Los esquimales son hombres que hacen el bien por necesidad vital

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Los Esquimales son una raza de seres humanos, casi desconocida para muchos. Habitan siempre cerca del mar y jamás penetran en el interior de los continentes.

Se los encuentra en cuatro países diferentes, pero hablando el mismo idioma. Tienen idénticos caracteres físicos y parecidas costumbres.

Se calcula que habitan este planeta unos ciento cuarenta mil aproximadamente. Los hay en Groenlandia, que es la isla más grande del mundo y que pertenece a Dinamarca. Allí residen unos sesenta mil. Cerca de la mitad del total. Un número algo menor vive en Canadá. Aproximadamente hay diez mil esquimales en Alaska, que pertenece a los EE.UU. El resto habita la Siberia Rusa.

En todos los casos, siempre residen cerca del polo. El gobierno de Canadá otorgó a una región, llamada Nunavut una especie de autonomía, con un gobierno manejado exclusivamente por esquimales. No hubo previamente protestas airadas ni hechos violentos. Pero durante veinte años no faltaron peticiones, reuniones, asambleas, por una causa que los esquimales conceptuaban justa: una tierra propia.

El gobierno canadiense terminó mostrando una alta dosis de comprensión. Quizá pensó que “una paz injusta era mucho mejor que una guerra supuestamente… justa.” Entendieron que guerra, siempre implica derrota, incluso para los triunfadores.

Hubo episodios de corte racista, en Alaska especialmente, donde siendo los esquimales un tercio de la población, no podían concurrir a teatros por ejemplo. Esa muestra de racismo, carecía obviamente de razones valederas. Pero el racista no necesita argumentos. Los reemplaza con el odio porque el discriminador, además de ciego, es sordo.

Los esquimales son relativamente bajos, de un metro y medio de estatura aproximadamente. Su idioma es sintético. Algunas palabras sueltas suelen equivaler a una frase completa de diez palabras. Se alimentan pescando salmones, truchas, bacalao y cazando focas, y aves diversas. Navegan en embarcaciones llamadas kayaks, cubiertas con pieles de focas cosidas, donde cabe un solo tripulante. En el riguroso invierno polar, la tarea de hombres y mujeres es el de reparar las pieles para su vestimenta y acondicionar los botes y sus viviendas.

No tienen jerarquías, no conocen la venganza ni el rencor. Suelen dirimir sus conflictos cantando. Son muy hospitalarios y solo disputan por su territorio de caza. En este caso también se saludan, pero con bofetadas. Son muy supersticiosos y jamás reprenden a sus hijos, que se van educando por el ejemplo que estos ven de sus padres, en cuanto a tolerancia y respeto.

Hemos querido dar, una pequeña semblanza de este pueblo tan desconocido y tan puro íntimamente. Por eso el aforismo final, es nuestro modesto homenaje a esa nobleza interior. “Los actos nobles otorgan los verdaderos títulos de nobleza.”

Fuente: Los Andes



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