sábado, 24 de octubre de 2026
El aviso ARA Alférez Sobral, de la Armada Argentina, que fuera atacado por helicópteros ingleses.

La presencia del aviso de la Armada Alférez Sobral en aguas cercanas a las islas Malvinas era consecuencia de los desplazamientos navales que ya hemos comentado. Durante ellos, el buque fue destinado a la búsqueda de la tripulación de un bombardero Canberra de la Fuerza Aérea que se había precipitado al mar el día 1º.

Hacia las 00.30 horas del día 3, el Sobral navegaba a unas 100 millas marinas al noroeste de Puerto Argentino, cuando fue sobrevolado por helicópteros de la Task Force enemiga, que hicieron varias apariciones sobre la nave. Aunque el armamento del buque sólo consistía en una pieza antiaérea liviana, la tripulación comandada por el capitán de corbeta Sergio Raúl Gómez Roca, resistió el ataque.

La versión británica indica que el buque abrió primero fuego -contra un Sea King del Hermes- lo que provocó el ataque de otro helicóptero -un Sea Lynx- equipado con misiles Sea Skua.

En medios argentinos se afirmó que la reacción del buque se debió al hostigamiento de las aeronaves enemigas. Lo cierto es que el aviso no era adversario peligroso para los helicópteros.

Estado en que quedó el Sobral después del ataque, cuando arribó a Puerto Deseado

El misil Sea Skua – cuyos detalles fundamentales son secretos- se hallaba en uso desde hacía menos de un año. Es un proyectil británico de un peso de alrededor de 165 libras.

Tras recibir los primeros disparos -que averiaron una lancha de la dotación del buque-, el capitán Gómez Roca ordenó a la mayor parte de su gente que buscara refugio bajo cubierta, permaneciendo el comandante en el puente y los hombres indispensables al descubierto. En esas circunstancias, un misil alcanzó a la nave y destruyó el puente de mando, causando bajas mortales y serios daños. El comandante Gómez Roca murió en su puesto y con él perdieron la vida el guardiamarina Claudio Olivieri, los cabos Ernesto del Monte, Mario Alancay, Sergio Medina y Daniel Tonina, y los marineros Héctor Dufrechu y Roberto Derrico. Averiado y con su tripulación diezmada por el fuego enemigo, el buque navegó dificultosamente hasta la costa argentina. Además de los muertos, hubo a bordo varios heridos; el puente de mando estaba fuera de acción y el embravecido mar -con vientos de 35 nudos- causaba un fuerte rolido. Finalmente, en la tarde del miércoles 5, la dañada embarcación pudo recalar en Puerto Deseado.

Fuentes británicas se atribuyeron, junto a las averías al Sobral, el hundimiento de otro “patrullero”, lo que fue desmentido en la Argentina.

 

 

Texto de “Crónica documental de Las Malvinas”

 

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