viernes, 1 de diciembre de 2023

Se acercan las elecciones y nuevamente los estudios de opinión pública se encuentran bajo la exigente mirada de los medios de comunicación y el público en general. El lunes se dedicará una buena parte del tiempo a analizar por qué nuevamente nos hemos equivocado. Imposible que no suceda cuando más de veinte firmas en la Argentina se dedican a publicar informes de proyección electoral y difieren unos con otros en forma significativa. Por lo tanto, propongo hacer un ejercicio diferente y de anticipación: analizar diez razones para comprender por qué la historia volverá a repetirse.

1°. La metodología de recolección de casos
¿Presencial, telefónico, online? Es muy probable que haya sesgos en cada una de ellas. Podemos especular que la recolección de datos en forma online o telefónica tiende a sobreestimar a los sectores más fanatizados o que viven la política con mayor intensidad. Pero no sabemos si la encuesta presencial domiciliaria no viene también cargada con algún otro tipo de direccionamiento, o incluso que haya sectores que se quedan fuera en ese tipo de trabajos (barrios cerrados, edificios). Al mismo tiempo, no todos los distritos se pueden trabajar con la misma metodología. En la ciudad de Buenos Aires es casi imposible desarrollar una encuesta completamente presencial dada la cantidad de ciudadanos que viven en edificios. En fin, sabemos que hay sesgos, lo que no sabemos, hasta el momento en que se abran las urnas, es el valor de los mismos.

2°. El ausentismo (o el abstencionismo electoral) se ha convertido en el tema de moda
Pero no porque la gente responda en las encuestas que no va a ir a votar. En las mediciones de Opina Argentina, alrededor del 95% responde que acudirá a las urnas pero, en la práctica, la participación varía entre el 70% y el 80%. Nuestro país tiene legislación que avala, e históricamente una cultura que sostiene, el voto obligatorio. Sin embargo, en el año 2021 se registraron los niveles más bajos desde 1983 y las elecciones provinciales realizadas durante este año también parecen confirmar esa tendencia. Por otro lado, a los argentinos nos suelen entusiasmar más las elecciones presidenciales que las de otro tipo. ¿Qué terminará prevaleciendo? Muy difícil de estimar ex ante, y sobre todo a quien puede perjudicar, pues en diferentes elecciones ha sido favorable para una u otra fuerza política.

3°. Las identidades políticas ya no son lo que eran
Los ciudadanos que se sienten parte de un colectivo que se identifica con una fuerza política, cada vez son menos. La foto de Perón y Evita o la boina blanca del radicalismo son cada vez menos frecuentes en nuestros hogares. Parte del clima de época tiene que ver con la reivindicación de la individualidad, la autonomía y la libertad. La ausencia de ese dato alimenta el interrogante acerca de cómo se comportarán los electores, en un momento dominado por la heterogeneidad.

4°. La volatilidad del voto y la definición a último momento
Al no haber identidades definidas, es muy probable que el ciudadano vaya cambiando de opciones a lo largo del periodo electoral. Probablemente un porcentaje considerable de ellos decida sobre el final de la elección, y estudios afirman que hay quienes definen en el mismo cuarto oscuro. Es muy difícil exigirle a las encuestas que develen lo que ni siquiera los ciudadanos tienen resuelto hacer el día de la elección.

5°. El desinterés en la política
Este fenómeno tiene dos aristas. Por un lado la desafección de los ciudadanos y una mirada crítica sobre sus dirigentes. ‘Como la política no me resuelve los problemas, la política me deja de interesar’. Una de las consecuencias, en lo que refiere a las encuestas, es la alta tasa de no respuesta. En el caso del sistema IVR (la llamada mediante un sistema de voz automatizado) hay que llamar a trescientos números telefónicos para que atienda uno. Pero esta alta tasa es extensible en menores medidas a otros sistemas. La gran pregunta, vaya paradoja, es qué piensan, sienten y votan los que no responden.

6°. Es muy complejo proyectar el comportamiento del votante cuando las elecciones son concurrentes entre categorías locales y nacionales
En provincia de Buenos Aires (40% del padrón) se vota a intendentes y a gobernador junto con la categoría de Presidente. Un interrogante es saber qué tramo de la boleta será más influyente al momento de decidir. Es por ello que medir las categorías por separado nos puede arrojar resultados que, en la mayoría de los casos, suelen ser engañosos. Más del 40% suele afirmar que cortará la boleta y luego esa tasa no suele superar el 5%.

7°. Interrogarnos acerca de si existe un voto estratégico
¿Votan los ciudadanos opciones en las PASO que no repiten en las elecciones generales, sólo a los efectos de debilitar o fortalecer a algunas de las opciones políticas? El sistema de elección en al menos dos momentos (si hay segunda vuelta tres) habilita este tipo de comportamientos, y al mismo tiempo permite a los partidos a redefinir estrategias entre actos electorales para movilizar votantes.

8°. La presencia de una oferta electoral novedosa de la que no conocemos su alcance
El denominado fenómeno Milei despierta dos interrogantes. Por ser la primera vez que se presenta a elecciones presidenciales y por representar a un tipo de oferta electoral libertaria que se ha popularizado en las democracias occidentales en los últimos años. Su volumen en las PASO será determinante para comprender el escenario de cara a las generales. Los jóvenes parecen ser su principal sostén en las encuestas pero aún resta saber si lo acompañarán el domingo 13. ¿Será pato o gallareta?

9°. El piso del peronismo
Actor central de la política argentina, gobernó 26 de los 40 años desde el regreso de la democracia. Con excepción del año 2003 en que fue dividido nunca sacó menos de 35% en una elección presidencial. Todavía mantiene su fortaleza en el norte del país y el conurbano bonaerense pero ha perdido provincias como San Juan o San Luis que gobernaba hace ya muchos años, a las que se suman el resultado adverso en las primarias en Chaco y la catástrofe en Santa Fe. Las presidenciales serán una prueba de fuego para verificar la solidez del histórico piso o, en su defecto, si nos encontramos frente a un momento bisagra en el que el histórico movimiento se convierte en un gigante con pies de barro.

10°. Hay que poner en discusión el carácter predictivo de la encuesta

Se trata de un instrumento, que junto a otros dispositivos de investigación, sirve para transformar la realidad, pero no en el sentido malicioso de inducir a la población mediante su publicación. Mayoritariamente son solicitadas por candidatos y fuerzas políticas para planificar estrategias y campañas electorales. Es probable que el resultado final sea diferente al que la encuesta señaló inicialmente. ¿Podríamos decir en ese caso que falló la encuesta? Las encuestas tienen, además, márgenes de error que no son tomados en cuenta al momento de evaluar su performance. Son leídas como si fueran un pronóstico deportivo y su eficacia es evaluada en esa errónea clave.

Con todas sus limitaciones, las encuestas siguen siendo, aún hoy, la mejor herramienta de investigación social para estimar las preocupaciones, demandas y actitudes de la opinión pública. El lunes será el día sabremos por cuanto se distanciaron los sondeos del resultado y el martes, el día en el que nuevamente preguntaremos cuánto dan las encuestas para octubre.

 

Por Facundo Nejamkis para El Cronista Comercial

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