri. Se plantaron como oposición amigable y como alternativa de gobierno. Dijeron que no van a cogobernar y que si alguien acepta un cargo será a título personal.

Casualmente -o no tan casualmente- el mismo día Axel Kicillof ofició de anfitrión en el piso 19 del BAPRO y allí recibió junto a todos los gobernadores de UXP al futuro ministro del Interior Guillermo Francos. El exdirector del BID dejó una señal al retirarse: dijo que la solución al problema de falta de fondos de los gobernadores la tenía que dar el gobierno actual antes del 10 de diciembre.

El martes ergio Massa recibió a gobernadores peronistas más el provincial Gustavo Sáenz

Kicillof, con la santacruceña Alicia Kirchner y el pampeano Sergio Ziliotto, entre otros, se fueron del BAPRO al Ministerio de Economía para cerrar con Massa la compensación. Ya caía el sol el martes cuando le confirmaron al chubutense Torres la disponibilidad de fondos. Torres hizo el anuncio en X y celebró en radios provinciales lo que consideró una conquista del interior sobre Buenos Aires.

Este miércoles pasadas las 18, los gobernadores de Juntos por el Cambio ingresaban al Palacio de Hacienda. Casi todos llegaron juntos. El santafesino Maximiliano Pullaro se tomó un vuelo a las cuatro de la tarde, después de haber recibido el diploma como gobernador electo. Varios habían tenido su última actividad como diputados en el Congreso (Torres por ejemplo se reunió con Victoria Villarruel, vicepresidenta electa). Y hasta se sumó el jujeño Gerardo Morales que días atrás estuvo internado y aún se encuentra en recuperación.

El chubutense Ignacio Torres se reunió con la Vicepresidenta electa Victoria Villarruel

En la reunión le dieron las puntadas finales al pacto. Para garantizar peso político varias provincias llegaron con dos gobernadores: por San Juan estuvo el saliente Sergio Uñac y el electo Marcelo Orrego; por Jujuy Morales con Carlos Sadir; por Río Negro Arabela Carreras y Weretilneck; por Neuquén Omar Gutiérrez y Rolando Figueroa; por Chubut Mariano Arcioni y Torres; por Santa Fe Omar Perotti y Pullaro y por Santa Cruz Alicia Kirchner y Claudio Vidal.

Todos habían recibido el llamado para la reunión la noche anterior y ya estaban enterados de que Massa había encontrado una solución: disponer de partidas no ejecutadas en concepto de ATN y de la actualización de una deuda del Consenso Fiscal por un total de $ 230.000 millones.

La reforma para el 2024
Esa salida es insuficiente: alcanza sólo para lo que resta del año pero sin tocar el Presupuesto 2024. ¿Cómo se garantizan fondos las provincias después de que Milei los desafió a recortar gastos? La respuesta es con otro impuesto coparticipable. Las 22 firmas legitiman un pedido con respaldo y amplia representación parlamentaria.

La eliminación de la cuarta categoría de Ganancias implica, suscribieron, un costo de 0.83% del PIB, es decir $2927 billones, lo que para las provincias implica resignar recursos por el 0.48% del PIB. “El impacto representaría el 50% del Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios vigente”, indicaron.

El párrafo quizás de mayor contundencia política, teniendo en cuenta la diversidad de los firmantes, cita que “el federalismo argentino requiere de acuerdos conjuntos para generar las condiciones de desarrollo en el marco de las autonomías provinciales orientadas al crecimiento económico, es necesario compensar la disminución de recursos necesarios para el sostenimiento de las cuentas públicas”.

En ese sentido la primera cláusula fija un compromiso para impulsar una reforma a la ley 25413. Con el fin de volver coparticipable el Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios el artículo 3 quedaría de la siguiente manera: “El 50% de este impuesto se desafectará de la asignación específica vigente, ingresando a la masa de Coparticipación Federal de Impuestos, Ley 23458 y sus modificatorias a partir del 1 de enero del 2024”.

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