sábado, 30 de mayo de 2026
Salvador Allende y Juan Domingo Perón

El gobierno interino de Raúl Lastiri que integraba Juan Alberto Vignes como canciller, por su conformación y estilo, estaba más distante del régimen de Allende que los anteriores de Alejandro Agustín Lanusse y Cámpora. Vignes, con el tiempo, haría alarde de su relación con “el amigo Henry” (Kissinger), y Perón, a pesar de algunas declaraciones públicas for export, tampoco podía compartir lo que estaba sucediendo en el Chile de Allende. “El comunismo es como un chicle, uno lo mastica pero no lo traga”, había dicho Perón en una salida irónica en plena campaña electoral. Cuando tuvo lugar el golpe y Allende se suicidó, Perón, desde el pórtico de Gaspar Campos, sólo comentó: “No tuvo el valor de seguir viviendo”.

El anciano líder pondría al descubierto su visión sobre Allende y la revolución socialista durante una reunión mantenida el sábado 8 de septiembre con jóvenes dirigentes peronistas (de todas las tendencias) en la residencia presidencial de Olivos: “Los otros días -dijo Perón- me encontré con unos muchachos que me dijeron: ‘Hay que hacer esto, hay que hacer lo otro’. Y entonces yo les dije: ‘Si ustedes quieren hacer igual que hace Allende en Chile, miren cómo le va a Allende en Chile’. Hay que andar con calma. No se puede jugar con eso, porque la reacción interna, apoyada desde afuera, es sumamente poderosa. Los ingredientes de una revolución siempre son dos: sangre y tiempo. Si se emplea mucha sangre, se ahorra tiempo; si se emplea mucho tiempo, se ahorra sangre. Eso es lo único que podemos decir. Pero siempre es una lucha. Que yo sepa, hemos quedado en gastar tiempo, y no sangre inútilmente. Por otra parte, el error grande de mucha gente, entre ellos mi amigo Salvador Allende, es pretender cambiar los sistemas. El sistema es un conjunto de arbitrios que forman un cuerpo: eso es el sistema, y a nadie se le ocurra cambiarlo. Lo que hay que cambiar, paulatinamente, son las estructuras que conforman el sistema. Algunos quieren pasar de uno a otro sistema. El sistema no se cambia. El sistema va a resultar cambiado cuando las estructuras que lo conforman y desenvuelven lo hayan modificado. ¿Cómo se modifica eso? Dentro de esta actitud nuestra hay un solo camino, que es la legislación. No es de ninguna manera constructivo romper un sistema. La Unión Soviética rompió un sistema y creó otro hace cincuenta y seis años. Y ahora, a pesar de que los han ayudado todos y en la tecnología han ido adelante, tiene que ir Brézhnev a pedirle ayuda a los Estados Unidos”.

 

Fragmento del libro “El Escarmiento”, de Juan B. Jofre

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