Arcioni: Un relato permanente

Política |


Una gacetilla de prensa enviada por el Gobierno y publicada hoy por los medios de nuestra provincia anuncia: “Arcioni evaluó con su gabinete obras de infraestructura escolar para el ciclo 2023”, acompañada por una foto del primer mandatario rodeado de los principales dirigentes del Frente Renovador Alejandro Sandilo, Oscar “letras” Antonena y el ministro de de Infraestructura, Energía y Planificación, Gustavo Aguilera. En la instantánea se ve a Arcioni y los funcionarios mirando fijamente la documentación recopilada por los estrategas , seguramente analizando una planificación  de la política educativa provincial, para asegurar tanto el funcionamiento de todas las escuelas chubutenses y la infraestructura necesaria para la cobertura de docentes y alumnos.

Hoy las redes, indudablemente, permiten a los ciudadanos acceder a las noticias al  instante y desde cualquier lugar del mundo. Un lector que viva en Córdoba, Helsinki o Singapur, al ver esta noticia y esa imagen de funcionarios concentrados y preocupados en la política educativa pensará con, agradable sorpresa, que  estos dirigentes preparan la planificación escolar  anual para lograr una provincia con una sólida estructura, que permita asegurar educación de calidad para todos. Pero los que viven en Chubut tienen claro que este Gobernador, que está concluyendo su quinto año al frente del Ejecutivo, no se preocupó nunca por la educación de la provincia, jamás planificó; muy por el contrario, bajo su gestión  las obras educativas fueron coto de caza que para funcionarios embolsaran millones a costa de los chubutenses y en perjuicio de la formación de nuestros niños y jóvenes.

Este es el gobierno de las gacetillas y anuncios, que gasta cientos de millones anuales en publicidad para que destaquen una labor y despliegue inexistente, es el mismo gobernador que daba aumentos impagables para tener rédito electoral a sabiendas que no iba a poder cumplimentar, es el mismo gobernador que se declaraba furioso antiminero en campaña para conseguir votos y después de algún arreglo, pasó a ser un prominero exaltado, es el que pregona machaconamente que está pagando la deuda “heredada” y en realidad cada vez compromete con más Letras del Tesoro a la  provincia, es el que habla de austeridad y tiene gastos incontrolados.

Y ahora, después de cinco años al frente del gobierno provincial y entrando al último de su mandato, habla de planificar las obras escolares, cuando no hizo una sola escuela en su gestión y a las que funcionaban se les cae el techo, se llueven, explotan las calderas y se levantan los pisos. Es solamente el gobierno del relato.



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