miércoles, 29 de mayo de 2024

Esta expresión, que casaba muy bien con la idea que tenía Napoleón Bonaparte del soldado, se popularizó en la época de las guerras napoleónicas. Sin embargo, no hay ningún testimonio fidedigno de que la pronunciara el propio Napoleón, a pesar de que varios escritores lo han admitido, entre ellos el poeta italiano Leopardi. Aparece en un libelo escrito por el abate De Pradt (1759-1837), que durante la Restauración escribió Historie de l’Ambassade dans le Grand Duché de Varsovie, que hirió profundamente a Napoleón cuando se hallaba en Santa Elena, porque presentaba al emperador como un megalómano a la vez patético y grotesco, cosa que era insufrible para la vanidad del Corso. El abate De Pradt popularizó allí también la frase, que esta sí es cierto que Napoleón repetía, según la cual “De lo sublime a lo grotesco solo hay un paso”.

Si no es seguro que Napoleón usara la expresión “carne de cañón” el concepto sí estaba en su mente. Él mismo afirmaba que “tenía trescientos mil hombres de renta al año” para consumir como bien se le antojara. Esta idea la expresó en muy distintas formas. “Si se tiene humanidad, simple humanidad, no se puede hacer la guerra”. (journal de Sainte Helene de Gourgaud) o aquella terrible frase que pronunciara ante un campo de batalla cubierto de cadáveres: “Esto no tiene importancia: lo soluciona una noche en París”.

Sin embargo, la expresión “carne de cañón” tiene un precedente literario harto conocido. Es muy posible que en lenguaje familiar de los ejércitos tuviera muchos. El precedente es la célebre frase de Falstaff en el Enrique IV de Shakespeare, parte I, acto IV, que refiriéndose a sus soldados los llama “Food for powder”, carne de pólvora. Dice Falstaff:

“Good enough to toss; food for poder, food for poder; they’ll fill a pit as well as better; tush man, mortal men, mortal men”.

(Bastante buenos para ser zurrados, carne de pólvora, carne de pólvora; llenaré un hoyo tan bien como el mejor, ¡bah! Hombres mortales, hombres mortales)

Por cierto que nuestro inefable Astrana Marín el “foof for powder” lo traduce ya por “carne de cañón”… cometiendo un seguro anacronismo.

 

Fragmento extraído del libro Cuento de Cuentos, de Néstor Luján

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