sábado, 17 de enero de 2026

Puerto Pirámides, 1918. Por esos años se establecía en la incipiente población esta firma comercial que pasaría a ser la principal en toda la Península en muy corto tiempo, aunque tendría que competir con firmas como la Anónima. “El Desempeño,” algunos kilómetros antes, casi a mitad de camino entre Puerto Madryn y la hoy Villa Balnearia por excelencia de la región. Este Establecimiento, propiedad de Don Daniel Junco González, servía habitualmente como parada o descanso para las tropas de carretas que se desplazaban hacia la Península o hacia nuestra ciudad. Una publicidad de aquellos años decía textualmente: “El Desempeño”, de Daniel Junco González. Depósito de mercaderías generales para el reparto de campaña. La casa cuenta con comodidades para pasajeros. Muchos fueron los que protagonizaron la vida de aquellos años, asentándose en diversos lugares. Algunos de ellos, aún representan hitos, marcas fundamentales para el viajero. Es el caso de “El Desempeño”, que sigue llamando la atención del visitante. En la Actualidad es la “Estancia el Desempeño”, propiedad de Jorge Bordenave, conocido vecino de Puerto Madryn. Pero anteriormente otros fueron los dueños. El primero fue Don Valentín Titoy, quien se lo vendió al bisabuelo de Jorge Bordenave, Don Pedro Bordenave, luego pasó a manos de la familia Mondragón, Casado, González, hasta Don Juan José Aizmendi, le decían “El Rengo Mitre” La familia Eizmendi trabajó el afamado “boliche” durante 39 años, cerrándolo en febrero de 1974. Por allí pasaron copas y risas. Fue adquirido nuevamente por Bordenave, en este caso por Don Eduardo que se dedicó de lleno a la explotación ganadera y a su fallecimiento le sucedió su hijo Jorge, y a este su único heredero, Jorge Marcial Bordenave, hombre joven y emprendedor que no se amilanó cuando un incendio arrasó el campo perdiendo cerca de mil ovinos, Con la colaboración de Irma, su madre, su esposa Mirian y sus hijos Jorge Fa cundo y Camila paliaron la situación sin ningún aporte del gobierno, como ha ocurrido en otros casos.

Hoy es un ejemplo de pulcritud que llama la atención de los turistas. El casco de la estancia está próximo a la ruta y las instalaciones, recién pintadas de blanco y rojo. Esta parquizado y la tranquera se encuentra empotrada en una marquesina de cemento donde un cartel reza “Estancia el Desempeño” y a esto hay que sumarle la pintada de todos los postes que constituyen el alambrado del frente y de todos los corrales. Unas enormes ruedas de carros antiguos, también pintadas de rojo y blanco, y un primitivo zulky constituyen los adornos.

Texto de “Puerto Madryn. Vuelo hacia el recuerdo” – Hugo Antonio Albaini

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