Los puritanos y el fútbol

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En las colonias originales de los Estados Unidos dominó el puritanismo, una rama calvinista del protestantismo particularmente radical. Para esa visión del mundo que ha marcado la cultura norteamericana hasta nuestros días, tanto la música como la danza tenían un margen de desarrollo religiosamente acotado (tanto como la pintura en la Europa medieval). Y es que para cada religión independientemente de como se conformen sus principios doctrinales, existe una “religión popular”, que es la manera en que el público en general, a través de generaciones, interpreta esa doctrina para su aplicación bajo la forma de usos y costumbres. Muchos de estos no provienen de la doctrina formal, sino por ejemplo de salmos que se volvieron particularmente populares en un tiempo, generando refranes, dichos o pautas de comportamiento para la conducta diaria. También ha habido modas, temas que se volvieron recurrentes en los sermones de los pastores y modificaron “la realidad” de la religión. Veamos un ejemplo.

Toda historia del futbol cuenta su llegada a Inglaterra con los romanos. Pronto fue popular y no contó con la aristocracia entre sus adeptos. Mucho después, cuando se desarrolla la reforma y se radicaliza la religiosidad, tanto los pastores anglicanos como los puritanos y el gobierno, vieron en ese juego una fuente de desorden. En Inglaterra el futbol fue declarado ilegal. Se jugaban partidos que enfrentaban a un pueblo contra otro y la cancha llegaba a tener 6 kilómetros. Había muertos y heridos. Por eso fue condenado por el Estado y reprimido. Con el tiempo, en Inglaterra se fue cediendo a una actitud de mayor tolerancia y su combate y represión quedó en el pasado. Sin embargo, cuando esto sucedió, recién a comienzos del siglo XIX, hacía mucho que los puritanos ya habían emigrado a América. Ellos habían apoyado la represión del futbol sobre la base de argumentos religiosos, porque ese deporte representaba todo lo que el puritanismo combatía: desorden, falta de recato y desenfreno pasional. Encima se juega con la parte inferior del cuerpo, la pecaminosa.

Antes de partir hacia América, los pastores puritanos estaban entonces entrenadísimos en sermonear contra ese deporte. Cuando se crean las primeras colonias en América del Norte, puritanas al extremo, los discursos de los pastores tenían entre sus tópicos predilectos el ciego combate al futbol.

Estaban decididos a que semejante herejía no se alojara nunca en su tierra prometida como se había instalado en Inglaterra. Los peregrinos de MyFlower influyeron profundamente en la cultura Norteamericana que, hasta hoy tiene como deportes populares aquellos que se juegan con las manos. Como puede verse, esta situación es de gran importancia en la cultura de un país, no figura como principio teológico doctrinal protestante, sino que resulta de una aplicación particular, históricamente coyuntural, de los preceptos básicos.-

 

Párrafos extraídos del libro “Teocracia – El auge evangelista en América Latina” – Jorge Orduna



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