
En esos años también se peticionaba bastante regularmente a las autoridades nacionales y provinciales. Los ganaderos manifestaban sus inquietudes por demás lógicas y necesarias. Tuve ante mí una carta dirigida en junio de 1916 al Excelentísimo Presidente de la República, Doctor Victorino de la Plaza, en la que planteaban los vecinos de Cabo Raso y una amplia zona ganadera que tenían problemas para el desenvolvimiento del progreso, no solamente por la naturaleza del lugar, sino por las distancias, tan separado estaba todo de los centros de civilización. Tenía su puerto una relativa importancia por el área que abarcaba, y les era difícil aprovecharlo por la falta de vapores para embarcar los frutos. En ocasión del petitorio, tenían la lana desde noviembre de 1915 para embarcar, y no todos contaban con dependencias para guardarlas bajo techo.
Los vapores pasaban para el sur con su carga completa y al regreso ocurría lo mismo, y no hacían escala en Cabo Raso. Muchos frutos se encontraban a la intemperie, sufriendo el consiguiente deterioro que perjudicaba a los hacendados por la desvalorización de los mismos, además de carecer por largo tiempo de los artículos de primera necesidad. Los ganaderos se quejaban de que cada dos meses los vapores tocaban Cabo Raso y el perjuicio resultaba enorme, tratándose de los únicos medios de comunicación.
Texto de “Pioneros de la costa del Chubut” – Isabel Caminoa de Heinken
