sábado, 22 de junio de 2024

Solo y abandonado, en la esquina de la comisaría de Playa Unión, el bache se mantiene firme, vigilante y, por qué no decirlo, en cierta medida orgulloso. Lleva más de dos años soportando los insultos de los automovilistas, pero también el reconocimiento del personal policial que lo ven impertérrito. Ni las lluvias, los vientos o los calores tórridos del verano logran acobardarlo. Fue ninguneado por los funcionarios municipales, comandados por Mariano Ayup y su equipo, que lo tapan con piedras, pero a los pocos días reaparece orgulloso. Alguna vez, con un poco de material calcáreo buscaron su desaparición, pero el bache, firme como aquellos viejos milicos de la policía del territorio, resurge triunfante.

Es tanto el tiempo que lleva el bache policial en su puesto, que no faltan algunos miembros de la fuerza que están evaluando tramitar un ascenso para este sufrido compañero de tantas guardias. Con toda justicia el ministro de Seguridad, Miguel Castro, debería hacer lugar a este merecido pedido y otorgar el ascenso inmediatamente, aunque sea como primer objetivo pueda lucir las jinetas de cabo.

Es lógico pensar que  de continuar la actual gestión, posiblemente se retire como comisario, que bien merecido lo tiene.

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