
En reemplazo de Jones y Berwyn fueron nombrados comisario y ayudante de la colonia galesa en Chubut Juan Finoquetto y Arturo Woodley, respectivamente. El 6 de julio de 1881 el nuevo comisario pide autorización para alquilar un local y comprar algunos elementos que considera indispensables. Se le solicita presupuesto y el 16 recibe “copia de la nota Nº 677 de la Oficina Central de Tierras y Colonias” comunicándole que “por resolución Superior fecha 12 del actual se autoriza a esta oficina para destinar al servicio de esa Comisaria cuatro peones con el sueldo mensual de ($F 20) veinte pesos fuertes cada uno, sin derecho a otro auxilio; y se faculta al Comisario para alquilar una casa con destino a la Oficina hasta por la cantidad de ($F 20) veinte pesos fuertes mensuales”.
Como pudo, se instaló en un rancho de dos piezas, que más bien que casa “es una choza de indios, desde cuyo interior se ve la claridad del día por la multitud de agujeros en sus carcomidas paredes y podridos techos”. Pues no le fue posible “encontrar una casa para alquilar en ningún sitio de la colonia, por ningún precio”, comunica el 9 de septiembre al jefe de la Oficina Central de Tierras y Colonias.
Habiendo encontrado completamente desordenado el servicio público, Finoquetto debió desplegar una gran actividad y energía para “regularizarlo, a fin de que la autoridad nacional en este punto sea acatada y respetada por los colonos, dándoles al mismo tiempo las garantías necesarias para ser respetados en sus vidas e intereses. Con este fin dicta tres ordenanzas policiales el 13, 15 y 23 de septiembre, que fueron fijadas en los lugares públicos. Tratan fundamentalmente sobre la previsión de delitos, sus denuncias, habilitación de casas de comercio, negocios con los indios, se prohibía en forma terminante “vender, dar o cambiar armas de fuego a los indios que lleguen de tránsito a esta colonia”. Se fijaban también las penalidades que sufrirían los infractores que, en los casos más graves llegaban a Veinte Pesos Fuertes de multa o “diez días de arresto que serán aplicados sin consideración o excusa alguna”.
Motín contra la autoridad
El episodio más resonante y serio que debió enfrentar Finoquetto ocurrió a fines del año 1882. Como él no reconocía el Consejo elegido entre los colonos, Luis Jones insistió ante el Ministro del Interior para que se organizara el gobierno municipal de acuerdo con la ley del Chaco, que regía también para la gobernación de la Patagonia, pensando recuperar de ese modo el gobierno de la colonia. El 30 de abril de 1882 Irigoyen dispuso que se organizara la administración municipal según las disposiciones de esa ley. Para ello era necesario efectuar el censo de la población.
Cuando el personal de la Comisaría inició las tareas del censo los colonos fueron convocados a un meeting en Rawson en el cual a propuesta de Jones se “resolvió negar los datos a la comisaría”. Cuando el 20 de diciembre el Ayudante de la Comisaría, Arturo Woodley, llegó a la casa de Jones, éste se negó a proporcionar los datos que se le pedían. Idéntica actitud adoptó Hugo Hughes Cadvan. Informado de ello Finoquetto ordenó suspender el censo y citó a Luis Jones para pedirle aclaración. Al día siguiente se presentó Jones y entregó una declaración escrita en la que reconoce que no dio los datos estadísticos porque los datos del censo anterior no eran exactos y al no haberse dado participación a los colonos en la realización del censo ocurriría lo mismo. Terminado el interrogatorio, Finoquetto le comunicó que quedaba detenido y sería sometido a la superioridad. Apenas se conoció la prisión de Jones, Ricardo Berwyn reunió entre 40 y 50 colonos que se agruparon cerca de la comisaria con el propósito de liberar a Jones. Berwyn acompañado por otra persona se dirigió a la comisaría para exigir su libertad; Finoquetto no cedió y ordenó que se dispersaran. Pero al ver que el grupo se mantenía en actitud hostil, pidió auxilio a la Subprefectura que envió 18 marineros para sostener a la autoridad.
Al otro día el grupo sedicioso -unas 80 personas, según Finoquetto- se puso en movimiento hacia la comisaría en actitud hostil. Finoquetto mandó izar la bandera nacional y se preparó para la defensa, pero felizmente el grupo se detuvo a corta distancia de donde se movió. Berwyn fue citado a la comisaria con el fin de hacerlo detener como promotor del motín y el grupo fue intimado a disolverse bajo apercibimiento de hacerlo por la fuerza.
El día 23 a la una de la tarde se presentó Ricardo Berwyn y poco después el grupo reunido comenzó a dispersarse. Berwyn, después de tomarle declaraciones fue notificado de que quedaba detenido por “cabecilla y promovedor del grupo sedicioso”.
Durante esos sucesos todos los comerciantes y los principales colonos firmaron una declaración que expresaba: “Con motivo de los sucesos producidos en la colonia por la prisión del colono Luis Jones y a fin de que el gobierno no nos confunda con los culpables de ese hecho los abajo firmados declaramos espontáneamente que respetamos y acatamos la autoridad nacional de la colonia representada en la Comisaría Nacional”. Siguen 108 firmas de las cuales 78 corresponden a apellidos galeses.
A los ocho días de estar detenidos a la espera de un buque que los condujera a Buenos Aires para ser juzgados, el jefe de la Misión científica francesa que se hallaba en Rawson para la observación del pasaje de Venus solicita su libertad a fin de evitarle el largo proceso de un juicio, asegurando que ellos estaban arrepentidos de lo hecho. Finoquetto le agradece los elogiosos conceptos de su nota, pero en lo relativo a su solicitud expresa que “la clasificación del delito de los presos Jones y Berwyn y el estado del proceso, a mi juicio, me impiden ponerlos en libertad, pues por la gravedad que encierra, soy incompetente y mi acción se reduce a ponerlos en manos de la Superioridad como agente de ella, no pudiendo por lo tanto ordenar su libertad”. No obstante, “en su obsequio”, permitió que se retiraran a sus casas manteniendo su condición de detenidos hasta el arribo de un buque que los condujera a la Capital Federal. Notificados de esta decisión y previo empeño de “su palabra de honor de que ambos obedecerían toda notificación y llamamiento” y que se presentarían “el día anterior al anuncio de la salida del primer buque que llegue y regrese a la Capital”, como asimismo que su nueva situación no alteraba su “calidad de presos y encausados”, firmaron la declaración y se retiraron a sus domicilios.
El 19 de enero de 1883 salieron para Buenos Aires en la goleta Monte León. En el mismo barco viajó también Finoquetto con el proceso instruido y las declaraciones tomadas a los implicados. En Buenos Aires quedaron en prisión solamente un día, pues un caballero irlandés amigo de Jones, Miguel Duggan, obtuvo su excarcelación bajo fianza.
El ministro de Interior, Dr. Bernardo de Irigoyen, logró dar solución a este entredicho, sin que interviniera la justicia, aunque reconoció “que lo correcto fuera pasar el asunto a los tribunales para la resolución competente”.
Párrafos extraídos del libro “Historia de la Policía del Chubut”, de Clemente Dumrauf
