miércoles, 29 de mayo de 2024

Qué ajustes en los gastos se ve obligada a hacer una familia de clase media de cinco integrantes, para poder subsistir con un salario.

Una consultora analizó los ajustes necesarios para alcanzar el equilibrio entre los ingresos y los gastos, ante la evolución de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo de las familias argentinas.

¿Quién dice que hacer cuentas tiene que ser aburrido? Si bien analizar cómo la pérdida del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación puede sumir a la persona en un estado de desazón profunda, una consultora privada decidió darle un toque de humor al tema y analizó cómo se financia una familia de clase media para llegar a fin de mes, tomando como referencia una que tiene millones de fans en el mundo: Los Simpsons.

Focus Market calculó el gasto de una familia de clase media como “Los Simpsons”, considerando los consumos de la serie de dibujos animados, pero con los ingresos y precios sobre los bienes y servicios consumidos en Argentina. También realizó el ajuste sobre el gasto, necesario para que las cuentas estén equilibrio en relación al ingreso.

En el caso de la familia Simpsons “a la argentina”, se sostiene únicamente con el salario de un inspector de seguridad de una planta nuclear, de $350.000 pesos mensuales. Con ese ingreso del Homero local deben financiar gastos ajustados a una vida argentina en 3 grupos:

“En nuestro país, de acuerdo a la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, de Naciones Unidas), el 46,1% de familias es sostenida por trabajadores con empleos formales que solicitan financiamiento, mientras que el dato asciende a 63,7% si la familia está compuesta por trabajadores informales. Hay una brecha de 17,6% entre familias que necesitan ingresos extras para poder sostener los gastos a fin de cada mes. Los hogares en Argentina buscan fuentes de financiamiento extras para su consumo presente. Los que no lo consiguen ajustan su gasto y nivel de vida”, expresó Damián Di Pace, titular de la consultora.

“De acuerdo al Indec, para que un hogar de 5 integrantes no sea pobre debe estar por sobre $229.199. De esta manera, como esa canasta es básica y no incluye la composición de servicios de nuestro caso, tienen que hacer ajustes sobre sus gastos como hoy desgraciadamente le ocurre a la mayoría de los hogares en nuestro país. De lo contrario, sus cuentas no estarán en equilibrio y se recurre a tomar deuda sin posibilidad de repago con el actual nivel inflacionario e ingresos”, detalló.

La vida de la clase media de la familia Simpsons en Argentina nos muestra que con el ingreso salarial de inspector de seguridad de planta nuclear no alcanzaría a cubrir todos los gastos que esta familia necesita, por lo cual tendría un déficit de $543.444. que debería cubrir de alguna forma para subsistir.

El ajuste del gasto de nuestra familia Simpsons local comienza con la venta del auto usado por $2.500.000. Con esos ingresos confeccionan un plazo fijo tradicional con un rendimiento mensual de $202.083,33, sumando así un nuevo ingreso, para alcanzar un total de $552.083,33. A su vez, con la venta del vehículo quedan liberados de gastos de seguro y mantenimiento por $63.500.

Otro ajuste que deben hacer es cambiar el colegio privado por uno público, para evitar la cuota mensual. Maggie no podrá asistir a la guardería y la familia deberá acudir a un hospital público para eliminar el pago de la obra social prepaga, lo que significaría un ahorro de $171.499.

Finalmente, el rubro de ocio y entretenimiento -conformado por videojuegos, clases adicionales de música, salidas a restaurantes y vacaciones familiares-, se eliminará, para evitar el gasto de $148.256.

Con la eliminación de estos rubros, el nuevo gasto será de $510.189, permitiendo que la familia logre un superávit de $41.894 en el mes. Una verdadera “destrucción” de la clase media argentina a lo largo del camino que le está tocando atravesar en el actual contexto económico

Aunque el ejercicio no se ajuste específicamente a los gastos de la mayoría de las familias argentinas, sí permite apreciar cómo, para seguir subsistiendo, muchas se ven obligadas a renunciar a consumos que se consideraban típicos de la clase media.

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