lunes, 7 de septiembre de 2026

Desde 1955, año del derrocamiento y exilio de Perón, el dirigente radical habrá de convertirse en un duro adversario del expresidente constitucional. Así consta durante los períodos de Pedro Eugenio Aramburu, Arturo Frondizi, José María Guido y Arturo Illia. Con el tiempo, durante una Argentina que no encontraba su rumbo de esplendor, los contactos radicales con el Juan Perón de Puerta de Hierro, España, comienzan a volverse frecuentes. No fueron ajenos al trazado de un nuevo camino los dirigentes Facundo Suárez y Alberto Assef, entre otros. El radical mendocino entró en la residencia “17 de Octubre” de Puerta de Hierro el 10 de agosto de 1967 y luego recordó: “No hicimos ningún pacto. Hablamos de la posibilidad de vivir en común. Perón no lo rechazó. No parecía tener agravios y si nos envolvíamos en los recuerdos de los mutuos agravios, volveríamos a ser caníbales”. Poco después, en 1970, tras el asesinato de Aramburu, cuando el castrismo comunista comenzó a sacarse la careta y nacían Montoneros, el ERP y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, sembrando de muertes el país, Perón le hizo llegar una carta a Balbín:

Fragmento de la carta de Perón al jefe radical.

“Tanto usted como yo “estamos amortizados”, casi “desencarnados”. Ello nos da la oportunidad de servir a la Patria en los momentos actuales, ofreciendo una comprensión que nos haga fuertes para enfrentar, precisamente, la arbitrariedad de los que esgrimen la fuerza como única razón de su contumacia.”

Como hemos sido víctimas ya de los intentos de disociación por la descomposición de algunos de nuestros dirigentes, tentados por la dictadura militar en diálogos no confesables, no queremos que ustedes lleguen a pensar lo mismo de nosotros. Tenemos vinculaciones con radicales del Pueblo pero, tratándose de llegar a acuerdos solidarios entre nuestras fuerzas, no hemos de recurrir sino a las autoridades naturales del partido, personificadas en usted. Separado podríamos ser instrumentos, juntos y solidariamente unidos, no habrá fuerza política en el país que pueda con nosotros y, ya que lo demás no parecen inclinados a dar soluciones, busquémoslas entre nosotros, ya que ello sería una solución para la patria y para el pueblo argentino. Es nuestro deber de argentinos y, frente a ello, nada puede ser superior a la grandeza que debemos poner en juego para cumplirlo. El compañero Paladino podrá ampliarle mis pensamientos al respecto. Le ruego que, con mis saludos de compatriota, quiera aceptar mis mejores deseos.

Pocas semanas más tarde nacía La Hora del Pueblo.

El lanzamiento multipartidario se realizó en noviembre de 1970 en el departamento del “independiente” Manuel Rawson Paz, en la calle Montevideo casi avenida Alvear. Para la historia está la foto que muestra a Paladino escuchando la lectura de la declaración realizada por Balbín y Rawson Paz dos sillas a su derecha. Allí estaban, por primera vez en la historia, los más altos dirigentes de UCRP, Justicialismo, Socialista Argentino, Conservador Popular y el Bloquista para exigirle al gobierno militar el retorno a la normalidad constitucional; la actividad política; un llamado a elecciones sin exclusiones y respeto a las minorías. Nadie lo decía abiertamente, pero los días de la presidencia de facto de Roberto Marcelo Levingston estaban contados.

 

Texto tomado de “Los Generales” – Juan Bautista Yofre

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