
Como otra muestra de su estilo polémico, en la edición del 26 de enero de 1946 acusaba a un conocido vecino (al cual denominaba “Charlatán de Feria”, y que se había despachado muchas veces en público contra los militares), por haber sido visto en un acto oficial conversando respetuosamente parado, sombrero en mano, con un oficial de alta graduación: la publicación reclamaba que el resto de sus aliados reparasen en ese doble discurso. Al grupo de Feldman lo llamaba “demócratas de nuevo cuño”; la nota se cerraba con la reiteración del título: “Pura espuma, como el chajá”.
Con las elecciones que dieron el triunfo a Perón, la tendencia oficialista del “ Eco de Futalaufquen” se afirmó, por ejemplo burlándose irónicamente de los “demócratas” que el 24 de febrero por la noche, apresuradamente, organizaron un gran banquete por el triunfo de la Unión Democrática, cuando los primeros escrutinios llegaban por telégrafo y teléfono a Esquel. A su vez, se rechazaba que se lo tildara de nazi-peronista: como muestra de ese rechazo, Gago Viera recordaba las notas contra los nazis de Alemania y los fascistas de Italia publicadas en los últimos tramos de la guerra, y las felicitaciones por dichas notas que había recibido de las embajadas de gobiernos aliados.
En marzo de 1946, publicaba una carta presentada en el diario capitalino y oficialista “Democracia”, firmada por un tal Juan Bautista Pailacura, en la cual se acusaba a la dirigencia “democrática” de Esquel de servirse de puestos y favores del Estado para escalar posiciones y a la vez conspirar políticamente contra el gobierno, “…generando discordia y malestar en el vecindario.” Acusaba de ello a vecinos como Manghi, Zignetti y Feldman Josin. No obstante, el tal Pailacura aclaraba que los últimos comicios habían marcado el rumbo político. Gago Viera no perdió la oportunidad de dar a publicidad esta carta, aparecida en un diario que fue bien conocido por su obsecuencia al peronismo y la crítica y delación propias de la extrema derecha.
Todo valía para atacar al “Esquel”. En octubre de 1948, el director publicaba su propia carta dirigida al presidente del Círculo de Prensa del Oeste del Chubut, donde exponía su renuncia a ser miembro de dicha asociación porque el presidente había faltado a su propia palabra, publicando en el diario de su propiedad una solicitada contra un afiliado. El caso correspondía a un problema con el jefe de Correos de Trevelin, llamado Daniel García; la solicitada de éste contra Gago Viera se publicó en el “Esquel” y el Presidente del Círculo que faltaba a su palabra era… Luis Feldman Josin. Cabe destacar que en su descargo, Gago Viera decía que García era un funcionario… “correpto”. Podría quedar la duda sobre el calificativo que en verdad se quiso emplear (¿correcto o corrupto?), si no fuera porque la palabra “correpto” aparece con la primera de las acepciones en otras oportunidades. Irónicamente ponía a disposición de los lectores un espacio que denominaba “Campo neutral”. Pero en uno de ellos publicaba una nota de un árbitro de fútbol, Juan Maño, quien se quejaba por la campaña “insidiosa” del “Esquel” en su contra, referee leal y honesto, criticando permanentemente sus fallos en los partidos. En su edición del 10 de noviembre de 1951, antes de las elecciones generales, publicaba una carta enviada a su mesa de trabajo por F. Ramallo (sic), quien elogiaba su trabajo periodístico y su fervor peronista, además de criticar ácidamente al “Esquel”, cuyo director escribía titulares como “El naziperonismo en acción” o “Se consumó el hecho” (en ocasión del enlace entre Eva Duarte y Perón). El firmante llamaba al “Esquel” “reducto comunista en la Patagonia”, y agregaba que en sus páginas se advertía a Lucifer.
Cada vez que Gago Viera atacaba a Feldman y a su grupo, solía emplear dichos y metáforas, como por ejemplo: “Cuando los perros aúllan, señal que van de caza”. En otra edición le decía a Feldman: “No destile tanto veneno, sufra y aguante y tenga paciencia hasta que Stalin le envíe la Cruz del Río Vistula para lavarse los callos”.
“Esquel… desde el telégrafo al pavimento” de Carlos Oriola
