Las roturas del acueducto son una constante y se repiten durante más de 30 años
Desde su inauguración, el acueducto Lago Musters-Comodoro Rivadavia presenta deficiencias de diseño que provocan numerosas roturas. La falta de previsión de una bomba que contenga el aire que se acumula en los primeros 30 kilómetros, hasta el Cerro Negro-demasiado llanos para una obra como ésta- produce estallidos por burbujas de aire ante la presión del agua.
Los golpes de ariete, como se conoce técnicamente a esta disfunción, dejarán sin agua durante horas e incluso días a la ciudad, por más de dos décadas. Sin embargo, estos inconvenientes comenzarán a ser más habituales a partir de ahora, con la cañería del acueducto ya resentida.
El 19 de septiembre de 1979, por ejemplo, se produce un estallido del acueducto y como solución parcial, se anuncia que se abastecería a la ciudad con el depósito de 40.000 metros cúbicos insta- lado detrás del Parque Industrial. Pero hay tres roturas seguidas, los días pasan, la reserva se hace insuficiente y la situación para los comodorenses se torna dramática.
El 9 de junio de 1980, se agotan las reservas de agua de la ciudad debido a una nueva rotura del acueducto Lago Musters-Comodoro Rivadavia producida el viernes 6. Se suspenden las actividades escolares y la ciudad se enfrenta a un esquema de emergencia. El Ejército colabora con Obras Sanitarias para reparar el caño destrozado por un golpe de ariete producido por una burbuja de aire, según explican los responsables de OSN en ese momento.
Se hace el reparto de agua domiciliario, para lo cual se habilita un teléfono donde los vecinos pueden hacer los pedidos urgentes. El estallido fue a 10 kilómetros al noreste de Sarmiento y durante seis días no llegará agua a Comodoro Rivadavia. Para paliar la situación, hay una reserva en las estribaciones del Chenque de 40.000 metros cúbicos y otras dos de 5.000 metros cúbicos cada una, lo cual brinda líquido suficiente para dos días.
Recién ahora, se informa desde OSN que se habían producido otras roturas en el acueducto, de las cuales la población no se había enterado gracias a las reservas existentes.
Antes de traspasar los servicios, en julio de 1980, Obras Sanitarias de la Nación compromete la instalación de 7.000 medidores de agua potable en Comodoro Rivadavia, pero, el 31 de ese mes, se firma el traspaso de los servicios de OSN a la Provincia y nunca se produce el mencionado anuncio.
Fragmento del libro “Crónicas del Centenario”

