El trabajo conjunto entre la comunidad educativa, el CFP N.º 656, la Asociación Acercar y la Municipalidad permitió poner nuevamente en condiciones el invernáculo donde se desarrolla una iniciativa de educación ambiental y producción de plantas nativas.
En el Colegio N.º 774 de Epuyén hay un espacio que representa mucho más que una estructura destinada al cultivo de plantas. Se trata del invernáculo de especies nativas, un lugar vinculado desde hace años con un proyecto educativo que busca que los estudiantes conozcan, produzcan y cuiden parte de la flora característica de la región.
Recientemente, ese espacio pudo ser recuperado gracias al trabajo conjunto de distintas instituciones y personas de la comunidad. Alberto Britos y su equipo del Centro de Formación Profesional N.º 656 (CFP 656) llevaron adelante las tareas de reparación, mientras que la Asociación Acercar realizó la donación del nylon de 200 micrones necesario para volver a cubrir el invernáculo.
A estos aportes se sumó la Municipalidad de Epuyén, que proporcionó la madera utilizada para completar los trabajos y acompañó la recuperación de la estructura. La iniciativa fue reconocida recientemente por el municipio, que destacó el compromiso de quienes hicieron posible recuperar este espacio de la institución.

La recuperación del invernáculo adquiere especial importancia porque no se trata de un proyecto nuevo. El Colegio N.º 774 lleva adelante desde hace más de 15 años una propuesta de educación ambiental conocida como “Más árboles para mi pueblo”.
La iniciativa nació en 2008, cuando Epuyén celebraba su centenario. Originalmente se denominó “100 árboles para mi pueblo en sus 100 años” y planteaba realizar una plantación de especies nativas como parte de los festejos. Con el paso del tiempo, la propuesta creció y se convirtió en un trabajo sostenido de producción de plantines, educación ambiental y restauración del bosque.
El invernáculo cumple allí un papel fundamental; es uno de los lugares donde los estudiantes pueden participar de distintas etapas relacionadas con las plantas nativas, desde su producción y cuidado hasta las posteriores experiencias de plantación.
El proyecto tiene además una fuerte vinculación con las áreas naturales cercanas. A lo largo de los años, alumnos y docentes participaron de jornadas de plantación en sectores de la Reserva Forestal y de Usos Múltiples Lago Epuyén, buscando contribuir a la recuperación de áreas afectadas por incendios.
Una de las características más valiosas de la propuesta es que el cuidado ambiental no queda limitado a los contenidos teóricos. Los estudiantes tienen la posibilidad de involucrarse directamente con el proceso; conocer las especies nativas, producir plantines, observar su crecimiento y posteriormente participar de actividades de restauración.

En 2023, por ejemplo, la comunidad educativa del Colegio 774 participó de una jornada de plantación en la Reserva Provincial Lago Epuyén en la que se colocaron 400 cipreses, con la participación de más de 45 personas entre estudiantes, docentes, auxiliares, personal de la Delegación Forestal y miembros del Consejo Consultivo de la reserva.
Y en 2026, el proyecto alcanzó su 18.ª jornada de plantación, con más de 300 ejemplares nativos incorporados a un sector afectado por los incendios. Entre las especies producidas o incorporadas estuvieron cipreses, maitenes, robles de pellín, lauras, radales y maquis.
De esta manera, el invernáculo se convierte en una pieza de un proyecto mucho más amplio; educar a través del contacto directo con el bosque y, al mismo tiempo, aportar concretamente a su recuperación.
La reparación realizada recientemente también refleja otra característica que atraviesa la historia del proyecto; la capacidad de la comunidad para acompañar a la escuela. En esta oportunidad, el trabajo de Alberto Britos y su equipo del CFP N.º 656, la donación del nylon de 200 micrones por parte de Asociación Acercar y el aporte de madera de la Municipalidad permitieron recuperar una infraestructura necesaria para continuar desarrollando la propuesta.
Desde el municipio destacaron precisamente ese trabajo articulado y felicitaron a la comunidad educativa por sostener la iniciativa, señalando que este tipo de acciones fortalecen los vínculos entre instituciones y generan espacios de aprendizaje relacionados con el ambiente y la producción de especies nativas.

El proyecto del Colegio 774 tiene una particularidad que explica su permanencia a lo largo de los años; no busca solamente producir árboles. Desde sus comienzos, “Más árboles para mi pueblo” tuvo como uno de sus objetivos generar conciencia sobre el valor del bosque, su cuidado y la prevención de los incendios. La propuesta incluso recibió una mención como “Proyecto Sociocomunitario Solidario” en el Premio Presidencial 2012, reconocimiento que puso en valor el trabajo de los estudiantes en la producción de especies nativas y la recuperación de áreas degradadas.
En ese sentido, volver a poner en condiciones el invernáculo significa recuperar una herramienta educativa que permite continuar una tarea que ya forma parte de la identidad de la institución.
Detrás de cada plantín que crece en el invernáculo hay también un aprendizaje; conocer el lugar donde se vive, comprender el valor de sus especies nativas y asumir que la recuperación del bosque es una tarea que puede comenzar desde una escuela.
En Epuyén, el invernáculo del Colegio 774 vuelve a estar preparado para seguir produciendo vida. Y con él también continúa creciendo una idea que la comunidad educativa sostiene desde hace casi dos décadas: que plantar un árbol puede ser, al mismo tiempo, una forma de aprender, de cuidar el territorio y de pensar en las generaciones que vienen.

