El presidente de la Cámara de la Flota Amarilla de Chubut (CAFACh), Gustavo González, confirmó que el próximo 26 de octubre comenzará la prospección del langostino en aguas provinciales, un paso decisivo para determinar la apertura de la temporada pesquera. Aunque existe expectativa de que la actividad comience durante los primeros días de noviembre, el empresario expresó su preocupación por las condiciones climáticas y la delicada situación económica que atraviesan las plantas procesadoras.
“Son 20 barcos, hacemos dos zonas, todo lo que es frente a Chubut, desde la entrada del golfo de Puerto Madryn hasta la Bahía de Camarones”, explicó González. Cada embarcación llevará un observador provincial encargado de registrar las capturas y evaluar la disponibilidad del recurso. “De ese relevamiento, si da positivo, se abre toda la zona o una parte o parcial, dependiendo cómo esté el recurso”, precisó.
Sobre las expectativas de apertura, recordó que las fechas son similares a las de temporadas anteriores, aunque los resultados fueron diferentes. “El año pasado hicimos la prospección el día 28, o sea, muy parecido a este, y todavía le faltaba, no se pudo abrir. Tuvimos que volver a repetir la prospección el 7 de noviembre, y finalmente se abrió el 12 de noviembre”, señaló. En cambio, el año anterior la temporada pudo comenzar el 1° de noviembre. “Hasta que no se hace la prospección, no sabemos si ya se puede abrir o hay que esperar unos días más”, aclaró.
Uno de los aspectos que destacó fue la firma anticipada de los acuerdos salariales y el compromiso de paz social hasta marzo. “Es un compromiso de ambas partes, trabajadores y empresa. El haber firmado la paz social hasta marzo creo que es un valor agregado a esto, el llegar con esta madurez a estas fechas para que el trabajo esté garantizado, que la rueda arranque a girar, porque es la actividad más importante de la región, de eso dependen muchísimas fuentes de trabajo”, afirmó.
González también destacó que los acuerdos anticipados permitieron a las empresas conocer sus costos y planificar la comercialización. “Esta tranquilidad que ahora solamente dependemos del recurso”, resumió, al considerar que se logró despejar una de las principales incertidumbres que históricamente rodearon el inicio de las temporadas.
Conflicto entre Conarpesa y el STIA
Respecto del enfrentamiento entre Conarpesa y el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), buscó diferenciar esa disputa de la situación general del sector. “CAPIP ya firmó y está todo allanado para que comience la temporada con normalidad”, sostuvo. Y agregó: “Ojalá que se pongan de acuerdo lo antes posible o que Conarpesa adhiera lo que firmó CAPIP, o que el STIA vuelva a firmar algún convenio particular para con esa empresa”.
En ese sentido, fue categórico al señalar que “es un conflicto particular entre una empresa y el STIA, que nada tiene que ver con el resto del sector, que es la gran mayoría”. También advirtió que una eventual extensión de las medidas de fuerza a empresas que ya suscribieron los acuerdos implicaría desconocer los compromisos asumidos: “Estarían desobedeciendo algo que ya firmaron, que es la paz social, con las empresas que adhieren a CAPIP”.
Sin embargo, González reconoció que su principal preocupación de cara al inicio de la temporada está relacionada con el comportamiento del recurso y las condiciones meteorológicas. “Lo que más me está preocupando a mí estos últimos días es el clima. Siempre pensamos que hace falta un poco de calor y buen tiempo para que el langostino se asiente y empiece a migrar hacia las costas, que es cuando lo pescamos nosotros”, explicó. Y añadió: “Eso no está ocurriendo, no estamos teniendo ni buen tiempo ni calor”.
El empresario mencionó además los cambios de temperatura y presión como factores que podrían influir en la presencia del langostino. “La cantidad de lluvia y viento, bueno, los factores climáticos, el pescado en general es muy sensible a los cambios de presión y a los cambios de temperatura marina”, sostuvo, y reconoció que existe incertidumbre sobre cómo responderá el recurso durante las próximas semanas.
En materia económica, el diagnóstico fue especialmente preocupante. “Realmente las ecuaciones son muy planas. En algunos productos que se sacan inclusive del langostino, la balanza da negativo. Son muy pocos los productos que dan positivo, y los que dan positivo dan con un margen muy chico, así que hay que ser muy prolijo para no tener problemas económicos en las plantas”, advirtió.
González insistió en la necesidad de reducir la presión impositiva sobre la actividad y cuestionó la falta de medidas nacionales para mejorar la competitividad del sector. “Seguimos haciendo el pedido que es realmente necesario de la baja de presión, y principalmente con Nación. Esto que recordamos siempre de que la pesca no ha tenido ninguna ayuda, ni baja de retenciones ni derechos, absolutamente nada”, afirmó.
Para explicar las dificultades, expuso el desfasaje entre la evolución del dólar, la inflación y los costos laborales. “Tenemos un dólar estancado, o que en el último año, en todo el año tuvimos una devaluación del 2 por ciento y una inflación del 33. Firmamos con los gremios un ajuste del 26, y no podemos trasladar esos incrementos a precio, porque el mercado está quieto, está planchado”, sostuvo. También señaló que las dificultades económicas en Europa afectan la demanda internacional del langostino, un producto de alto valor comercial.
Nota elaborada en base a declaraciones a LU20

