jueves, 22 de febrero de 2024

Finaliza la huelga y se hace justicia

Imagen ilustrativa

Para conseguir la libertad de los detenidos, las autoridades del Centro de Empleados de Comercio debieron llegar a un acuerdo con el señor Victorio Gillio Matté por el cual se comprometían a levantar el boicot impuesto sobre su comercio y sobre esta base, se consiguió la libertad de los detenidos.

La detención de toda esta buena gente se prolongó injustamente hasta fines del mes de enero y para ello debió hacerse cargo del Juzgado letrado su titular Armando de Barelli, quien de inmediato de abocó al estudio de la causa y al no encontrar méritos para formular acusación, decretó el sobreseimiento definitivo de los demorados.  La tarde en que todos ellos recuperaron su libertad fue prácticamente en Trelew un día de fiesta, pues la alegría fue general y hubo comercios que cerraron sus puertas en adhesión al grato acontecimiento. La verdad es que el alboroto que se hizo se justificaba ampliamente, pues se disipaban los negros nubarrones de una noche de pesadilla que flotó sobre el pueblo durante 43 largos días, durante los cuales nuestro pacífico pueblo fue considerado por algunos como un centro de comunistas de extrema peligrosidad. Situación esta que sólo existió en la imaginación del secretario general de la Gobernación, Nicolás Bruto Federici, quien al terminar el mandato de gobernador del doctor Franzoni, fue acusado junto al mencionado de varios delitos entre ellos malversación de fondos y mal desempeño de sus deberes de funcionario, siendo encarcelado en 1924 obteniendo su libertad en 1928 por sobreseimiento que anuló la Cámara Federal de La Plata, devolviendo el expediente a primera instancia para que se dictara sentencia, que era lo que correspondía por existir pedido de varios años de prisión. Pero para favorecerlo, al recuerdo de su señor padre, el doctor Ángel Federici, el expediente se dejó paralizado, terminando la causa por prescripción.

Los demás protagonistas de este triste episodio parece que también fueron duramente castigados por el destino, ya que el doctor Franzoni encontrándose detenido en la cárcel de Rawson fue traído a la Asistencia Pública de Trelew para ser sometido a una operación de urgencia, en la que “oficialmente fallece”, mientras que al Fiscal Federal, doctor Valentín Arroyo, al poco tiempo de ser separado de su cargo a raíz de un juicio político que se le siguiera, falleció en Trelew de un síncope cardíaco en la noche del 27 de julio, siendo sepultado al día siguiente en el cementerio local. El cuarto protagonista, o sea el señor Victorio Gillio Matté, fue el que mejor suerte tuvo, ya que pudo continuar atendiendo sus negocios en Trelew por alrededor de 9 o 10 años más, pero siempre con el boicot sordo que la población le continuó haciendo, lo que a la largo lo obligó a restringir sus actividades para en definitiva liquidarlo todo y ausentarse de la zona.

Otra de las secuelas de este episodio ocurrió en el invierno de 1920, al regresar desde Rawson en su automóvil en las cercanías de la hoy Yrigoyen y Jorge J. Galina, fue objeto de un atentado del que salió ileso; y a las pocas semana le incendiaron 30 o 40 carradas de leña de algarrobo que tenía almacenadas en el faldeo de la loma, frente al horno de cal que poseía en Gales y A. P. Bell.

Sobre este particular me permito transcribir lo que sobre este suceso manifiesta el señor Osvaldo Bayer, en la página 112, primer tomo de su libro “Los vengadores de la Patagonia trágica”: En enero de 1920 se desata una verdadera rebelión en la ciudad de Trelew, en Chubut. Todo comienza con una huelga de empleados de comercio, a la que se adhiuere casi toda la población, en contra del gobernador, la policía y los grandes comerciantes. La historia adquiera características de gran escándalo por las mutuas recriminaciones, y como en todo pueblo chico salen a relucir problemas personales”.

En este movimiento aparece el tramoyista de la Compañía Serrano-Mendoza, Antonio Soto, arengando a la gente y apoyando a los trabajadores en huelga. Esa actitud le valió su detención y expulsión del territorio chubutense. Era el primer antecedente. Posteriormente llegará con la Compañía Serrano-Mendoza a Río Gallegos, donde concurrirá al local de la sociedad obrera donde escuchaba hablar al doctor José María Borrero, que lo incita a quedarse e integrar el sindicato, siendo así como el futuro líder de las huelgas rurales se inscribirá como estibador en el Puerto, o mejor dicho, como “trabajador de Playa” hasta que el domingo 24 de mayo de 1920, es elegido en asamblea, Secretario General de la Sociedad Obrera de Gallegos.

Párrafos de Matthew Henry Jones

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