viernes, 16 de enero de 2026

 

El 13 de diciembre de 1875, el Comisario General de Inmigración, Juan Dillon, notifica a Antonio Oneto que “por decreto del 10 del mismo mes, ha sido usted nombrado Comisario de la Colonia Chubut”. El 20 de enero de 1876 llega el capitán Oneto a Rawson, donde fue recibido con bastante recelo. Su tarea no era fácil en ese ambiente de desconfianza.

A pesar de la prudencia y sensatez con que actuó Oneto no pudieron evitarse algunos roces y enfrentamientos. A los pocos días de su llegada, a principios de febrero, ocurrió una pelea entre Luis de Poirier y Carlos Llyn sobre la cubierta de la goleta Adolfo, anclada en el río, durante la cual Poirier hirió en la cabeza a Llyn con una madera dura, falleciendo unas diez horas después. Según otra versión, consignada también por Oneto, la muerte se habría producido a consecuencia de un golpe en la cabeza contra una argolla al caer durante la lucha.

Oneto hizo detener a Poirier con el objeto de enviarlo a la Capital Federal para su juzgamiento una vez instruido el correspondiente sumario; “pero los colonos se lo quitaron de las manos, y en ningún modo han querido devolverlo -Llyn era galés y Poirier un extraño- a pesar de las representaciones y protestas”. Poirier fue condenado por el tribunal de la colonia “a la cárcel perpetua con fierros de cincuenta libras a los pies y esposas en las muñecas, y a pan, agua y manteca en proporciones reducidas”. En la primera oportunidad Oneto informó al Comisario General de Inmigraciones y éste obtuvo del Presidente de la República el decreto del 29 de marzo de 1876 ordenando la entrega del preso Luis de Poirier. Ante esa orden “los colonos consignaron el preso; y el infrascripto lo envió, con el correspondiente sumario, a la Capital”.

En su informe al concluir el primer año de su gestión, Oneto señala entre las necesidades de la colonia: “formar una guardia urbana… y construir tres fortines de defensa”.

Esta necesidad quedó al descubierto en toda su gravedad, causando la consiguiente zozobra, con la llegada al Chubut en enero de 1878 de un grupo de los sublevados en Punta Arenas el mes de noviembre anterior. Oneto apresó a dieciséis (entre ellos una mujer y una criatura de corta edad), pero no tenía lugar donde alojarlos ni armas para custodiarlos. Desesperado se dirige a Piedra Buena que por esos días se encontraba “fuera de la barra del Chubut implorando su ayuda, pues en esta colonia no hay cárcel, ni tampoco locales aparentes en donde guardar gente así mala que los presidiarios de Punta Arenas. Actualmente los presidiarios son guardados en la cabaña, así dicha la escuela de esta aldea de Trerawson.

“La mayor parte de los colonos son en un estado de agitación de ánimo increíble y reclaman altamente que los prisioneros sean embarcados lo más pronto posible”. Finalmente llegó el Santa Rosa y pudo deshacerse de sus indeseables huéspedes y volvió otra vez la tranquilidad. Poco tiempo después la colonia se vio de nuevo conmovida al aparecer otro de los evadidos de Punta Arenas. Aaron Jenkins, hombre “servicial, siempre dispuesto a hacer cualquier cosa que pudiese para el bien común… fue designado para ir a Gaiman y traer bajo custodia” al malhechor. Mientras lo conducía hacia Rawson, como no lo había esposado, en un lugar solitario, el detenido lo apuñaló por la espalda, huyendo con el caballo de la víctima. “Cuando se conoció el doloroso hecho, todo el pueblo se alzó indignado para perseguir al asesino y al cabo de dos días fue encontrado oculto entre los gruesos juncos que crecían en un recodo del rio; y tan pronto como lo vieron, tan airados estaban los ánimos, que lo ultimaron allí mismo y lo enterraron donde cayó”.

En su último informe al Ministerio del Interior, enviado el 20 de marzo de 1879, con motivo de su alejamiento del Chubut, Oneto manifiesta que la colonia “nunca ha tenido, ni tiene organización nacional. Los colonos se dieron una constitución en la cual tampoco se menciona la Nación Argentina, ni la Constitución Nacional”. Comenta luego brevemente los puntos principales de ella para destacar sus incoherencias. “Para poner fin a esta anarquía de cosas, y para hacer entrar de hecho la Colonia del Chubut en el número de las Colonias Argentinas, respetuosamente, el Infrascripto se permite “sugerir las medidas que cree oportunas”. Entre ellas destacamos las que se relacionan con nuestro tema: “1°, Abolición de toda ley galesa del Chubut: 2°, Dotar a la Colonia con una Constitución Municipal, fijando en ella con cuidado y precisión los límites y las atribuciones del cuerpo Municipal; 3°, institución de un Juzgado de Paz: 4º, creación de una fuerza de policía: 5º, que la fuerza de policía no sea formada de gente galesa, y que esta fuerza sea bajo las órdenes directas del comisario de la Colonia: 6º, Construir una casa para uso de comisaria y de Juzgado, que tenga un compartimiento de la fuerza de policía y otro para cárcel”. En una nota aclaratoria aconseja “la construcción de tres casas en vez de una sola”, porque la colonia se halla extendida en una superficie de 21 millas. La subdelegación del puerto deberá estar cerca de la desembocadura del rio; la comisaria y juzgado de Paz en Rawson y la escuela en un punto intermedio para la comodidad de los niños que han de concurrir a ella.

 

Párrafos extraídos del libro “Historia de la Policía del Chubut”, de Clemente Dumrauf

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