jueves, 29 de febrero de 2024

La donación es aceptada por Julio Argentino Roca –presidente de la Nación- el 01/02/1904,
dándose inicio en ese momento a la oficialización de los Parques Nacionales.

El Presidente Hipólito Yrigoyen por Decreto del 8 de Abril de 1922 crea de forma
definitiva el Parque Nacional del Sur con la actual superficie de 785.000 has.
Mientras tanto, para los vecinos de Lago Puelo la vida transcurría tranquila. Un Censo
realizado en el año 1920 por la Dirección de Tierras del Ministerio de Agricultura de la Nación, identifica a los pobladores Contreras, Muñoz, Rubilar, Cofré, Vivanco, Fernández, Pinto, Arriagada, Albornoz, entre otros, ubicados en las cercanías de la costa del Lago Puelo, hoy área recreativa del Parque Nacional homónimo. Algunas de estas familias son recordadas como pioneros del lugar por antiguos pobladores.

En 1924 el Presidente de la Nación, Don Marcelo T. de Alvear, por Decreto del P.E. del 14
de Abril de ese año, oficializa la Comisión Pro-Parques Nacionales del Sur; pero recién en 1934 se sanciona la Ley 12.103 de Parques Nacionales, también llamada Ley Bustillo, por la cual se crean los Parques Nacionales de Nahuel Huapi e Iguazú.

La Dirección de Parques Nacionales se crea bajo la dependencia del Ministerio de
Agricultura de la Nación. La citada ley se propone “la conservación de los parques y su embellecimiento, estimular las investigaciones científicas o históricas, organizar y fomentar el turismo y en general todas aquellas actividades que por su índole puedan ser comprendidas dentro de esos fines”.

En las primeras Memorias del Organismo (1935), Bustillo, Presidente de la Dirección de Parques Nacionales, da cuenta de la organización administrativa, el régimen financiero, el régimen forestal, obras públicas, propaganda y turismo que se estaban realizando; además de disponer la creación de un Cuerpo de Guardaparques, uniformado y armado.

También se menciona el régimen legal respecto a la situación de las tierras fiscales diciendo que “haciendo uso de la autorización conferida por el inciso 2º del artículo 22º de la Ley, solicitar del Poder Ejecutivo, la exclusión de la declaración de dominio público formulada en el artículo 15, de pequeñas parcelas de tierra a objeto de concederlas en propiedad con destino a la construcción y explotación de hoteles y otros servicios públicos…”

La incipiente actividad turística que comienza se ve favorecida por la promoción que realiza la Dirección, además de la organización de servicios que permitan la llegada y permanencia de los visitantes. Es así que el Directorio de Parques Nacionales ordena la exploración de varias zonas de la Cordillera Austral, formando cuatro Comisiones y en base a cuyos estudios se proyecta la formación de nuevas reservas. Al respecto Exequiel Bustillo, en su libro “El Despertar de Bariloche”, decía: “(…) estas Comisiones, integradas por oficiales del Ejército, permitieron, además de los trabajos de exploración, efectuar el reconocimiento de regiones fronterizas cuya importancia desde el punto de vista de la Defensa Nacional se considera obvio destacar”.

A principios del año 1936 se envían cuatro comisiones para que, “explorando la región de la cordillera en los territorios de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, efectuasen los estudios necesarios a efectos de poderse crear otros Parques Nacionales”.

Estas comisiones integradas por técnicos y militares elaboran sendos informes que luego elevan al Directorio para su análisis. Una de esas comisiones llega hasta la Comarca Andina del Paralelo 42º testimoniando: “La cuenca del río Epuyén con sus dos lagos: el Puelo y el Epuyén, debe considerarse aparte, como una zona agrícola mixta con campos subdivididos o a subdividir en lotes agrícolas y pastoriles. La región de éstos resulta, pues, densamente poblada y destinada a formar varias colonias. En las costas mismas de los lagos, como es natural, la población es algo reducida y hemos observado en el Lago Puelo, sólo unos 10 puestos y en Epuyén 4 (…). Por deficiente e incompleto que sea nuestro registro de población, demuestra con toda claridad que no se trata de una región salvaje e inhabitada, sino de los terrenos que se encuentran en explotación desde ya hace tiempo y proporcionan medios de vida a un número elevado de familias. Ahora bien; ¿de qué procedencia son estas familias…? No hay dos opiniones opuestas al respecto y según testimonios unánimes de los mismos pobladores, el elemento chileno forma un 80 a 90% del total de la población, constituyendo el elemento europeo y, en menor grado, el argentino, el resto de un 10 a 20%”.

Los resultados de los informes producen una reacción inmediata de las autoridades de Parques Nacionales cuyas políticas estaban orientadas a “la afirmación de la Soberanía Territorial y al desarrollo regional de área de frontera y periféricas, ante todo de la Patagonia, por medio del impulso a la actividad turística, como principal motor del desarrollo y poblamiento en armonía con la conservación de las áreas naturales”, según lo manifiesta el propio Bustillo.

La suma de iniciativas pro-parquistas que antecedieron a la ley de creación, las que se vieron ampliamente concretadas con la gestión del Dr. Bustillo, vienen a suplir una gran ausencia del Estado Nacional en estos territorios fronterizos. Parques comienza una serie de obras a través de caminos, comunicaciones, escuelas, hospitales, viviendas, hoteles, a fin de “abrir la región protegida a las visitas de los hijos del país, y a los extranjeros que los vengan a ver, ya sea como turistas, ya como alpinistas”.

Posteriormente a los estudios realizados por las distintas comisiones, por Decreto N° 105.433 del 11 de Mayo de 1937, se declaran reservas con destino a Parques Nacionales las reservas Lanín en el Territorio del Neuquén, de Los Alerces con su anexo Puelo, en el Territorio Nacional del Chubut, Perito Francisco P. Moreno y de Los Glaciares, en el Territorio Nacional de Santa Cruz. En el mismo Decreto se fijan los límites de la Reserva Nacional de los Alerces y de su anexo Puelo.

La Dirección de Parques Nacionales se hace cargo de las tierras de la Reserva Nacional Los Alerces en los últimos días del mes de octubre de 1937. El primer encargado del entonces Anexo Puelo, fue Don Raúl Sosa, el que con el tiempo llegó a ser Presidente de la Institución.

En la Memoria correspondiente al año 1937 se da cuenta de la realización de un censo de los pobladores y hacienda en la Reserva Nacional Los Alerces obteniendo el siguiente resultado: “154 pobladores (32 argentinos, 105 chilenos y 17 de otras nacionalidades); 7051 cabezas de ganado mayor y 20.421 cabezas de ganado menor. En base a los resultados obtenidos, se procederá a la eliminación de aquellos pobladores de malos antecedentes y de los que estén ubicados en zonas boscosas, trasladando estos últimos a otros lugares”.

Se hizo conocer a todos los pobladores de la reserva, por intermedio de los Guardaparques, las distintas reglamentaciones de la Dirección de Parques Nacionales, su política en materia forestal y ganadera y obligaciones a que los sometía la incorporación de esas tierras al régimen de la Dirección de Parques Nacionales.

Por Graciela Sánchez Reiche – Marcelo Daniel Giusiano

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