El presidente del Colegio Farmacéutico del Chubut, Eduardo Molina, advirtió sobre las dificultades financieras que atraviesan las farmacias de la provincia a partir de los atrasos en los pagos de PAMI, una situación que, según explicó, pone en tensión el normal funcionamiento del sistema de dispensa de medicamentos.
Molina señaló que, a diferencia de la obra social provincial que “viene cumpliendo” con el esquema acordado a fines del año pasado y se encuentra “prácticamente al día”, el escenario con PAMI es considerablemente más complejo. En ese marco, precisó que el plazo de reintegro por parte del organismo nacional se ubica actualmente “cerca de los 90 días”, lo que genera un desfasaje crítico en la cadena de pagos.
El dirigente explicó que las farmacias deben abonar a las droguerías en plazos mucho más cortos, generalmente cada 15 días, lo que obliga a sostener un esquema financiero exigente. “Es significativo, porque a las droguerías nosotros les tenemos que pagar por quincena, entonces se nos hace muy complicado”, remarcó.
Este desajuste, indicó, impacta directamente en la capacidad de reposición de medicamentos. En algunos casos, advirtió, no se trata de un corte formal del servicio, sino de una imposibilidad concreta de contar con stock. “No es que se diga ‘está cortado’, sino que no lo tiene realmente”, sostuvo, y alertó que esta situación puede afectar no solo a los afiliados de PAMI sino al conjunto de los pacientes: “Afecta a todo el sistema de salud”.
Molina también describió la complejidad del esquema de pagos, donde intervienen notas de crédito de laboratorios y pagos parciales que, en muchos casos, son derivados directamente a las droguerías. Según explicó, cuando las farmacias no cuentan con liquidez, estos fondos no llegan a sus cuentas sino que se utilizan para cubrir deudas, lo que limita aún más su margen operativo.
En ese contexto, el titular del Colegio indicó que muchas farmacias deben recurrir a ahorros propios para sostener la actividad. “Ahí es donde se rompe la cadena de pago y se desbarata todo”, advirtió, al tiempo que subrayó que la rentabilidad del sector es “muy finita” y está condicionada por costos financieros, impuestos y gastos operativos.
Finalmente, Molina planteó que el sistema farmacéutico funciona con un delicado equilibrio, donde cualquier alteración en los tiempos de pago puede generar consecuencias inmediatas. “Estamos siempre al borde de decir ‘no pago’ o ‘no entrego’”, sintetizó.
Nota elaborada en base a declaraciones a FM del Lago de Esquel

