jueves, 22 de febrero de 2024
Vista aérea de la contaminación en el centro de Ciudad de México, en abril de 2021.

En Latinoamérica no se respira bien. Los vehículos, la quema de combustibles fósiles, la extracción minera y los incendios están haciendo que nuestro aire sea cada vez más tóxico y peligroso. De hecho, según un reciente ranking realizado por IQAir junto a Greenpeace, con apoyo de ONU Hábitat y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en cinco países de la región la concentración de PM2.5 en el aire, – partículas tan finas que solo alcanzan las 2,5 micras de diámetro – superan entre tres y cinco veces las directrices aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En 2021, esta organización endureció sus estándares y determinó, después de 15 años de nuevos datos, que la exposición anual a PM2.5 recomendada ya no sería de 10 microgramos por metro cúbico (μg/m3), sino de 5. Perú, con un promedio de 23,5 μg/m3 es el país de la región que más se aparta de esta cifra, seguido de Chile (22,2), México (19,5), Guatemala (18,6) y Colombia (15,7).

“Es la primera vez que Perú reporta datos para este informe, y no le fue bien”, asegura Tatiana Céspedes, directora de campañas de Greenpeace Colombia. Tres de las cinco ciudades de Latinoamérica con más altos niveles de PM2.5 están en ese país, con el récord impuesto por San Juan de Lurigancho, donde se reportaron niveles de hasta 41,2 μg/m3. E, igualmente, señala el reporte, en Chile la contaminación anual empeoró en un 2% entre 2021 y 2022, mientras que, en Colombia, para estos años, el indicador saltó de 14,1 μg/m3 a 15,5 μg/m3. “Este aumento se debió en parte al significativo incremento de los incendios forestales en la Amazonia colombiana durante la estación seca de 2022″, aclara el documento. “En enero de 2022, se reportaron casi 30 veces más incendios forestales en comparación con el mismo mes en 2021″.

Pero no en todos los países se dio una involución. En Brasil, por ejemplo, que supera el estándar de la OMS entre dos a tres veces, las concentraciones medias anuales de PM2.5 cayeron a 12,2 μg/m3 en 2022, cuando venían siendo de 13,6 μg/m3 en 2021 y de 14,2 μg/m3 en 2020. Además, en el grupo de países de Latinoamérica que van mejorando, también están los Países Bajos del Caribe (Bon Aire, San Eustaquio y Saba), en los que se dio una disminución del 35% de la concentración de PM2.5. Las Islas Vírgenes estadounidenses, por su parte, es donde se sigue respirando el mejor aire a partir de este estándar, ya que la concentración de PM2.5 llega apenas a 2.9 μg/m3 y se mantiene por debajo del máximo al que uno se debería exponer, según la OMS.

Un problema global
Hasta veinte veces más pequeñas que el diámetro de un cabello, las partículas PM2.5 son un problema de salud pública. “Elegimos este componente que se encuentra dentro de la polución porque es uno que está directamente afectando nuestra salud”, agrega Céspedes. La mala calidad del aire, recuerda el informe, está vinculada a más de seis millones de muertes a nivel mundial y afecta especialmente a los países con ingresos bajos y medios.

A nivel global, los países que se llevaron el desesperanzador primer puesto en el ranking de IQAir y Greenpeace, fueron Chad, Irán, Pakistán, Baréin, Bangladesh, Burkina Faso, Kuwait e India, todos superando más de diez veces la directriz de la OMS. Y solo 13 de los 131 países incluidos en el informe estuvieron en el nivel o por debajo de lo recomendado por esta autoridad de salud, aunque, como bien lo explica Céspedes, no todos los países tienen la misma cantidad de información disponible, lo que podría alterar ligeramente los resultados.

Este ranking en particular tuvo en cuenta tres fuentes: las mediciones de calidad de aire de los gobiernos locales y distritales, los datos de medidores que tiene la misma IQAir y la ciencia ciudadana. “Contamos con la colaboración de Aires Nuevos, una fundación que tiene una red de personas en América Latina con un monitor de la calidad de aire dentro de su hogar que pueden reportar datos”, comenta la vocera de Greenpeace. Además, recuerda que una de las claves para que la región empiece a reducir su contaminación es que los países tengan estándares tan estrictos como la OMS, pues, en la mayoría de los casos, son mucho más flexibles y lo superan.

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