La producción independiente creada por el realizador esquelense Matías Carelli dio un nuevo salto en su recorrido y llegó a Amazon Prime Video. Filmada íntegramente en Chubut, con artistas y técnicos locales, la película continúa además su recorrido internacional y demuestra que desde la Patagonia también es posible producir cine independiente con proyección más allá de las fronteras.
Lo que comenzó como una producción cinematográfica independiente nacida en Esquel hoy puede verse en una de las plataformas de streaming más importantes del mundo. “Paranorías: Los archivos perdidos del Dr. Romanoski”, escrita y dirigida por el realizador esquelense Matías Carelli, llegó a Amazon Prime Video, dando un nuevo impulso a una película que nació lejos de los grandes centros de producción audiovisual y que fue construida prácticamente de manera artesanal, con participación de artistas, técnicos, comerciantes y vecinos de la región.
La película, estrenada originalmente en 2025, tiene una duración de 62 minutos y combina comedia, misterio, falso documental y elementos paranormales. Actualmente figura disponible en Prime Video en distintos mercados internacionales.
Uno de los aspectos que vuelve particularmente significativo este logro es que Paranorías fue realizada íntegramente en Chubut. La película utilizó como escenarios distintos lugares de Esquel y sus alrededores, entre ellos La Zeta y el camino hacia Gualjaina, y contó con un equipo artístico y técnico compuesto principalmente por personas de la región.

El propio Carelli explicó durante la presentación del film que la producción demandó más de dos años de trabajo. La realización fue posible también gracias al acompañamiento de comerciantes de Esquel que aportaron recursos y apostaron por el proyecto.
El resultado fue una obra con una identidad profundamente vinculada al territorio, pero que no quedó limitada a su lugar de origen.
La historia gira alrededor del Dr. Romanoski, un psiquiatra que encuentra un misterioso expediente durante una investigación y decide adoptar una identidad falsa para acercarse a Rómulo, un hombre obsesionado con los ovnis, las conspiraciones y los fenómenos paranormales.
A partir de allí comienza una investigación que lleva a los personajes por situaciones cada vez más extrañas, jugando permanentemente con los límites entre la realidad, la paranoia, la locura y aquello que parece inexplicable.
La película utiliza recursos propios del falso documental y el found footage, incorporando entrevistas, documentos y material de archivo para reconstruir la historia del misterioso psiquiatra. El elenco principal está integrado por Javier Sanca y Fabián Terrone, acompañados por numerosos artistas locales.

Detrás de este proyecto está Matías Carelli, un realizador que desde hace años viene desarrollando una particular manera de hacer cine desde la cordillera. Su recorrido comenzó con “Sr. Blanc”, estrenada en 2012, una película de comedia y thriller que también contó con la participación de actores y colaboradores de Esquel. Posteriormente llegó “El Rastro de los 5”, estrenada en 2016 y reconocida con una mención especial en el Festival de Cine Inusual de Buenos Aires.
Antes de Paranorías, Carelli también desarrolló “Rouge”, un cortometraje que tuvo participación en el Festival de Cine Inusual de Buenos Aires.
Una característica que atraviesa buena parte de su trabajo es justamente la posibilidad de hacer cine con la comunidad, incorporando a vecinos y artistas locales tanto delante como detrás de cámara.
Ese camino comenzó bajo el sello Cine con Vecinos Esquel, una propuesta que posteriormente derivó en Proyecto Q, productora bajo la cual se realizó Paranorías. Carelli explicó que el cambio de denominación respondió, entre otras razones, a la necesidad de diferenciar el proyecto de iniciativas similares de otras ciudades.
El recorrido de Carelli tiene además una particularidad; sus películas no nacieron en Buenos Aires ni fueron construidas a partir de grandes presupuestos. Se desarrollaron desde Esquel, con recursos limitados y apelando muchas veces a la colaboración de la propia comunidad.
En el caso de Paranorías, por ejemplo, distintos comerciantes aportaron para que el proyecto pudiera avanzar, mientras que vecinos y artistas participaron de diferentes maneras.
Esa modalidad convirtió al proceso de producción en una experiencia comunitaria que excedió la realización de una película.
Paranorías tuvo primero su recorrido local. El estreno oficial se realizó en septiembre de 2025 en el Auditorio Municipal de Esquel, y posteriormente tuvo funciones en Trevelin y nuevas proyecciones en la ciudad.

Pero aquella primera etapa fue solamente el comienzo. La película comenzó posteriormente a recorrer festivales y espacios de exhibición. En junio de 2026 fue seleccionada para participar del Follow Your Heart International Film Festival, en Estados Unidos, incorporándose así a un circuito internacional de producciones independientes.
Y ahora el salto hacia el streaming permite que la producción pueda ser descubierta por espectadores que jamás tuvieron la posibilidad de asistir a una función en Esquel.
La llegada a Prime Video tiene una importancia que excede a la película. Representa una ventana para mostrar que el cine también puede producirse desde las ciudades pequeñas y desde territorios alejados de los grandes polos audiovisuales.
En este caso, detrás de una producción que hoy puede ser vista internacionalmente hay paisajes de Esquel, actores de la comunidad, técnicos de la zona y una historia construida durante años por un realizador que decidió desarrollar su proyecto desde la Patagonia.
El desafío, ahora, es que Paranorías pueda continuar ampliando su audiencia y que su llegada a una plataforma global sirva también para abrir nuevas oportunidades para quienes producen contenidos audiovisuales en Chubut.
Hay algo particularmente simbólico en el recorrido de Paranorías; antes de llegar a una plataforma internacional, la película necesitó primero conquistar a su propia comunidad. Fue en Esquel donde se filmó, donde vecinos prestaron lugares y objetos, donde comerciantes apoyaron económicamente el proyecto y donde actores locales se pusieron frente a las cámaras.
Ahora, ese mismo trabajo puede ser visto mucho más lejos. Y quizás allí radique el verdadero valor de esta historia; demostrar que una película puede nacer en un rincón de la Patagonia, construirse con recursos propios y terminar encontrando espectadores en diferentes lugares del mundo.

