Jorge “Loma” Ávila salió a cuestionar con dureza la paralización que afecta a Manantiales Behr y aseguró que detrás del conflicto no existe solamente una disputa por puestos de trabajo sino intereses empresariales. El dirigente petrolero apuntó directamente contra propietarios de camiones vinculados a Viento del Sur: “Hay un paro empresarial. Son dueños de camiones, son los que están parando hoy el yacimiento”.
La posición de Ávila marca una profunda diferencia con Jorge Taboada, líder de Camioneros, quien sostiene que el conflicto responde a la necesidad de defender alrededor de 80 puestos laborales y viene denunciando que más de 8.000 trabajadores quedaron fuera de la actividad petrolera sin que la dirigencia política y sindical de Comodoro reaccionara. Para Ávila, en cambio, detrás de la actual paralización también existe una disputa entre empresas por las nuevas condiciones económicas de la Cuenca.
“Quieren seguir cobrando las facturas globales que cobraban con operadoras como YPF, que hoy no lo pueden hacer con las operadoras que están llegando al mercado”, afirmó. Según explicó, la paralización incluso está impidiendo avanzar con trabajos destinados a recuperar actividad en Manantiales Behr: trabajadores petroleros intentaron ingresar para reparar y poner en funcionamiento equipos, pero terminaron retirándose para evitar enfrentamientos.
Ávila reconoció que las nuevas condiciones obligaron también a Petroleros Privados a realizar concesiones para preservar puestos laborales. “Muchos perforadores nuestros tenían categoría 2 y hoy tienen categoría 4. ¿Por qué? Porque le tuvimos que sacar la categoría para que puedan seguir laburando”, señaló. Y agregó: “Hemos movido cielo y tierra para mantener el empleo y el trabajo”.
Uno de los puntos centrales de su planteo es la incorporación de nuevas tecnologías, precisamente uno de los aspectos que está detrás del conflicto con Camioneros. “La tecnología llegó y nosotros respetamos la tecnología”, afirmó Ávila, quien sostuvo que impedir el ingreso de trabajadores terminaría perjudicando a los propios petroleros: “Negarme a laburar sería perjudicial para mis propios trabajadores”.
El dirigente considera que la Cuenca atraviesa una realidad diferente después de la salida de YPF y que intentar mantener sin modificaciones el esquema anterior podría acelerar la pérdida de actividad. “Los nuevos caminos hay que respetarlos, porque si no los respetamos nosotros mismos nos empezamos a quedar sin trabajo”, sostuvo, y volvió a describir al Golfo San Jorge como un yacimiento “golpeado, viejo y maduro”.
Ávila utilizó justamente la salida de YPF para respaldar su diagnóstico: “¿Por qué creen que se fue YPF? Una empresa que hoy invierte 50.000 millones de dólares en otra provincia, en Comodoro vendió y dejó todo tirado”. También reconoció responsabilidades acumuladas durante décadas: “Hay errores políticos, hay de todo metido en el medio”.
Así, mientras Taboada denuncia que miles de trabajadores fueron expulsados de la actividad y reclama que las nuevas operadoras mantengan el empleo, Ávila plantea otra estrategia: aceptar cambios tecnológicos, revisar costos y adecuar las condiciones laborales para sostener una Cuenca que considera madura y menos competitiva. Dos posiciones enfrentadas sobre el mismo problema de fondo: cómo evitar que la reestructuración petrolera de Comodoro siga traduciéndose en pérdida de actividad y puestos de trabajo.

