Cuando Mario Das Neves anunció en enero de 2005 que la doble trocha entre Trelew y Puerto Madryn sería su “próxima obra trascendental”, difícilmente alguien podía imaginar que más de veinte años después todavía habría máquinas trabajando para terminarla.
La historia de esos años explica por qué la obra terminó convertida en uno de los mayores símbolos de corrupción, desidia y fracaso de la obra pública en Chubut.
La primera licitación se realizó en 2006 por alrededor de $160 millones, pero terminó declarada fracasada por “precios excesivos”. El propio Das Neves denunció entonces sobreprecios por al menos $12 millones.
Un año después, durante la presidencia de Néstor Kirchner, la obra volvió a licitarse. El presupuesto prácticamente se había duplicado: fue adjudicada por $308 millones a Kank y Costilla, empresa vinculada al empresario Lázaro Báez.
Allí comenzaría uno de los capítulos más polémicos.
Durante los cuatro años siguientes la obra avanzó aproximadamente un 60%, pero el Estado terminó desembolsando alrededor de $800 millones: más del doble del monto por el cual había sido adjudicada. A pesar del dinero pagado, la doble trocha seguía lejos de estar terminada.
Sin embargo, en agosto de 2012 Cristina Fernández de Kirchner decidió inaugurarla mediante una teleconferencia.
“Nada más nos faltan 20 kilómetros para terminar esta autovía que soñó Néstor Kirchner cuando era presidente”, dijo entonces la mandataria, que prometió completar esos kilómetros durante los primeros meses de 2014.
Tampoco ocurrió.
En 2015, durante la presidencia de Mauricio Macri, se cayó el contrato con la firma de Lázaro Báez, quien en 2016 iría preso por lavado de activos. En marzo de 2017, Das Neves, nuevamente como gobernador, lanzó otra licitación acompañado por el entonces titular de Vialidad Nacional, Javier Iguacel. Durante el acto fue especialmente duro al describir lo sucedido hasta entonces: habló de años de “desidia y corrupción”.
“Son tiempos distintos, se habla poco y se concreta mucho”, afirmó.
Pero la doble trocha tampoco se terminó durante aquella etapa.
En 2017 hubo otro anuncio y una nueva adjudicación, esta vez a la española Corsan Corviam. La empresa terminó atravesando problemas financieros y el proyecto volvió a quedar en el camino.
La historia continuó durante los gobiernos siguientes. En 2020 se adjudicaron nuevos trabajos a una UTE integrada por empresas chubutenses, pero los avances volvieron a ser insuficientes.
En abril de 2022, el entonces gobernador Mariano Arcioni puso una nueva fecha al final de la historia: “En septiembre va a estar inaugurada en su totalidad”. Septiembre pasó y la obra continuó inconclusa.
En 2023 Vialidad Nacional volvió a anunciar plazos para terminar los sectores pendientes. Tampoco alcanzó.
Así se llegó a una situación difícil de explicar para una obra pública: habían transcurrido casi dos décadas, se habían sucedido contratos, empresas, gobiernos y desembolsos millonarios, pero la doble trocha que une dos de las principales ciudades de Chubut continuaba sin terminar.
El propio gobernador Ignacio Torres sintetizaría años después ese derrotero con una frase: “Se pagó cinco veces y nunca se terminó”.
La doble trocha terminó así convertida en mucho más que una ruta inconclusa. Fue durante años una postal de cómo una obra anunciada como estratégica podía sobrevivir a gobiernos de distintos signos políticos, consumir enormes cantidades de recursos públicos y acumular inauguraciones y promesas sin alcanzar nunca su objetivo.
Ahora, más de veinte años después del primer anuncio de Das Neves, las máquinas trabajan sobre el último tramo del acceso norte a Trelew.
Si finalmente se completa, no solo terminarán unos pocos metros de asfalto. Se pondrá punto final a una de las historias más polémicas de la obra pública de Chubut: una historia marcada por millones gastados, sospechas de corrupción y demasiadas promesas incumplidas.





