lunes, 12 de enero de 2026

El martes 11, Buenos Aires se conmovió desde temprano, pero no por las informaciones del golpe en Santiago, que recién se conocerían por las radios horas antes del mediodía. Aquella mañana la noticia era la solicitada que el ERP-22 de Agosto había obligado a publicar en primera plana al matutino Clarín. La organización pretendía de ese modo dirigirse al pueblo y dar a conocer su posición frente a las elecciones presidenciales del 23 de septiembre. Utilizando un doble y tramposo lenguaje, criticaba a grandes y pequeños sectores del gobierno peronista, pero a la vez convocaba “al pueblo a votar la fórmula Perón-Perón y a defender el contenido popular de este voto, organizándose en cada fábrica, en cada taller, en cada barrio, en cada universidad”. Rápidos con las armas pero con poco olfato político, los integrantes del ERP-22, al referirse a la designación de la compañera de fórmula de Juan Domingo Perón, su esposa Isabel, opinaban que revestía un carácter “secundario frente a la necesidad de que todo el pueblo agote una experiencia y de una lucha que lo acerque a una conciencia socialista”.

Para garantizar la publicación de tres solicitadas, los guerrilleros habían secuestrado al apoderado general del diario, Bernardo Sofovich. La segunda solicitada aparecía en la página 17 y estaba dedicada a “los patriotas caídos en Trelew”. Allí se preguntaban: “¿Los legisladores votados por el pueblo vacilan ante la posibilidad de sentar a los marinos y generales en el banquillo de los acusados?”. La tercera solicitada, ubicada en la página 24, se titulaba “Al señor “Al Señor Yerno Lastiri” y estaba dirigida a Raúl Lastiri, ocasional presidente interno de la Nación y yerno del “reaccionario” ministro de Bienestar Social y secretario privado de Perón, José López Rega. Pocas horas después, un grupo no identificado atacó a balazos el frente del edificio de Clarín y cambió disparos con guardias ubicados en la terraza. El ministro del Interior, Benito Llambí, reiteró la postura oficial sobre este tipo de ataques, aludiendo al carácter policial de los incidentes. La Asociación de Editores de Diarios de la ciudad de Buenos Aires, a través de solicitadas en varios medios, repudió el ataque a Clarín, no sin advertir el peligro que significaba continuar tolerando acontecimientos gravísimos para las libertades públicas en el país.

 

Fragmento del libro “El Escarmiento”, de Juan B. Jofre

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