miércoles, 15 de abril de 2026

El trabajo comunitario y técnico avanza en la construcción de un plan a diez años que articula producción, ambiente y vida cotidiana.

El desarrollo de políticas con enfoque territorial y participación comunitaria comienza a consolidarse en distintos puntos de la Patagonia, y en ese escenario, Chubut aparece como una de las provincias donde los Planes Integrales Comunitarios (PIC) avanzan con experiencias concretas. Uno de los casos más representativos es el de la comunidad de Cerro Centinela, donde este modelo ya se encuentra en pleno proceso de implementación.

Los Planes Integrales Comunitarios son herramientas de planificación que se construyen de manera participativa entre las comunidades y equipos técnicos, con el objetivo de organizar el uso del territorio y los recursos naturales de forma sostenible.

Se trata de un enfoque que combina conservación ambiental, desarrollo productivo, mejora en la calidad de vida y fortalecimiento del arraigo.

Esta iniciativa se lleva adelante en el marco del Proyecto Pagos por Resultados de REDD+ de la Argentina (2014–2016).

En la provincia de Chubut, los PIC se desarrollan en articulación entre organismos provinciales, instituciones técnicas y organizaciones internacionales, en el marco de programas vinculados a la conservación de bosques y el desarrollo sostenible.

Estos planes están especialmente orientados a comunidades que habitan zonas de bosque nativo, promoviendo un equilibrio entre el uso de los recursos y su preservación a largo plazo. Además, buscan integrar dimensiones sociales, económicas y ambientales en una misma estrategia, superando miradas fragmentadas sobre el territorio.

Uno de los ejemplos más claros de implementación se da en la comunidad mapuche tehuelche de Cerro Centinela, donde el PIC avanza a través de instancias participativas y trabajo territorial. Allí, el plan tiene un eje central: mejorar la distribución del agua en el territorio, un aspecto clave tanto para la vida cotidiana como para el desarrollo productivo.

En Chubut y Río Negro ya fueron definidas las adquisiciones necesarias para avanzar con la ejecución prevista durante el primer año del Plan Operativo Anual (POA 1), dando continuidad a las acciones planificadas junto a las comunidades.

El proceso incluye talleres comunitarios participativos, definición de prioridades locales y trabajo conjunto con equipos técnicos.

En encuentros recientes, la comunidad avanzó en la construcción de una estrategia a diez años, enfocada en la preservación del bosque nativo y el desarrollo sostenible del territorio.

Más allá de la planificación, los PIC tienen un objetivo concreto; mejorar las condiciones de vida de las comunidades a partir de un desarrollo sustentable. En ese sentido, permiten definir prioridades comunitarias, acceder a financiamiento y asistencia técnica, desarrollar proyectos productivos, fortalecer el manejo del bosque nativo y generar infraestructura básica.

También funcionan como una herramienta clave para ordenar el territorio y tomar decisiones colectivas sobre su futuro, con participación directa de quienes lo habitan. Este entramado permite acompañar a las comunidades en procesos que no son inmediatos, sino que se construyen a mediano y largo plazo.

A través de estas propuestas, se continúa fortaleciendo procesos de trabajo conjunto, acompañamiento técnico y desarrollo territorial en distintas comunidades de la Patagonia.

Uno de los aspectos más relevantes de los PIC es su metodología. A diferencia de otros programas, no se trata de políticas diseñadas de manera externa, sino de procesos donde la comunidad tiene un rol central.

En Cerro Centinela, vecinos y vecinas participan activamente en diagnóstico del territorio, identificación de problemáticas, definición de soluciones y seguimiento de las acciones. Este enfoque permite que las propuestas respondan a necesidades reales y tengan mayor sostenibilidad en el tiempo.

El avance de los Planes Integrales Comunitarios en Chubut, y particularmente en Cerro Centinela, marca una forma distinta de pensar el desarrollo en territorios rurales y de bosque. Lejos de modelos extractivos o centralizados, la propuesta pone en el centro a las comunidades, su conocimiento y su vínculo con el entorno.

En un contexto atravesado por desafíos como el cambio climático, la presión sobre los recursos naturales y la necesidad de generar economías sostenibles, los PIC aparecen como una herramienta con fuerte proyección.

El caso de Cerro Centinela muestra que es posible construir alternativas desde lo local, con participación, planificación y una mirada integral del territorio. En ese camino, los Planes Integrales Comunitarios no solo ordenan el presente, sino que también proyectan el futuro de las comunidades que habitan el bosque. Y en Chubut, ese proceso ya está en marcha.

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