lunes, 26 de octubre de 2026

La creación del canal de WhatsApp ‘Ejército de Lula’ superó los 10 millones de seguidores tras los resultados adversos de la primera vuelta en las presidenciales.

 

El ‘general’ André Janones abraza a Lula durante el discurso del presidente brasileño tras imponerse en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales

 

La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva tiene nombre propio: el diputado André Janones, un rostro poco conocido en Brasil hasta la primera vuelta electoral, que acabó por transformarse en el arquitecto digital de la victoria del oficialismo.

Su militancia en redes sociales se consolidó con la creación del canal de WhatsApp ‘Ejército de Lula’, que superó los 10 millones de seguidores desde su creación el 5 de octubre, un día después de que el mandatario fue superado por el ultraderechista Flávio Bolsonaro por poco más de 2 millones de votos.

Dirigió a la masa de seguidores a marcar tendencias, saturar de comentarios las publicaciones de opositores o contrarrestar narrativas de desinformación.

Concebido como canal de difusión bajo una estructura de mando, Janones asumió la figura de “general” de este ejército ficticio para dirigir a la masa de seguidores a marcar tendencias digitales, saturar de comentarios las publicaciones de los opositores o contrarrestar narrativas de desinformación. “Soy mariscal en el ejército del general Janones”, dijo el propio Lula en una transmisión junto a este agitador de las redes sociales.

En ese ámbito fue que se gestó, entre otras acciones, la campaña del miedo que acabó por restarle votos a Bolsonaro en zonas claves del país y movilizar a los abstencionistas para proclamar al líder del Partido de los Trabajadores (PT) como presidente de Brasil por cuarta vez en la historia.

Antes de movilizar a millones de votantes, André Luis Gaspar Janones, de 42 años, era cobrador de autobuses en Minas Gerais. Nacido en 1984 en un municipio agropecuario, se abrió paso a fuerza de becas universitarias hasta graduarse de abogado.

Estuvo afiliado al PT del 2003, durante el primer mandato de Lula, hasta el 2012. Luego abandonó, argumentando que el espacio político olvidó las premisas que lo cautivaron. Sin embargo, su verdadero título no lo obtuvo en un aula, sino en la huelga de camioneros de 2018, cuando entendió el magnetismo del formato vertical. Grabó un vídeo en apoyo a los manifestantes que alcanzó millones de visualizaciones, lo que lo posicionó como portavoz del reclamo.

Surfear la ola de la popularidad digital lo llevó a elegirse diputado por Minas Gerais en 2018, un hito que se repitió en 2022 y ahora, en las legislativas del pasado 4 de octubre.

Su popularidad creció tanto que en las elecciones pasadas llegó a lanzar su precandidatura a presidente por un pequeño partido de centro, aunque desistió para luego apoyar a Lula en los comicios en los que venció a Jair Bolsonaro.

Desde la trinchera de Minas Gerais, el segundo mayor colegio electoral de Brasil, con 16 millones de votantes, Janones criticó la “campaña liviana” del progresismo en redes sociales y, tras el tropiezo en la primera vuelta, se entregó de lleno a la tarea de disputarle el espacio virtual a la derecha, que siempre se ha mostrado más ducho en este ámbito.

Su libro ‘Janonismo Cultural’ señala que lo que está en disputa no es un programa de gobierno, sino el monopolio de la atención del usuario.

Esta filosofía de combate digital quedó plasmada en un libro que tituló Janonismo Cultural (2023). Según él, lo que está en disputa no es un programa de gobierno, sino el monopolio de la atención del usuario.

Sostiene que el progresismo cometió el error de responder a la provocación digital con discursos elaborados, y llamó a combatir las campañas de desinformación utilizando las mismas herramientas que el adversario: contenido vertical, titulares alarmantes, lenguaje llano y apelación directa a los sentimientos de la audiencia.

Su método no está exento de duras controversias. Su estilo le ha valido varios embates con la Justicia Electoral y con sus rivales políticos, quienes lo acusan de desinformar y orquestar campañas de acoso coordinado.

El propio Tribunal Superior Electoral (TSE) mantuvo al ‘Ejército’ bajo la lupa durante las tres semanas de campaña. El canal ha sido masivamente denunciado, dado de baja, y luego restablecido.

 

Fuente: La Vanguardia

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