sábado, 18 de mayo de 2024

Marcos “Huevo” Acuña fue uno de los jugadores que este viernes pelearon en el estadio del Doha contra Países Bajos. Pero detrás de su historia está la de su mamá, una gran luchadora, dicen desde el diario de Río Negro donde la entrevistaron.

“En estos momentos se pasan muchas cosas por la cabeza. La alegría que siento no se puede explicar con palabras. La demostración de cariño de la gente de mi pueblo, los chicos, la familia. Que mi hijo haya llegado al lugar donde está ahora es una mezcla de felicidad con orgullo por tantas cosas que pasamos juntos. Solo nosotros sabemos cuanto la peleamos”, compartió la madre de Acuña desde Zapala, el pueblo neuquino que vio crecer al jugador y correr tras la pelota en los potreros.

Allá en Zapala, Sara vivió muchas noches frías en vela sin saber qué podía pasar con su familia. Hoy mirando hacia atrás el progreso de su hijo (el paso por Ferro, Racing, Sporting de Lisboa y los dos Mundiales) le parece estar viviendo un sueño.

“Tuvimos que lucharla juntos, codo a codo. Marcos siempre fue una gran persona, buen hijo, obediente. Con una gran cuota de sacrificio, que es lo que después terminó marcando su carrera dentro del fútbol. Hoy todos los zapalinos nos sentimos identificados en él porque demostró que los sueños se pueden alcanzar si se trabaja incansablemente. Él mostró que se puede y que siempre hay un camino posible””, explicó Sara, emocionada”, expresó Sara.

“No se si puedo dar un consejo pero tal vez un mensaje para la gente. Como mamá me tocaron enfrentar muchas situaciones difíciles donde nunca bajé los brazos. Siempre estuve junto a Marcos y acompañé sus sueños para llegar hasta acá. Los padres jamás deben rendirse porque todos tenemos una oportunidad. Para el chico lo mejor es tener siempre a sus seres queridos cerca. Ahí esta la clave”, comentó.

“Solo tengo palabras de agradecimiento para todos. Zapala estará en el Mundial y saber que mi hijo es el que llevara el nombre de nuestra querida ciudad, es un orgullo tremendo. Dios dirá si podrá traer la Copa pero estoy segura que va dejar la vida por la camiseta argentina”, señaló.

Marcos tiene tres hermanos: Walter, que también es un gra jugador de fútbol, Jessica y Fabiana. Los primeros años de Acuña en Zapala estuvieron llenos de problemas familiares, luchas y superaciones. Primero, los padres de Marcos Acuña se separaron cuando él tenía alrededor de 4 o 5 años. De niño, Acuña fue rechazado por muchos clubes. Le rogó a su mamá que nunca más gastara dinero o se sacrificara por él.

Tras la disolución del matrimonio entre su mamá y su papá, el pobre Marcos se vio obligado a vivir con su abuela. “Después de que mis padres se separaron, la situación de mi infancia se volvió difícil”, dijo él en una entrevista. “Me turné entre casa y casa, de mi abuela a lo de mi madre”, comentó.

La mamá de Marcos Acuña, Sara del Prado, crió exitosamente a sus cuatro hijos sin su esposo. A pesar de los desafíos causados ​​por las rupturas matrimoniales, se esforzó para que tuvieran éxito. Sara fue una madre trabajadora (una gran cocinera) que se aseguró de que Marcos, Jessica y Fabiana nunca pasaran hambre.

Desde los seis años, el joven comenzó su formación deportiva en el Club Don Bosco de Zapala. Un cazatalentos le aconsejó a su mamá que enviara a su hijo a intentar pruebas en diferentes clubes de Buenos Aires, capital de Argentina. Ambos realizaron un largo viaje de 15 horas 30 minutos hasta la capital del país. Hizo pruebas en clubes de primer nivel como River Plate, Quilmes y Tigre, pero fue rechazado y tampoco logró ser aceptado por San Lorenzo de Almagro y Boca Juniors.

Llegó un momento en que Marcos Acuña sintió mucha lástima por su madre y le rogó que no gastara más dinero en él. Esta triste conversación se dio justo después de que la academia de Buenos Aires, el campeón de América lo acaba de rechazar luego de un reñido juicio con ellos.

Le dio una última oportunidad a una prueba para Ferrocarril Oeste. Asistió a sus pruebas durante una semana, que pasó con gran éxito. Primero alquiló un cuartito en Floresta donde se quedó solo. Y le entraron ladrones tres veces en aquella oportunidad. “La primera vez que me robaron me decidí a volver. Mi madre, mi familia y amigos me convencieron de quedarme atrás”, contó.

El club que lo aceptó, Ferro Carril Oeste, le abrió las puertas para convertirse en profesional. El 18 de julio de 2014, se hizo realidad su sueño de unirse a Racing Club, el resto de la historia ya se conoce.

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