La celebración de la Navidad a lo largo de los siglos

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Papá Noel, el alegre hombre con barba está basado en San Nicolás, un obispo griego del siglo III asociado a la entrega de regalos en diciembre. En este representación artística rusa, San Nicolás está rodeado de escenas de su vida.

La Navidad es alegre y brillante, pero ¿cómo se hizo tan popular? Cargada de tradición y rebosante de festividad, la fiesta cristiana, que se celebra en la mayor parte del mundo el 25 de diciembre, conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén (Israel).

En los tiempos modernos, se ha convertido en una fiesta cada vez más secularizada, marcada por una temporada de buen humor y diversión familiar festiva, salpicada de tradiciones extraídas de diversas culturas.

Conoce cómo surgió la Navidad y qué hay detrás de algunas de sus costumbres más apreciadas.

¿Cuándo nació Jesucristo?

Esta pintura, llamada la Adoración de los Reyes Magos de Juan Correa de Vivar, representa a tres reyes magos que visitan a Jesucristo recién nacido y le hacen regalos

Los evangelios cristianos no mencionan la fecha del nacimiento de Jesús, conocida como la Natividad. Pero sí cuentan la historia de su inmaculada concepción y su humilde nacimiento.

Según los evangelios, la madre de Jesús, María, fue una virgen elegida por Dios para dar a luz a su único hijo. Al enterarse de que María estaba embarazada, su prometido, un carpintero llamado José, quiso cancelar su compromiso. Sin embargo, un ángel se le apareció en sueños y le dijo que no tuviera miedo. Los recién casados emprendieron entonces un arduo viaje a Belén para participar en un censo obligatorio.

La afluencia de visitantes a Belén hizo que no hubiera ningún alojamiento disponible para la pareja. Después de que un posadero se apiadara de ellos y les dejara dormir en su establo, María dio a luz al hijo de Dios. Lo acostó en un pesebre mientras los ángeles cantaban y una estrella brillante empezaba a brillar en el cielo.

Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre cómo se asoció el 25 de diciembre con la Navidad. Sin embargo, en el año 336 d.C., la iglesia cristiana de Roma celebraba la Navidad ese día, que coincidía con la fiesta del equinoccio de invierno romano de Saturnalia.

Papá Noel escucha la radio en una tarjeta publicitaria de 1924 para la revista St. Nicholas. Cuando los inmigrantes llegaron a Estados Unidos, llevaron consigo sus propias tradiciones, entre ellas la del alegre San Nicolás.

A lo largo de la historia ha habido muchas versiones de Papá Noel, como esta tarjeta navideña húngara del siglo XX en la que se representa a Papá Noel con un abrigo y un gorro azules con adornos de piel, y llevando un saco de juguetes y una cesta de fruta

Un grabado inglés del siglo XIX muestra a Papá Noel cargado de regalos y con un árbol de Navidad iluminado con velas. La mayoría de los historiadores sitúan los orígenes del árbol de Navidad en Alemania, pero la tradición se popularizó en el siglo XIX cuando fue adoptada por la familia real británica.

Una tarjeta navideña francesa de 1900 muestra a Papá Noel trayendo regalos a los niños. La mayoría de las representaciones de Papá Noel lo muestran entregando regalos a los niños de todo el mundo que se han portado bien.

Los festivales de invierno han existido en todo el mundo desde la antigüedad, y con el tiempo muchas de las tradiciones de esos festivales se vincularon con la Navidad. Por ejemplo, el festival germánico del solsticio de Yule incluía banquetes y celebraciones, y los druidas celtas celebraban un festival del solsticio de dos días durante el cual encendían velas y decoraban sus casas con acebo y muérdago.

Fiestas navideñas medievales
Con el tiempo, la Navidad fue ganando popularidad y nuevas tradiciones. En la Inglaterra medieval, la Navidad era un festival de 12 días que incluía todo tipo de juergas, desde obras de teatro hasta fiestas y desfiles para celebrar el nacimiento de Jesús. La música, los regalos y las decoraciones se convirtieron en la norma.

Las fiestas más extravagantes fueron celebradas por monarcas como Enrique III, cuyos invitados se atiborraron en un festín navideño del siglo XIII. Las universidades coronaban a un «Rey de la Navidad» o «Rey de las Alubias» que «gobernaba» a sus pares durante las fiestas, e incluso las celebraciones más modestas incluían himnos y villancicos.

Los festines navideños -como esta fastuosa cena de Navidad en la Alemania del siglo XV- son una tradición europea desde hace mucho tiempo. En la Inglaterra medieval, la Navidad era una fiesta de 12 días que incluía todo tipo de celebraciones.

Una ilustración muestra una ajetreada tarde en Londres, donde los compradores navideños se apresuran a conseguir árboles y regalos en una feria de juguetes. Aunque la Navidad tiene orígenes religiosos, se ha convertido en una fiesta cada vez más secular y comercial.

A Alemania se le atribuye el nacimiento de un símbolo universal, el árbol de Navidad, que evolucionó a partir de la tradición pagana de decorar con ramas de árbol. Los alemanes llamaron Tannenbaum a su versión, un pino de interior adornado con velas y regalos. La tradición tomó vuelo en el siglo XIX, cuando la familia real británica, que tenía raíces alemanas, puso un árbol de Navidad, iniciando así una tendencia que adquiriría proporciones mundiales.

En Alemania -originaria de muchas otras tradiciones, como las coronas de Adviento, los cascanueces y los mercadillos navideños-, la Navidad también fue moldeada por fuerzas políticas. En la década de 1930, los nazis intentaron redefinir la fiesta como una celebración no cristiana del Tercer Reich.

Estados Unidos se enamora de la Navidad
Al igual que en Inglaterra, los puritanos estadounidenses prohibieron la Navidad, en Massachusetts en 1659, y recién levantaron la prohibición en 1681. En Estados Unidos, la Navidad no gozó de popularidad hasta la Guerra Civil, que reforzó para muchos la importancia del hogar y la familia. En 1870, tras el fin de la guerra, el Congreso convirtió la Navidad en la primera fiesta federal del país.

Al mismo tiempo, la afluencia de inmigrantes a Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX trajo consigo sus propias tradiciones. Como escribe el historiador de la Navidad William D. Crump en The Christmas Encyclopedia, esto creó «una especie de crisol navideño, con la asimilación de varias culturas en una fiesta más uniforme y ampliamente celebrada en casa con la familia».

La portada de esta tarjeta de Navidad representa una escena navideña emblemática: Papá Noel bajando por una chimenea para repartir regalos mientras un equipo de renos le espera en la azotea con su trineo.

Uno de esos iconos culturales que los inmigrantes trajeron consigo se convertiría en una celebridad: Santa Claus o Papá Noel.

Cómo San Nicolás inspiró la figura de Papá Noel
Una de las figuras más populares de la Navidad moderna es Papá Noel, el señor de barriga redonda y barba blanca que lleva un trineo con renos para entregar regalos a los niños buenos de todo el mundo. El personaje se basa en San Nicolás, un obispo griego del siglo III que se asoció a la entrega de regalos en diciembre.

Papá Noel llegó a Estados Unidos con los inmigrantes alemanes y holandeses de los siglos XVIII y XIX. Se popularizó en los relatos de autores estadounidenses como Washington Irving y Clement Clarke Moore, cuyo poema «A Visit from St. Nicholas» (Una visita de San Nicolás) es quizá más conocido por sus palabras iniciales, «Twas the night before Christmas» (Era la noche antes de Navidad).

El aspecto icónico de Santa Claus fue propagado por el ilustrador Thomas Nast, que se basó en los cuentos célebres europeos para crear un Santa Claus cuya popularidad pronto se extendió por todo el mundo. En 1890, el comerciante James Edgar inició una costumbre que permanecería hasta nuestros tiempos cuando se vistió de Papá Noel y saludó a los niños en los pasillos de sus grandes almacenes de Brockton, Massachusetts. La idea cuajó y, desde entonces, los Papás Noel frecuentan grandes almacenes y centros comerciales

El origen de otras costumbres navideñas
Las luces de Navidad son una derivación moderna de las antiguas velas que los alemanes colocaban en sus árboles. Thomas Edison, inventor de la bombilla, fue también el inventor del primer hilo de luces. En 1882, su socio comercial, Edward H. Johnson, creó el primer árbol de Navidad iluminado con luces de colores.

La innovación estadounidense también dio forma a la siempre popular tradición de intercambiar regalos en Navidad. En el siglo XX, el papel de regalo comercial sustituyó al de estraza cuando Rollie B. Hall, cuyo hermano había fundado Hallmark Cards, utilizó revestimientos de sobres franceses decorados tras quedarse sin papel de seda en su tienda. Hallmark también intervino en la creación de la tarjeta de Navidad moderna, inspirándose en las pequeñas tarjetas de cartón impresas de finales del siglo XIX para crear una más grande con un formato similar al de un libro, perfecta para regalas frases personalizadas.

Los regalos, las tarjetas y las decoraciones están muy bien, pero para muchos la Navidad no está completa sin su comida favorita. Las casas de pan de jengibre ganaron popularidad en Navidad a principios del siglo XIX después de que los hermanos Grimm publicaran Hansel y Gretel, un cuento en el que dos niños son secuestrados por una bruja que vive en una casa con paredes hechas de pan de jengibre y otros dulces. Desde la tarta de frutas hasta el ponche de wassail, cada cultura tiene su propia versión de lo que se considera «comida navideña».

Una fiesta que todos celebran
Aunque la Navidad tiene un origen religioso, en algunos lugares se ha convertido en una fiesta cada vez más laica (incluso, comercial). Esto ha suscitado preocupación durante siglos, dice la historiadora Lisa Jacobson. «La gente se ha quejado de la excesiva comercialización de la Navidad desde su encarnación [moderna] a mediados del siglo XIX», explica a The Current, de la Universidad de California en Santa Bárbara (Estados Unidos). «No creo que esa ambivalencia haya desaparecido del todo».

Los que temen que la fiesta se haya alejado de sus raíces religiosas puede que tengan razón. En 2019, más de nueve de cada diez estadounidenses encuestados por Gallup aseguraron que celebraban la Navidad, pero solo el 35% dijo que veía la fiesta como «fuertemente religiosa». Aún con su mezcla de tradiciones religiosas y pagnas en otros cosos, la festividad ofrece algo -sagrado o no- para todos los que la celebran.



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