viernes, 10 de julio de 2026
En el 2016 Enzo Fernández escribió a su ídolo para pedirle que volviese a la selección tras su renuncia y en Atlanta fue él quien marcó el 3-2 a Egipto

Ya no se escriben cartas. Ni de amor ni de resumen de verano. Hay algunos estancos que no venden ni sobres. Ya no se envía correspondencia. Es algo de los nuevos tiempos. Primero fue el e-mail y ahora los mensajes directos de las redes sociales. No se usan los buzones. Tampoco en Argentina, donde una de las películas que mejor explica la argentinidad, Nueve reinas, de Fabián Bielinsky, gira en torno a una planilla de sellos míticos para los numismáticos.

Hace diez años el fenómeno ya estaba en marcha. Pero aún así un joven aspirante de futbolista que estaba en la cantera del River Plate se puso delante de un ordenador –lo de coger papel y boli ya ni de broma– y se lanzó a escribir un texto. Unas líneas que le salían de dentro, unas palabras que le corroían, una mezcla de sentimiento de rabia hacia la hipócrita sociedad de su país y de admiración hacia su ídolo. Unas frases que se suponían que muy pocos iban a leer y mucho menos le iban a llegar al diez de Argentina, el mejor jugador del mundo.

Tenía 15 años y jugaba en la cantera del River
“¿Cómo te vamos a convencer nosotros que somos unos muertos?”, empezaba el texto el adolescente, que se despedía con un explícito “Gracias y perdón”

Las colgó en Facebook el 27 de junio del 2016 unas horas después de que Leo Messi anunciase que dejaba la albiceleste. “Se terminó para mí la selección. Es increíble pero no se da”, dijo la estrella. Venía de perder su tercera final en tres años, a la del Mundial del 2014 le siguieron las de la Copa América del 2015 y la de la Copa Centenario en el 2016. Y dijo basta. Aquel anuncio provocó una oleada de apoyos para el entonces jugador del Barça. Uno, anónimo, aquel de Enzo Fernández, un adolescente de 15 años.

“¿Cómo te vamos a convencer nosotros que somos unos muertos?”, empezaba de forma visceral. “¿Cómo te vamos a convencer nosotros que en nuestra vida tuvimos el 1% de presión que tienes en tus hombros, que te levantas por la mañana y te miras en el espejo y sabes que una multitud de más de 40 millones de habitantes no solamente quieren que hagas las cosas perfectas sino que ridículamente se ha impuesto que pueden exigírtelas?”, seguía para denunciar esa insistencia en demandarle a Messi que hiciese campeón de todo a Argentina y en la eterna comparación con Maradona. “Quédate para divertirte que es lo que esta gente te ha quitado. Juega para divertirte, que cuando tú te diviertes no te das una idea de lo que nos divertimos nosotros”, le pedía.

Se lo repensó
Después de regresar a la albiceleste, el ‘diez’ ha marcado 70 de sus 125 goles con la selección, incluyendo 16 de los 21 en los Mundiales

El final de Enzo, que con los años confesó que hubo partes que copió, no podía ser más explícito: “Gracias y perdón”.

Aquellos mensajes removieron a Leo, que dio marcha atrás a su decisión porque su amor a su país y su deseo de triunfar con la selección es mayor que la bronca que sentía. Pero Messi no dejó de intentarlo y siempre volvió.

Y vaya sí lo hizo. Después de la carta de Enzo Fernández, el diez siguió capitaneando la albiceleste, y desde entonces ha marcado 70 de sus 125 goles con la selección.

El círculo se cierra
El 24 de septiembre del 2022, el prometedor chaval debutó con la absoluta y pudo jugar 26 minutos con su héroe

Pasó el tiempo y el 24 de septiembre del 2022 el prometedor chaval, que ya había sido traspasado al Benfica, debutó con la absoluta de Argentina y pudo jugar 26 minutos al lado de su héroe.

Y a los pocos mes vino Qatar, donde Enzo empezó de suplente y acabó de titular y campeón del mundo. Y las críticas se tornaron halagos para Messi, que en el Argentina-Egipto pudo estar jugando su último partido en un Mundial. “Con el 0-2 la vimos fea”, confesó Leo, que con una asistencia y un gol logró empatar el choque. Pero nadie se conformó. Y en el minuto 92 llegó el gol que clasificaba a Argentina. Enzo Fernández, centrocampista ahora del Chelsea, corrió por la izquierda para acompañar la carrera de Lautaro por la otra banda y para darle la opción de centrar. Y cuando vio la pelota llegar por arriba saltó más que Yasser Ibrahim y cabeceó a la red para darle otro partido más a Messi, al que le pidió que no se marchase. No podía ser otro sino el que firmó la carta, diez años y diez días después.

 

Fuente: La Vanguardia

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