A los fines de atender las necesidades básicas de la población que lo acompañaba, Valdivia emprende la organización de la “encomienda de indios” para asignar a los vecinos de Santiago. De ese modo, logran hacerse entonces de mano de obra indígena, aunque no les resultó ser tan eficaz como la de origen peruano. Las tareas que tenían asignadas por los “encomenderos” y dado que Chile no era tan rico en minerales como Perú, fue la atención de las faenas agrícolas, la construcción de viviendas para los vecinos y, por sobre todo el trabajo en los lavaderos de oro.
La “encomienda’, como institución medieval y castellana, había sido utilizada en Europa en tiempos de la reconquista de la península ibérica en el siglo XV y se la importó con ciertas adaptaciones al contexto americano del siglo XVI en el marco del llamado “Derecho de Indias”. La idea de la Corona Española. era suministrar una especie de recompensa a aquellos que habían llevado adelante servicios militares o financieros durante la conquista, dándoles la posibilidad de repartirse a la población de indios, es decir, poner bajo las directivas del “encomendero” a un conjunto de población nativa que éste organizaba a través de los caciques o curacas. Cada encomendero estaba autorizado a percibir tributos de los indios asigna dos. A cambio, el encomendero estaba obligado a proteger y evangelizar a los in dios, quienes eran considerados como incapaces relativos, es decir, como menores de edad.
Con el transcurso de unos años, esta institución se convirtió en un estímulo para muchos conquistadores que decidían aventurarse en el Nuevo Mundo. Como contrapartida por este “capital en fuerza de trabajo’ que recibían como una gracia de la Corona Española, los encomenderos tenían que asistir con sus indígenas encomendados en diferentes enfrentamientos bélicos que se podían producir entre las fuerzas que respondían a los españoles y los aborígenes que resistían. Se formaban así “ejércitos auxiliares’ que cran comandados por los respectivos “curacas”. Uno de ellos fue Michimalonco que, en la primavera de 1549, cuando el gobernador comenzó a preparar un ejército para tomar posesión de la región ubicada más al sur, éste organizó a su comunidad para el evento. Ejemplos similares se dieron durante la Guerra de Arauco.
Valdivia, no obstante los tropiezos y resistencia que encontraba en los nativos, continuó avanzando hacia el sur bajo la esperanza de encontrar el oro tan deseado. Mientras lo hacía, iba dejando la creación de un rosario de nuevas ciudades. En 1544 funda La Serena. Luego avanza hacia los márgenes del rio Bio Bio en el que encuentra la mayor resistencia sufrida hasta ese momento por parte de los “aucas’ o reches”. Esto derivó en el comienzo de lo que se conoce como la “Guerra Arauco” y en la que Valdivia obtuvo importantes victorias, como por ejemplo a finales de 1549 en la batalla de Andalién, en el lugar donde se alza hoy la ciudad de Concepción. En esa batalla, intervino de modo decisivo el cacique Michimalonco, como comandante de un cuerpo de indios auxiliares” dentro de las fuerzas de Valdivia, siendo parte decisiva en la victoria contra el “auca” Ainavillo
Pedro de Valdivia decide continuar con los asentamientos españoles en nombre de la Corona sin dejar de soñar jamás con encontrarse frente al esquivo y escaso oro del que tanto escuchó hablar. Funda así la ciudad de Concepción en 1550; La Imperial, Valdivia y Villarica en 1552 y Los Confines en 1553. Ese mismo año, en una rebelión de los reches que fue liderada por Lautaro, en Tucapel, se terminó la vida de Valdivia y de los cincuenta hombres que lo acompañaban. Lautaro, que durante su convivencia con los españoles en su juventud temprana había sido caballerizo de Pedro de Valdivia, encontró en esa victoria estímulos como para continuar agrupando nuevos hombres que se sumaron inmediatamente para aumentar la resistencia a los españoles. Del lado español, quien fuera uno de los mejores oficiales de Valdivia, Don Francisco de Villagra, alcanzó a reunir una fuerza de 200 hombres para repeler las acciones de Lautaro, pero el número de reches era considerablemente mayor y fue derrotado en las proximidades de la desembocadura del Bio Bio. Enterados en la cercana ciudad de Concepción que había sido fundada pocos años antes, sus habitantes deciden abandonarla antes de que lleguen los hombres de Lautaro. Cuando así sucedió, éstos arrasaron por completo la ciudad.
Ante este panorama de retroceso que Lautaro observaba por parte de los españoles, es que decide continuar enfrentándolos y realiza varias campañas entre las cuales captura la ciudad de Angol, y dos ataques a la ciudad de Santiago. En la segunda, llevada adelante en 1557, el jefe reche muere víctima de un lanzazo. Este resultado provoca la inmediata dispersión de sus guerreros que vuelven a sus tierras. Sin embargo la resistencia indígena no terminó en ese episodio, pues sobre el final de la misma década, es Caupolicán quien toma el lugar de Lautaro para dirigir nuevos alzamientos contra los españoles.
Fragmento del libro “Sobre la ocupación del norte patagónico”, de Miguel Contissa

