sábado, 22 de junio de 2024
Foto: Facebook Rawson Olvidado

A comienzos de la década del 70, las fiestas de carnaval distinguieron y proyectaron a Rawson como “La Capital del ruido”. Una sucesión de encuentros anuales con gran protagonismo popular por aquellos años conjugaron esfuerzos y recursos creativos de distintos sectores de la comunidad capitalina.

Rawson, con una población que superaba por entonces las 7.700 personas, vivió una etapa de proyectos en marcha y novedosas experiencias con una fuerte y amplia participación de los sectores juveniles.

Los carnavales de Rawson, que marcaron aquel tiempo especial y dieron esa sonora identificación a la capital, se insertan en ese contexto de realizaciones comunitarias que se irradió también a otros ámbitos como la educación, la cultura, la producción, las artes y la política.

Foto: Facebook Rawson Olvidado

Rawson exhibía hasta entonces las prácticas recreativas y de diversión comunes a los pueblos del interior del país. El cine bar Roselli con sus célebres funciones cinematográficas y teatrales, el Rancho del Club Germinal con sus bailes y espectáculos y otros espacios barriales se ofrecían como lugares para la música, el baile y el encuentro.

Con el inicio de la década del ’70 ese espíritu festivo se rescató, se revitalizó y se proyectó a nivel de las calles capitalinas con las fiestas anuales del carnaval. Los corsos de Rawson fueron ganando fama a escala regional y se convirtieron en principal atracción de la zona.

Una propuesta estimulada desde el gobierno municipal de entonces, una vocación participativa y amplia de diferente origen para asumir la responsabilidad de las tareas organizativas y un acompañamiento popular que alentó el emprendimiento fueron los principales factores que se fueron anudando para hacer crecer una iniciativa genuina, que identificó una época de la historia ciudadana.

Los pioneros

La Agrupación Juvenil “El Parche”, impulsora luego de otras novedosas actividades sociales y deportivas (rugby, competencias náuticas en el río Chubut) integró ese conjunto de protagonistas de aquel esfuerzo compartido y algunos de sus integrantes reivindicaron con los años esas ganas de hacer y responder al acompañamiento que tenían con sus propias iniciativas.

“Como uno de los apoyos a todas las iniciativas de la agrupación venía de las autoridades comunales, “El Parche”, un poco en devolución, empezó a colaborar con ellas en la organización de los Carnavales del ’70. Fue entonces cuando construimos un inmenso Rey Momo en cercanías de la Legislatura. Ese año hubo muchas carrozas, todos los vecinos de prendieron y la verdad es que una era mejor que otra”, recordaron alguna vez sus integrantes.

“En realidad, nosotros lo que queríamos era reflotar los antiguos carnavales que según recordaban nuestros padres se hacían en nuestra ciudad y que ellos contaban eran una verdadera fiesta”, agregaron.

Foto: Facebook Rawson Olvidado

Máscaras, carrozas, comparsas y disfraces, producto del esfuerzo sostenido y de la creatividad de grupos de chicos, jóvenes y adultos con gran vocación participativa, se convirtieron en la atracción obligada de las noches de Rawson, en un colorido circuito a lo largo de una calle Moreno, plena de luces, brillos y ritmos.

La entrega final de premios a los mejores disfraces individuales y grupales, el sorteo de un vehículo entre la concurrencia, la elección de la reina anual y sus princesas y los bailes de cierre fueron los principales hitos de un tiempo que identificó a la ciudad y le estampó una característica que todavía se suele escuchar con nostalgia.

Foto: Facebook Rawson Olvidado

La alegría después del terror

Con el correr de los años, la implantación de regímenes de fuerza y la aparición de nuevas actividades, implicaron el cierre de aquellas iniciativas de participación y alegría. La reapertura democrática de 1983 influyó en cierta manera con el regreso de las mismas condiciones. Las propuestas comenzaron a surgir especialmente en los barrios de una ciudad que por entonces había duplicado el número de su población. En la actualidad coexisten distintas y entusiastas comparsas y grupos representativos de distintos sectores urbanos, con gran reconocimiento e importantes premiaciones en los carnavales de la zona. El viejo espíritu carnavalesco espera aún, sin embargo, su gran retorno en Rawson, la capital del ruido.

Diario Jornada 1972
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