domingo, 7 de junio de 2026
Pueblos indígenas de la actual Patagonia Argentina (siglos XVIII y XIX)

Gran parte de lo que hoy se acepta sobre los pueblos indígenas de la Patagonia, se lo debe a una serie de investigadores (etnólogos) que desde principios del siglo XX adoptaron como informantes a los propios indígenas (anteriormente, los investigadores realizaban trabajo de gabinete basado en la bibliografía existente hasta ese momento). El precursor fue Tomás Harrington, un maestro de escuela que desarrolló su trabajo entre las décadas del 10 y el 40 en el norte y centro oeste del Chubut; además de Federico Escalada, un médico de Gendarmería Nacional que en la década del 40 basó sus investigaciones en la información suministrada por tehuelches del suroeste de Chubut y norte de Santa Cruz; Manuel Molina, un sacerdote que en la década del 60 trató con indígenas de noroeste de Santa Cruz y finalmente el renombrado Rodolfo Casamiquela, quien desde los años 50 desarrolla una obra de investigación monumental que tomó como fuente a centenares de indígenas de toda la Patagonia. Casamiquela fue amigo y discípulo de Harrington y amigo de Escalada. En conjunto, Harrington, Escalada, Molina y Casamiquela, delinearon gran parte de lo que hoy conocemos acerca de los pueblos originarios de la Patagonia. También cabe citar a otros investigadores que desde diversas disciplinas (arqueología, etnología, etnohistoria, antropología física, antropología biológica, historia, etc) aportaron al conocimiento de los pueblos indígenas de la Patagonia: José Imbelloni, Marcelo Bórmida, Melcíades Vignati, Carlos Gradín y más recientemente en el tiempo a Julio Vezub, Miguel Ángel Palermo, Walter Debio, Débora Finkelstein, Ana Aguerre, Lidia Nacuzzi y el chileno Martinic Berós, por sólo citar a los más conocidos. Como se dijo, uno de los mayores méritos de los cuatro primeros fue el de adoptar al indígena como informante. En base a ello, se supo que en la región de la Patagonia que se tiende entre la Cordillera de los Andes y el océano Atlántico (correspondiente a la actual Patagonia argentina) en tiempos históricos existieron cuatro etnias que, de norte a sur, se autodenominaban: Gününa Küne (“La gente por excelencia”), Chehuache Kenk o Chülila Küne (“Gente del borde de la cordillera”), Metcharnuwe (“Gente de la resina de molle”) y Aóni Kenk (“Gente del sur”); y que dichos pueblos hablaron tres idiomas distintos, aunque emparentado entre sí: Günün a iájëch, Tewsën y Aoniko aish. Federico Escalada agrupó a estas cuatro etnias con el genérico de “Complejo Tehuelche”, lo que hoy en día sigue en uso. Es decir, las cuatro etnias citadas son lo que hoy simplemente se conoce como tehuelches.

A dos de esas etnias se les puede atribuir como propio el territorio del departamento Río Senguer: Chehuache Kenk y Metcharnuwe.

Los Manzaneros (hoy “mapuches”) arribaron a la región del departamento Río Senguer tras la denominada Conquista del Desierto.

Los Chehuache Kenk (o las variantes Chüwach a Künna o Chülila a küna)

Los Chehuache kenk (“gente del borde” -de la cordillera-), investigados e individualizados como etnia por Federico Escalada (1949), o su sinónimo Chülila küne (nombre rescatado por el etnólogo Tomás Harrington-1946- y revalidado por Manuel Molina-1967-) conformaban una etnia con individualidad propia, pertenecientes a los tehuelches septentrionales boreales. Es decir, aunque compartían un origen en común con los Gününa Küne, conformaban una etnia independiente.

Al igual que sus vecinos Gününa küne (que habitaban la región de meseta y costa atlántica del norte de la Patagonia), hablaban la lengua günün a iájëch, como bien lo demostraron Harrington (1946), Bórmida (1959) y Casamiquela (1967 en adelante) en base a la información aportada por informantes indígenas. Los Chehuache Kenk, bilingües, también hablaban la lengua mapudungun de los araucanos (los “mapuches” originales, del actual Chile).

Agustina Quilchamal (la informante de Escalada) y Ceferino Mallabanque, en Pastos Blancos. Foto: F. Escalada

En cuanto al territorio que ocupaban, el que más se acercó fue Escalada, que les atribuyó un territorio que se tiende de modo paralelo a la cordillera, entre el sur del lago Nahuel Huapi y el noroeste de Santa Cruz.

Desde que Escalada los presentó, hace más de 50 años, como una etnia independiente, los investigadores sostienen una discusión que se centra en dilucidar si los Chehuache Kénk formaban una unidad con los Gününa Küne o si en cambio eran dos etnias distintas. Todas las evidencias tienden a demostrar su origen común, pero que también separación habría ocurrido.

La etnia Chehuache kenk se conformó como consecuencia de varios procesos. Aunque Escalada sostuvo que la debacle de la etnia se originó a partir de los combates de 1810 entre tehuelches y manzaneros, en realidad habrían operado como el punto de partida para la conformación de la nueva etnia; como así también cristalizaron la identidad “manzanera”. Los tehuelches que no murieron en los combates, fueron tomados cautivos y retenidos durante varias décadas en territorio manzanero. Allí, producto de la interacción con sus captores, comenzaron a sufrir un nuevo proceso, el de la adopción en particular de la lengua mapudungun lengua de la tierra”. La adopción de diversos aspectos de la nueva cultura los llevó a diferenciarse de los Gününa Künetehuelches de las mesetas del noreste patagónico, con quienes compartían un origen en común. La identidad Chehuache kenk fue de corta duración ya que la Conquista del Desierto modificó la totalidad del panorama etnológico de Patagonia. Por eso mismo los Gününa Küne siguieron considerándolos parte de su gente.

Los Metcharnuwe

Hoy en día se sabe que los Metcharnuwe (“gente de la resina molle”) fueron una etnia de tehuelches meridionales boreales que de habitaron entre el norte del río Santa Cruz y el sur de la actual provincia del Chubut (Escalada, 1949, 1953; Casamiquela, 1991). Al contrario de lo que sostuvo Escalada en su memorable libro El Complejo Tehuelche (1949), que le atribuyó el uso de la lengua Tewsën a la etnia Chehuache Kenk, sus verdaderos hablantes fueron los Metcharmuwe. La lengua perduró (en la memoria de algunos ancianos y en algunos topónimos) hasta principios del siglo XX.

Los Metcharnuwe existieron como nación (dieron origen a gran parte de la mitología tehuelche meridional), pero sufrieron un proceso de aculturización (adopción de lengua y costumbres en reemplazo de la propia y posterior pérdida de sentimiento de nación) que los llevó a adoptar la identidad de sus vecinos sureños. La adopción del caballo en el siglo XVIII por parte de los Aóni kenk, con lo cual comenzaron a internarse y transitar territorio Metchanuwe; los combates de 1810 en Chubut contra manzaneros; la presión de la cultura mapuche, transmitida hasta el sur de Chubut por los Chehuache kenk (los topónimos más australes en lengua mapudungun se encuentran en el sur de Chubut), operaron para que adoptaran la identidad Aóni kenk. Es decir que a fines del siglo XIX los descendientes de la etnia se consideraban Aóni Kenk.

Los descubridores de los Metchanuwe, aunque en cierto modo de forma casual, fueron el etnólogo Tomás Harrington y el antropólogo Lehmann-Nitsche. El primero en analizar sus características fue Escalada. En los 60, un sacerdote-etnólogo llamado Manuel Molina les atribuyó erróneamente como propio el territorio correspondiente a los Chehuache Kenk y les reemplazó el gentilicio por el de Teushenkenk. Finalmente, el Rodolfo Casamiquela clarificó la mayor parte del panorama concerniente a la  etnia: Idioma, área de distribución, etc.

Entre fines del siglo XIX y principios del XX, las tribus tehuelches de las etnias Aóni Kenk, Chehuache Kenk y Gününa Küne, se encontraban profundamente mestizadas una con otras. En el centronorte del Chubut residían descendientes de las tribus o familias de Velásquez, Kollwala, Chagayo, Kual, Pitchalau, Nawelquir, Chiquichano y Weichá. El centro oeste la de Shayemilla, Télach, Broca y Tupulwish, en el suroeste del Chubut las familias tehuelches de Sacamata, Liempichum, Maniqueque, Salpů, Payahuala, Kánkel. Quilchamal. Pescán, Cuyapel, etc. En el norte y centro de Santa Cruz las familias y tribus de Wichaca, Chapalala “agua con salitre”, Kopolque, Saynahuel, Vera, Yatel “piedra ritual” y Sapa. Para entonces todas las tribus estaban medianamente emparentadas.

 

Libro “La colonización del oeste de la Patagonia central”, de Alejandro Aguado

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